Viktoria.
Alexandr me había dado la confirmación para que pueda llevar acabo mi plan, pero para ello antes debía centrarme en conocer un poco más a la familia Salvatore. Si ellos estaban dispuestos a colaborar en el tratamiento, teníamos el noventa por ciento de que todo salga con eficacia. Necesitaba salir victoriosa de esto, sentir que la mafia rusa me tenía respeto y consideración como una futura aliada dentro de la organización, mis hermanas no querían saber nada con respecto de la mafia, cuando tuvieron la oportunidad de elegir decidieron dar un paso al costado para vivir una vida normal en Londres y es por eso que no las vemos hace muchos años.
Tal vez estén enojadas conmigo, pero nunca van a entender que todo lo hago para protegerlas, como siempre lo hice y lo seguiré haciendo hasta el último día de mi vida.
Centrándome en mi tema principal, terminé de leer lo que mis hombres habían investigado sobre los Salvatore. Es una gran familia, demasiados integrantes y lo que me llevó a unir cabos sobre la verdadera relación que tiene mi medio hermano con todos ellos. No entiendo el porqué en verdad eligió ser parte de la mafia cuando pudo tener miles de opciones antes, pero seguro que el poder le debe gustar más que ser una persona normal.
— Doctora Brankovič — me intercepta la chica de recepción.
— ¿Si? — consulto.
— Los señores Salvatore la están esperando — informa marcando a la pareja que esperaba en el área de recepción.
— Gracias, ahora me encargo — digo mirando a los padres de mi paciente.
Me acerco a la pareja que hablaba entre ellos y recuerdo los datos de cada uno ...
Demian Salvatore, edad cincuenta años. Arquitecto y director de Salvatore Construcciones, empresa familiar que lleva años en el mercado de la industria de la construcción. Se casó con Jazmín De Luca, edad cuarenta y seis años, psicóloga familiar, son padres de cinco hijos
Cayden, que es el mayor, trillizos y de una niña más. Una verdadera y gran familia tipo de alta sociedad.
Lo tienen todo.
— Buenos días, señores Salvatore — les hablo. — Soy la doctora Brankovič, la encargada del tratamiento de su hijo — agrego extendiendo mi mano.
— Demian Salvatore — se presenta tomando mi mano.
— Jazmín De Luca, un gusto conocerla doctora — dice la mujer tomando mi mano en forma de saludo.
— Gracias por venir y pasen a mi consultorio así podemos conversar tranquilos — digo marcando el camino a mi oficina.
Necesitaba su apoyo para llevar acabo mi plan, si ellos se oponen estaríamos muy complicado en todo. La efectividad del tratamiento depende del compromiso de su familia. Nunca había probado este tipo de tratamiento, leí varios artículos con respecto a esta nueva terapia alternativa que tengo ideada para Cayden. La misma consiste en que los dos estemos en el mismo lugar físico, por eso mi departamento será ideal, los dos viviremos juntos y seré su sombra incluso su niñera, busco así con un poco de cotidianidad sacarle la información que necesito para entender a fondo sus adicciones y su gran capacidad de boicotear todo lo que hace. Se que es un trabajo duro, puede que me quede sin paciencia, pero debo ayudarlo como sea.
Cayden es mi boleto para llegar a ser más valorada dentro de la mafia.
— ¿Sucede algo con nuestro hijo? — pregunta el señor Salvatore preocupado.
— No se si están enterado de los ataques de ira que estuvo teniendo su hijo durante este mes y medio. — por sus caras se que no estaban enterados de nada, por eso prosigo para poder ganarme su confianza. —Cuando los pacientes ludopatas de nivel alto de adicción como la de Cayden suelen ser propensos a explotar ante la mínima negación que tenga de nosotros..
— ¿Atacó a alguien? — consulta su madre.
— Si — afirmo. — A golpeado a enfermeros e incluso a su ex psiquiatra. Trato de escapar saltando el muro de las instalaciones y rompió toda su habitación — les cuento.
— Mi niño — murmura la mujer llevando sus manos a la boca.
— ¿Lo van a expulsar se la institución? — quiere saber el señor.
— No, pero les tengo una propuesta para ambos — ellos me miran frunciendo sus ceños. — miren les cuento la realidad dentro de este lugar, cuando los pacientes están en ese estado de violencia le aplican grandes dosis de fármacos que los hacen dormir por varios días ....
— ¿Drogan a mi hijo? — masculla el hombre.
— Son drogas para bajar su ansiedad — dice su esposa.
— Algunas si, ansioliticos para bajar sobre todo su nivel de abstinencia y calmantes para dormirlos por completo — agrego información.
— ¡No dejaré a mi hijo aquí ni un minutos más! — exclama el señor Salvatore.
— Siéntese, señor, escuche mi propuesta — le pido con tranquilidad.
Sus intensos ojos de dos colores me observa con cierta desconfianza, su esposa lo mira y él se sienta suspirando con enojo.
