Evan no lograba comprender por qué estaba pasando eso, nunca antes se había transformado en la noche en ser humano, a pesar de que no lo hizo por completo, gran parte de sus facciones cambiaron. De inmediato detuvieron el acto, Khloe lo miraba un poco extrañada, aunque todo era muy oscuro ella lograba percibir sus formas. Eso le dio un poco de alegría, ahora sí podía darle el beso de la forma en que quería, sus bocas encajaban perfectamente bajo esa estructura. Lastimosamente, Evan no pudo continuar, estaba tan sorprendido con lo que estaba pasando que su mente estaba enfocada en otra cosa. Se alejó de su cuerpo y se quedó sentado pensando un poco. Khloe trató de hacerle ver el lado bueno de las cosas, eso podía significar una nueva oportunidad para su vida, posiblemente sus sentimientos humanos estaban influyendo su parte física. No obstante, eso era inconcebible para el hombre lobo, pues durante mucho tiempo había tratado de buscar la manera de recobrar su humanidad en la noche y había sido imposible. Por lo que estaba seguro que la presencia de aquella mujer influía notablemente en su transformación. Khloe no creía mucho en las historias de amor, pero sabía que ese factor había sido el detonante del extraño suceso, de alguna manera los sentimientos hacen que el hombre sienta más su entorno, lo que a su vez significaba que estaba desarrollando un tipo de apego muy fuerte, el cual hacía que su cuerpo intentara acoplarse a esa nueva forma de relación que estaba percibiendo. Aunque eso podía ser algo positivo, Evan aún no estaba del todo convencido, ya que también implicaba una dependencia hacia ella. Él no se lo había querido decir, pero su cuerpo ya lo estaba delatando, Khloe se había convertido en una persona realmente importante y significativa en su existencia. Le pidió a la bella mujer que por favor se retirara, quería estar solo y pensar mejor en qué iba a hacer para qué ya no fuera factor determinante en su vida aquella mujer. Khloe se negó, no estaba dispuesto a abandonarlo, y menos ahora que sabía que había algo por hacer para que volviera a ser normal. Posiblemente algún día, sí continuaba viva su relación, volvería a tener la vida de antes, en compañía de las personas de la ciudad, tenía la posibilidad de intentar cambiar su futuro y no terminar como su padre, en la panza de otros lobos.
Khloe quiso hacer una sugerencia para tratar de ayudarlo en el proceso de cambio. Si eso había pasado con un beso, si intentaban crear un momento más íntimo posiblemente su cuerpo volvería a la normalidad total,, ella no tenía problema en ayudarle en ese sentido, al contrario, le parecía que también iba a ser gratificante para su cuerpo. Llevaba muchos años sosteniendo relaciones sexuales con el mismo hombre, a pesar de que eso era parte del matrimonio y la fidelidad, tenía deseos de probar otros labios,, y más aún, si se trataba de una entidad sobrenatural, por así decirlo. Evan aceptó, desde el momento en que la vio quedó encantado con su belleza, así que volvió a acercársele, pero esta vez con total determinación, la abrazó y empezaron a besarse aprovechando que sus bocas ahora sí encajaban. A medida que iban tocando las diferentes partes de sus cuerpos, las extremidades del hombre lobo volvían a su forma natural, hasta el punto en que no le quedó ni siquiera algún rastro de pelos en el resto del cuerpo donde no solía tener cuando era normal. De ese modo aprovecharon y culminaron su acto íntimo con éxito, las manos de Evan tocaban y apretaban cada parte de Khloe, quién a su vez lo besaba con muchas ganas. El momento de la penetración fue para ella increíble, se sentía como una adolescente en aventuras extra clase. No fue muy larga la faena, pero si lo suficiente para que ambos quedaran totalmente satisfechos, luego se recostaron un rato para descansar, ella puso su cabeza en su pecho mientras le recordaba lo gratificante que había sido ese momento de intimidad. El hombre lobo recordó lo que se sentía estar dentro del cuerpo de una persona, le contó a manera de chiste que alguna vez desesperado por un encuentro s****l pensó en hacerlo con un animal, pero se contuvo y se distrajo con otra cosa. Sabía que no estaba bien, a pesar de que su mitad de ser llevaba consigo la animalidad, su parte humana recordaba que no era un zoofílico.
