POV MADELEIN
Estoy un poco pensativa por rayo, me dejo plantada, espero no le haya pasado nada malo, le dejo un mensaje y voy camino a verme con Anto, ella tiene una idea para hacer de este día algo especial. Quiero poner mi granito de arena, darle mi toque a todo, porque en ocasiones mi amiga suele ser muy exagerada y no quiero que se pase.
Recibo una llamada de Samuel, no le avise a nadie donde estaría, estaban muy preocupados por mí, ya le aclaré donde estaría, parece que no le gustó mucho lo que hice, pero no le puedo decir donde estaré, quiero que todo sea una agradable sorpresa, el piensa que no nos veremos en todo el día.
Aún retumba en mi mente y con un eco en mi corazón esa linda palabra que escapo de su boca, mi amor.
Llego al departamento y veo todo lo que ha hecho Anto, decidí darle un empujón a Samuel, le pediré si quiere ser mi novio, no sé cuál sea su respuesta, pero estoy siguiendo el consejo de Anto, que se ha convertido en mi mejor amiga, ella es una persona muy especial, con todas sus locuras siento que no encontraría en ninguna otra parte una persona como ella.
Acomodo los globos, en una parte más visible, el cartel lo pongo en la pantalla de su gran televisor, compre una pequeña cajita con dos manillas una es un corazón y la otra una llave, espero todo salga bien, los nervios se apoderan de mí, quiero preparar un postre que mi madre me enseño, siempre lo hacía, para poner feliz a mi padre, es una tarta de frutas, me encanta todo lo relacionado con la repostería.
Anto me observa, dice que no tiene idea de nada de cocina, le muestro como se hace y ella me colabora en lo que puede al fin terminamos.
-Mira, esta es la prueba que hice para ti, dame tu opinión –digo y le parto un pedazo de la tarta.
Ella se la come como si fuera lo más delicioso que ha probado en la vida.
-Amiga esto es una delicia, afortunado mi hermano que comerá mas –dice haciendo un gesto de niña con su boca.
-Lleva esta para la casa, quiero que la compartan, y esta es para Sami –digo feliz.
-No respondo si me la como por el camino –dice riendo.
-No seas glotona, ayúdame a poner algo de maquillaje, pero algo sencillo, estoy muy nerviosa, quiero verme muy bien –expongo.
-Pero debemos hacerlo pronto, pues mi hermano llegara en menos de veinte minutos y no quiero estar cuando llegue, espero todo te salga bien, para que además de mi amiga seas mi cuñada.
Anto se va y quedo muy nerviosa, en unos minutos Samuel entrará y no sé qué piense de esto, él espera pasar la tarde con su hermana, no conmigo, espero le guste todo esto.
Me siento en la sala de estar a esperar que entre, escucho que se abre la puerta, me levanto y él mira todo sorprendido, aún no ha visto el letrero del televisor, pues estoy parada enfrente.
-Esto es…
Me paro a un lado para que pueda leer lo que dice.
-Madelein, esto es muy hermoso, yo no sé qué decir, jamás nadie había hecho esto para mí –expone.
Creo que aún no lee el letrero, así que me veo obligada a hablar.
-Mira para acá, ¿Cuál será tu respuesta? –digo.
Su cara es de fotografía al ver lo que dice.
-Nena, claro que sí, yo estaba pensando en cómo decírtelo, pero que lo hagas tú, es algo muy especial para mí –dice y me carga en sus brazos.
-Madelein, eres la chica perfecta, eres lo mejor que ha llegado a mi vida –dice y une nuestros labios en un beso cargado de sentimientos, de emociones.
El me observa detenidamente, mi ropa, mi cabello.
-Tú eres, eres tú –dice, pero no sé de qué habla.
- ¿Qué pasa, de que hablas no entiendo? –investigo.
-Nada, yo solo me entiendo –dice sonriendo.
-Esto es hermoso, creí que estaría con mi hermana, veo que son cómplices en esto –expresa riendo.
-Ven, te preparé algo de comer, es un postre, quiero que lo pruebes lo hice especialmente para ti –digo y lo tomo de la mano para guiarlo al comedor.
- ¿En serio lo hiciste para mí? –indaga.
