El beso

2240 Words
Khloe se sentía un poco atorada con todo lo que había descubierto, era algo de carácter increíble y no tenía alguien a quien contarle. Quería desahogarse con una persona de confianza, así que se fue para el pueblo a hablar con su amiga Lauren, a pesar de que a causa de sus creencias religiosas pensaban tan diferente, sabía que era alguien en quién podía confiar porque sabía guardar secretos. Cuando llegó su amiga vio en su rostro una alegría que desde hace mucho tiempo no percibía en ella, antes de saludarla y preguntarle cómo estaba le dijo: “Debes contarme qué te tiene tan feliz, puedo percibirlo en tu mirada”. Khloe se sentó con ella atrás de la capilla donde había total silencio y ninguna presencia humana, le contó todo acerca del hombre lobo, incluso la parte del beso. A pesar de que su amiga siempre la apoyaba en todo se mostró un poco molesta frente a ese tema, siempre le acolitaba todas sus locuras, pero algo que no estaba en el margen de lo bueno no podía aprobarlo. El hecho de ser monja y creer en divinidades, en el bien y el mal, en lo justo y lo injusto, hacía que estuviera a la defensiva de cosas dañinas, no podía dejar que su amiga terminara metida en problemas de tipo sobrenatural con criaturas extrañas que han asesinado durante años a personas inocentes. Le preguntó si sabía realmente con quién se estaba metiendo, Khloe creía que tenía la respuesta a todo, solo tenía que cuidarse de no verlo cuando la luna estuviera totalmente despejada, de resto podía controlarse y tener con ella una grata amistad. Además, ya tenían un aprecio mutuo que no pensaba tirar a la basura por simples supersticiones. Al ver que su amiga no la apoyó decidió irse, no sin antes reiterarle que no podía contarle eso a nadie, pues se lo había estado ocultando a todas las autoridades para que no le hicieran algo malo. Ella se lo prometió a pesar de que estaba un poco indecisa, a su parecer se encontraba en una paradoja, por un lado, estaba la lealtad que le tenía su mejor amiga, y por otro, lo que pudiera pasar con ella si alguien no la ayudaba cuando estuviera en peligro. Lo único que tenía ahora a mano para no defraudarla era rezar por ella, pedirle a su Dios que la protegiera de aquel malvado hombre. Khloe se retiró un poco desanimada, pensaba encontrar un poco de apoyo y se confirmó a sí misma que todas las personas se encontraban con muchas resistencias cuando de algo que no estaba en el margen de la normalidad se trataba. Realmente era triste que nadie se pusiera en los zapatos del otro, la empatía solo funcionaba cuando se trataba de un igual, pero en casos extremos siempre se juzga sin conocer los precedentes. Aprovechó para comprar algunas cosas que le hacían falta en casa, pero además de eso, quería comprarle algo que le gustara al hombre lobo. Ella no sabía con exactitud hace cuanto no probaba cosas nuevas, desde que él se internó en la selva habían salido muchas cosas nuevas en el mercado, quería sorprenderlo con algo que lo impactara, aunque no sabía mucho sobre sus gustos. Estaba segura por razones lógicas que le gustaba la carne, así que le llevó unas nuevas salchichas rancheras que a su parecer eran muy deliciosas. Compró cerca de diez paquetes porque sabía que su hambre no era común y no se conformaría solo con un poco. Cuando estaba en el pasillo se encontró al compañero que estuvo la noche anterior con el sheriff intentando cazar a Evan, cuando la vio con tantas salchichas le preguntó para qué eran, pues casi nadie llevaba esa cantidad, a no ser que tuviera un negocio de comidas rápidas en el que las empleara. Ella se molestó un poco por su intromisión, aunque tenía un poco de razón, resultaba un poco extraño, pero ella tenía libertad de hacer con su dinero lo que quisiera. Simplemente le dijo que tenía pensado hacer una nueva receta, se trataba de una torta de salchichas y quería impresionar a Blake con sus dotes culinarios, hace mucho no le cocinaba algo diferente porque estaba muy ocupada con el trabajo o simplemente él no estaba en casa, pero ahora que se venía su día de descanso podía intentar hacer algo nuevo. No se fue muy convencido aquel hombre, pero tampoco tenía motivos para empezar a juzgarla, así que simplemente