— La escuchamos, doctora — dice la mujer con tranquilidad.
— Se lo que les ofrezco será una terapia ortodoxa — le entrego los documentos donde esta avalado el tratamiento que quiero para su hijo. — La idea es una terapia más individualista, en un lugar donde Cayden se sienta seguro y contenido, mi idea es convivir con él un tiempo donde seré su sombra las veinticuatro horas del día, pero para que esto funcione necesito el apoyo de toda la familia, gente que desee estar a su lado sin recriminar cosas innecesarias. Tiene que ser un ambiente donde genere confianza, para poder trabajar internamente todos sus problemas — culmino mirando como ambos están observando con atención mi propuesta.
— ¿Debemos contestar ahora? — dice el señor no muy convencido.
— No, claro, pueden tranquilos hablarlo entre ustedes y su familia, luego cuando tenga una respuesta pueden contactarme — les digo al entregarle mi tarjeta para que se comuniquen conmigo.
Ellos se despiden dejando en claro que cuando tomen una decisión me la iban a comunicar. Se que ellos van aceptar mi propuesta, se van a comprometer conmigo y podremos sacar a su hijo de esas malditas adicciones que tiene.
— Doctora — dicen y me giro para encontrarme con la mirada de mi paciente.
Cayden tiene una belleza inigualable, esos ojos son preciosos solo que tienen una mezcla de muchos sentimientos que se que son los que los abruma.
Quiero que se abra conmigo.
Deseo ayudarlo a que pueda superar sus adicciones.
Necesito romper esa muralla, donde esconde todo lo que vivió en su pasado.
— Se digno a despertar el bello durmiendo — digo al acercarme y me hace señas para para salgamos al gran jardín de la institución.
— ¿Me pasé, no? — inquiere suspirando.
— Robar medicamentos, tratar de escapar y agredir a varios enfermeros — hago un silencio y lo observo. — ¿Qué crees? — ironizo.
— Me pasé — afirma suspirando y pasando su mano por su cabello.
— Un progreso que aceptes la culpa de algo — digo sorprendida.
De todos las veces que estuve junto a él en alguna terapia nunca reconocía que hacía las cosas mal, tenía algún concepto para tratar de embaucarme que solo es una víctima en todo lo que hace.
— ¿Puedes caminar con un paciente? — consulta.
— Si se puede, siempre sea de manera profesional — acoto mientras caminamos.
Él sonríe de lado. — ¿Qué sucede si no es profesional? — inquiere con diversión.
Primera vez que lo veo de esta forma.
— Me tendría que volver a la institución — declaro cruzando mis brazos.
— Que lastima doctora — responde con una gran sonrisa.
¿Acaso me está coqueteando?
¡Lo que me faltaba!
Que mi paciente quiera ligar conmigo, nunca pase de alto ningún concepto de relación médico - paciente, Cayden puede ser bonito todo lo que quiera, pero no tiene ni la mera chance conmigo.
— Viste a tus padres, es por eso que quieres hablar conmigo para saber que les dije — hablo.
— Vi a Jazmín y Demian salir de la oficina, solo tengo curiosidad — argumenta encogiendo sus hombros.
— ¿Jazmín y Demian? — hablo llevando mis manos a mi espalda.
— No tiene para anotar así que esto se lo diré como un secreto de confidencialidad — dice con seriedad. — no me gusta decirle padres, antes lo hacía, solo que ahora no me siento digno de llamarlos de esa forma. Son unos grandes padres, me adoptaron, cuidaron de mi ...
— Lo siguen haciendo — lo interrumpo.
— Si, me dieron una gran familia...
— Solo que no te sientes parte de ellos — termino su frase.
El concepto de familia podía variar, dependiendo las circunstancias, por ejemplo mi familia solo estaba compuesta por mi tío Odik y mis dos hermanas. Tal vez ellas no me consideren como hermana ahora, pero nunca entenderían el sacrificio que hago por todos.
— Algo así — se encoge de hombros. — ¿Qué hacían aquí? — consulta.
— Les presente una terapia alternativa y poco ortodoxa para ti — soy sincera en mi respuesta.
Él me había contado algo y por eso tenía que ser igual de sincera, para crear un vínculo de confianza más estrecha.
— Ahora toman decisiones por mí — comenta rodando sus ojos.
— Perdiste la capacidad de decidir cuando lo declararon insano, letrado — le recuerdo.
Solo bufa al escuchar mis palabras y seguimos caminando por ese gran jardín sin volver a hablar sobre el tema. Los silencios son buenos sobre todo cuando tienes la capacidad de entender los comportamientos corporales de las personas, el de Cayden solo expresaba confusión mezclado con curiosidad porque sabía muy bien que quería saber de que se trataba esta nueva terapia que tenia pensado para él, pero a la misma vez comprendía que si algo salí de mi boca después tenía que darme algo de su vida a la cual analizar.
Esto es un tiro y afloje, el entendia muy el punto, sabía las reglas de este juego.