Era muy graciosa y paradójica esa situación, a pesar de que Khloe frecuentemente tenía relaciones sexuales con su esposo, ya no se sentía muy a gusto, no sabía si era por el pasar de los años o por la costumbre, pero había cosas que ya no la motivaban. Posiblemente a él le pasaba lo mismo, por eso era tan importante probar cosas nuevas en las relaciones, pero como siempre él tenía poco tiempo y en la noche llegaba tan cansado eran pocas las oportunidades que tenían para este tipo de cosas. Los fines de semana que estaba libre le gustaba salir a correr, pescar, caminar, cazar animales, visitaba a sus familiares y amigos, o simplemente dormir todo el día, lo que les daba un margen de tiempo reducido para sus actividades conyugales. No quería justificar su infidelidad con la excusa de que su esposo no tenía tiempo, pero reconocía qué había un descuido por parte de Blake, por eso no se sentía mal, eso incluso podría ayudar a su relación, pues ella estaba satisfecha así fuera por otro lado, lo que propiciaba que todo continuara como antes. Sin embargo, luego pasó algo inesperado, a causa de la actividad, por así llamarla, física, Evan sintió mucha hambre, tanto así que se estaba convirtiendo nuevamente en animal. Khloe salió un momento de la cueva para ver cómo estaba la luna y saber si corría o no peligro. Ya había escampado y las nubes se estaban dispersando un poco, aunque aún no estaba totalmente despejada. No obstante, corría el riesgo de que se pusiera totalmente clara, en ese contexto ni siquiera importaba lo bien que la habían pasado, sería una víctima más. Él le mostraba que sus tripas ya estaban haciendo mucho ruido, podía controlarse un poco en ese momento, pero no lo suficiente, estaba viendo su piel como un objeto de deseo, así que le recomendó partir antes de que las cosas empeoraran. Ella le hizo caso, aunque le gustaba el peligro quería resguardar su vida. Se despidieron y Khloe se dirigió hacia su casa, cuando le faltaban aproximadamente tres metros para llegar vio que la luna empezó a brillar como nunca, aceleró un poco el paso porque empezó a sentir atrás los pasos del hombre lobo. Venía corriendo a una velocidad con la que ella no podía competir, empezó a correr desesperada mientras buscaba la llave para entrar de inmediato. Él logró alcanzarla justo cuando llegó a la puerta de su casa, la tomó por la fuerza y de un mordisco rasco parte de su chaqueta. Khloe sabía un poco de defensa personal gracias a unos grupos en los que estuvo cuando era joven, así que improvisó una de las patadas que en ese tiempo practicaba y logró alejarlo por unos segundos. Abrió la puerta rápidamente y entró, afuera quedó Evan rasguñando la puerta y haciendo sonidos, como una especie de rugir. Esto hizo que Blake se despertara, bajó inmediatamente muy asustado, al verla recostada en la pared con su chaqueta destruida y asustada decidió sacar un arma que tenía guardada para aprovechar el momento y acabar con la criatura.