se despidió. En cuanto llegó a la comisaría le contó al sheriff todo lo que había visto, él parecía muy sospechoso, y más aún, teniendo en cuenta que ellos estaban seguros de haberla visto hablando con esa criatura. Al llegar a casa sacó unas cuantas salchichas para hacer una torta no muy grande, pues posiblemente alguno de los policías le preguntara su esposo después por aquella receta y no quería que desconfiaran de ella. Escondió las otras debajo de una mesita de la cocina para llevárselas en la noche a su amigo, continuó trabajando el resto del día hasta que llegó su esposo a la misma hora de siempre. Blake le comentó que ya muchas personas del pueblo estaban hablando acerca del hombre lobo, él evidentemente les dio su versión para que las personas no se arriesgaran a pasar por esa zona a altas horas de la noche. A todos les parecía increíble que él y su esposa vivieron justo en el lugar en el que mayor peligro se corría, todos intentaban persuadirlo de alejarse, pues no querían que él fuera el próximo muerto. Khloe ante todos esos comentarios hacía caso omiso, le decía que no estaba dispuesta a vivir según las opiniones de los demás, tenía otras concepciones de vida y no iba a dejar que interfirieran unos cuantos juicios que no estaban acordes a la realidad. En ese momento Blake se convenció de que su esposa realmente estaba cerrada en sus pensamientos, solo le quedaba afrontar esa difícil situación y esperar el día en que pudieran capturarlo para darle fin a ese suplicio. No obstante, esa actitud tan tranquila lo hacía desconfiar un poco, era evidente que ella sabía cosas que nadie más y no quería contárselas porque posiblemente no confiaba en su manera de actuar. Como ya sabía que no la convencería de irse de la casa, dejó de actuar amablemente para lograrlo y simplemente se mostró un poco déspota. Esa noche hablaron poco, no se abrazaron a la hora de dormir, ni se dieron las buenas noches. Khloe se sintió un poco mal, le recordó que cuando se casaron prometieron no irse a dormir enojados. Blake le dijo que no estaba enojado, estaba angustiado por la situación que estaban viviendo, la cual ella no quería cambiar. Aún no había roto esa promesa de matrimonio, simplemente creía que por esa noche era mejor actuar como dos desconocidos. Aparentemente Khloe lo comprendió, no era fácil vivir con la idea del peligro, se mostró muy amable con él, le dio una aromática tranquilizante y le dijo que mañana sería otro día. Él se la tomó sin desconfiar, aunque recordaba que cada que ingería sus bebidas caía como piedra, pero como estaba tan cansado le hizo caso, además, no quería pensar en muchas cosas antes de dormir, su mente estaba en función de la decepción que sentía por su esposa y quería simplemente quedarse inconsciente por un largo rato. Por su parte, Khloe no podía dormir, estaba esperando que fuera su hora de encuentro, con mucha desesperación miraba la luna y las nubes para saber si podrían verse. Tuvo mucha suerte, era una noche muy fría, incluso estaba lloviendo y la luna no estaba por ningún lado. Cuando llegó la hora indicada fue a la cocina, sacó las salchichas, se puso un abrigo impermeable, unas botas y salió en busca de su amigo. Él estaba transformado, a pesar de que no había luna la noche hacía que fuera hombre lobo, le daba un poco de vergüenza verla así, estaba sintiendo cosas muy fuertes por ella. Parecía como si se tratara de dos adolescentes que estaban planeando un encuentro a escondidas de sus padres, se sentía esa emoción del primer encuentro, esas mariposas en el estómago que hacen que los nervios se pongan de punta. Era como si ambos estuvieran viviendo una aventura fuera de lo normal, puesto que Khloe estaba casada y salir a escondidas de su marido implicaba un riesgo, además, no se trataba simplemente de un amante bandido, sino de una extraña criatura que estaba ahí para enseñarle que el universo podía hacer más increíble de lo que ella pensaba. Por su parte, el hombre lobo hace mucho tiempo no tenía ese tipo de experiencias, así que se sentía como si estuviera probando una especie de nuevo amor, aunque no sabía si esa era la intención de ella. Evan estaba dispuesto a todo, el simple hecho de que la relación hubiera