-Sí, espero te guste –digo y sirvo un pedazo para ambos, nos sentamos a comerlo.
-Umm, es delicioso, tendré que contratarte en mi cafetería, nadie hace cosas tan deliciosas como esta, pero ahora te pediré algo –señala.
-Quiero que esta tarta en especial solo la prepares para mí, será algo solo tuyo para mí –indica.
-Pues será a partir de mañana pues mande una para tu casa, Anto quería seguir comiendo –digo riendo.
-Sí, así será, promételo –indica.
-Te lo prometo.
Terminamos de comer y nos sentamos a conversar un rato, pasamos una tarde entre besos, abrazos, películas, comida, es algo hermoso, que solo lo he vivido a su lado.
-Ya es tarde, creo que debemos irnos –expongo.
-Madelein, quiero decirte que a tu lado he conocido lo que por tantos años me reúse a sentir, no sabía de lo que me perdía, pero entiendo que mi corazón esperaba por ti, que por eso nunca me enamoré, pues aún no encontraba la chica correcta, y sé que esa eres tú, TE AMO.
Esa palabra resuena en mi mente, escucharlo me hace muy feliz, dejo caer una lagrima de mis ojos.
-No llores amor, quiero solo ver felicidad en un rostro, no quiero que derrames jamás una lagrima por mí, pues viviré para hacerte feliz –indica.
-Tengo algo más para ti –digo y saco la cajita que guarda esas dos pulseras.
-No son de oro pues no tengo dinero, pero son de plata, mira esta es la tuya, y esta es la mía, a ti te entrego mi esta llave, que es la única que puede abrir este corazón, pues representa el amor que siento por ti, eres el único dueño de esa llave, te entrego esto como un símbolo, pues eres el dueño de mi corazón –digo y la pongo en su mano. Cuídala mucho, pues tienes mi corazón a tu cargo –digo, él sonríe.
-Jamás pensé vivir esto, es el regalo más lindo que me han dado, la guardare como el mayor tesoro, pues eso eres para mí –dice e intenta besarme, pero lo detengo.
-Espera, quiero que sepas que también te amo, que gracias a ti descubrí este hermoso sentimiento, eres el amor de mi vida, no quiero que lo olvides, nunca amaré a alguien como lo hago contigo –expreso y tomo sus labios, es el primer beso que nos damos sabiendo que nos amamos, que este sentimiento es mutuo.
-Madelein, hoy tengo que ir con mi padre, te dejaré en casa y me voy a su oficina, necesitó hablar con él de lo que sentimos, no puedo dejar que nadie intente dañar esto, y tampoco quiero ocultarlo, quiero que todos sepan que ya tengo novia y que es la chica más hermosa del mundo –dice besándome
Me lleva a casa, antes de bajarnos del auto nos despedimos con un beso.
-Sami, espero todo salga bien con tu padre, no me gustan las mentiras y tener que engañarlos es muy incómodo y más cuando me están ayudando, cuando me acogieron es su casa.
-No te preocupes, esta situación se aclara pronto, adiós nena –se despide con un beso corto y bajo del auto, veo cómo se va.
Entro a la casa y está todo en silencio, al parecer no hay nadie, subo a mi habitación, pero escucho la voz de la madre de Samuel, está hablando con una mujer mayor.
-Estoy muy preocupada, no quiero que mi hijo cometa ese pecado, siento que el se está enamorado de ella, ambos saldrán lastimados de todo esto, todos sabemos que eso no puede ser, Madelein y Samuel no pueden estar juntos, ellos no pueden enamorarse –dice y me destrozan sus palabras, corro a mi habitación, lloro sin poder evitarlo, tal vez para ellos no sea la mujer que quieren para su hijo, pues tengo una familia problemática, y un compromiso con un hombre que no amo, en algo tienen razón, Samuel puede salir lastimado y no puedo permitirlo, debo aclarar esto con mi padre, debo encontrarlo y hablar con él, esa es la única manera de poder realizar mi amor con Samuel, solo si mi padre me libra de ese maldito compromiso.
Ellos dicen que no podemos enamorarnos y ya es tarde, me enamoré de Samuel Blanco…