Khloe se abalanzó hacia él y le quitó el arma, le dijo que no podía matarlo y se puso tan seria que Blake supo que de llevarle la contraria habrían grandes problemas. A pesar de que era una criatura diferente, él no era Dios o algún tipo de justiciero que pudiera hacer lo que quisiera con los demás. Incluso ese hombre lobo tenía derecho a la imparcialidad, o al menos a que alguien enterado del tema y con las capacidades suficientes para opinar decidiera sobre su futuro. Esto más que un argumento le apareció a Blake una excusa para impedir que se hiciera lo necesario. Era evidente que había algo muy fuerte entre ellos dos, nunca la había visto tan preocupada por alguien, ni siquiera por sus familiares. Afuera se sentía nuevamente el ruido de las garras contra la puerta de madera. En un acto de amor la joven disparó el arma hacia el suelo, haciendo un gran ruido, lo que hizo que el hombre lobo se ahuyentara al menos por esa noche. Blake estaba muy molesto, pocas veces tenían la posibilidad de tenerlo tan cerca para acabar con él, ahora cazarlo sería mucho más difícil, puesto que hacerlo en el bosque resultaba casi que imposible porque era muy rápido y podía ocultarse fácilmente, incluso trepar a los árboles, cosa que para ellos significaba más dificultad. Encima de eso tenían el piso dañado, tendrían que hacer unos arreglos justo en el día que él pensaba descansar. Esa extraña criatura estaba acabando con la relación, ya el esposo estaba sospechando que algo más estaba pasando, ella no aceptaba nada negativo contra él, lo defendía a capa y espada sin pensar en el riesgo que todos estaban corriendo. Sin embargo, sabía que ella no se lo contaría, estaba muy a la defensiva con todo lo que pudiera pasar con él y lista para defenderlo. Se regresó a su dormitorio muy indignado, se acostó mirando hacia el rincón dándole la espalda a ella. A pesar de que era muy incómodo tener que acostarse enojados y romper su promesa matrimonial, ella lo dejó para que se contentara solo. Estaba muy feliz con todo lo que había pasado, además, esa situación de extremo peligro la excitaba mucho, el solo hecho de saber que de un momento a otro él podía acabar con su vida si se descuidaba le hacía sentir que estaba viva. Siempre todas las relaciones se reducían a la calma y la tranquilidad, pero está tenía un matiz especial, esa parte salvaje que está en todos los seres humanos pero que solo en esa criatura se veía realmente reflejada.
Toda su vida empezó a girar alrededor de Evan, incluso su trabajo estaba un poco descuidado, lo que estaba viviendo la obligaba a replantear su vida. Cuestiones referentes al sentido de la existencia no la dejaban dormir, pensaba en la vida que quería recuperar el hombre lobo. ¿Realmente valía la pena? ¿La cotidianidad era más divertida que la vida salvaje de la selva? ¿Por qué se juzgaban los instintos de un ser humano que es mitad animal? Para los animales había unas normas diferentes con lo que respectaba a los derechos y deberes, pero Evan estaba siendo juzgado como si fuera solo humano, a todos les costaba entender que su conciencia desaparecía, por eso lo criticaban sin darle la oportunidad de explicar su situación. Khloe pensaba que la vida en sociedad no era tan fácil y divertida como la recordaba Evan, las personas trabajan muy duro para llevar un nivel de vida que se impone desde el consumismo. Los grandes mandatarios y empresarios moldean la forma de pensar de las personas y sus necesidades, haciéndoles creer que todo lo que ellos promocionan es algo indispensable para vivir. Cuando alguien se deja llevar por esos ideales direcciona su vida a conseguir cosas e igualarse con los demás. La comida cada vez estaba más llena de químicos artificiales para su conservación, los animales son inyectados con medicamentos que los obligan a reproducirse masivamente, haciendo que sus dueños generen mayor producción en menos tiempo. Por eso a Khloe le gustaba vivir alejada de todo el ruido y la normalidad, el bosque le daba más tranquilidad, al menos los animales eran violentos por naturaleza e instinto, no por maldad injustificada.
Estaba cada vez más feliz con su nueva vida, y más ahora que conocía aspectos tan diferentes del mundo. Nunca antes había cuestionado su matrimonio, pero ahora no estaba segura si eso era lo que realmente quería para su vida, en algún momento Blake sentiría la necesidad de ser padre. En la actualidad aún era joven, pero con el paso de los años la exigencia de inmortalizarse en los hijos pasaría a ser una de sus preocupaciones. Khloe no estaba segura de querer ser madre, le gustaba mucho la tranquilidad y eso era imposible con un bebé. A partir de ese momento tendría que estar direccionada a satisfacer por muchos años las necesidades de otro ser humano que requiere su atención total. Ella se casó por amor, Blake le demostró que la quería y que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella, eso se podía evidenciar en su manera de actuar. Por eso, sentía que era cruel engañarlo con alguien con quien no podía competir. Blake jamás podría ofrecerle las aventuras que con Evan viviría todos los días, pero el hombre lobo implicaba perder la estabilidad social que había construido por tantos años. Estaba en medio de una paradoja difícil de resolver, tenía que decidirse entre una vida tranquila tal y como la llevaba hasta el momento, o por un mundo de aventuras nuevas por descubrir.