sido construida por medio del diálogo había propiciado una unión que duraría por largo tiempo. Cuando por fin estuvieron frente a frente se sintieron muy felices, Evan la miraba con sus negros ojos de lobo, pero con la sensibilidad de un hombre. Ella por su parte tenía sus manos hacia atrás escondiendo el regalo que tenía para él, antes de sentarse en algún lado a hablar le mostró los paquetes de salchichas, destapó uno y se las dio a probar. Realmente le parecieron deliciosas, tanto así que se las devoró todas en cuestión de segundos, destapaba paquete tras paquete y se las tragaba casi que sin masticar. Le confesó que hace mucho tiempo no probaba algo tan rico, recordaba que amaba todos los embutidos que vendían en las tiendas y supermercados, pero que ahora lo único que estaba a su disposición era carne humana o de animales, obviamente cruda y sin ningún tipo de cocción. Eso no era problema para él mientras era lobo, pero cuando era hombre en el día y le daba hambre le daba mucha tristeza tener que recordar que no podía como el resto de personas comer un plato de sopa, arroz, carne frita o asada, huevos, tacos y demás delicias a las que estaba acostumbrado. Con ese detalle ella le había recordado esa parte humana que aún estaba en su interior, el sabor lo seguía recordando como si hubiera sido ayer, le agradeció por el gesto que tuvo, la abrazó y se dirigieron hacia una cueva que tenía muy cerca, pues estaba haciendo mucho frío y la lluvia amenazaba con aumentar. Llegaron al lugar que Evan tenía predestinado, también le tenía una sorpresa, aunque un poco más humilde. Había organizado el piso de la cueva con unas hojas muy grandes de algunos árboles, las cuales puso en todo el piso, también decoró con flores y ramas alrededor de las paredes para que no estuviera tan frío el lugar. No podía ofrecerle como el resto de los hombres una cena romántica con velas y vino, pero podía crear un ambiente un poco más caluroso para que pasarán un buen rato. Eso fue suficiente para Khloe, era una mujer muy humilde y sencilla, no le importaban mucho las cosas materiales sino los momentos y la calidad de las personas con las que se encontraba. Ambos se recostaron en las hojas y pusieron de almohada una roca pequeña cubierta por ramas, se escuchaba muy arrullador el sonido de la lluvia, solo hacía falta una cobija para que fuera un plan más caluroso. Khloe se quitó su saco grande impermeable y lo puso encima de ambos, sin embargo, Evan le recordó que en ese momento estaba cubierto de pelo, así que no era necesario que lo cobijara. A los humanos muchas veces les costaba aceptar que los animales se bastaban con su pelaje para sobrevivir al frío. Esa noche Khloe no le preguntó muchas cosas, quería hacer con él algo muy extraño, le daba Incluso un poco de pena decírselo, pues ahora que lo tenía en su faceta de lobo con su trompa de animal quería ver cómo se sentía un beso en esa forma. A Evan le pareció muy extraño, se reía de sus deseos, no había diferencia con besar un perro, ni siquiera sabía si tenía un aliento agradable, comer carne cruda hacía que fuera muy fuerte el humor, pero eso parecía no importarle, realmente se estaba divirtiendo con todo lo que estaba pasando y estaba dispuesta a crear espacios de innovación. Eso era algo que nadie había hecho, era muy difícil tener ese tipo de actividades tan locas. Con un poco de vergüenza Evan aceptó, pero antes salió un momento de la cueva para limpiarse un poco la boca con el agua de la lluvia. Entró como todo un conquistador, mirándola con la ternura de un animal racional. Se acostó a su lado y sin decirle nada se dirigió hasta su boca, fue muy extraño darle un beso mientras estaba transformado, pues las bocas no estaban diseñadas para encajar, simplemente acercó su hocico y empezó a sobarlo por sus mejillas, ella le daba besitos inocentes en su trompa, le parecía un acto muy tierno. Sin embargo, luego pasó algo inesperado para ambos, justo en ese momento en que estuvieron sus bocas tan cerca algunas partes del cuerpo de Evan se empezaron a transformar en su verdadera forma humana, su boca empezó a disminuir su tamaño considerablemente, volviendo a la normalidad.
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