Otis.
Al estar alejados de los ojos y oídos de la chica morena, Louis no tarda en empezar a carcajearse y seguido me agradece por salvarlo de la cachetada que le iba a dar la tal Becca.
Louis y yo nos despedimos y dijo que a las siete iría a mi casa para irnos juntos, pero yo conozco como es y dice a las siete para llegar a las nueve y eso que vive en la esquina.
Subo a mi auto y verifico la hora, son las once y media del viernes cinco de junio del 2020, aun faltan veinte minutos para que mi hermana salga, si manejo como una abuela me demoraría diez minutos y los otros diez minutos los puedo desperdiciar comprando un heleado y escuchando música en el auto.
Enciendo el vehículo empiezo a buscar una canción en la emisora y después de pasar varios minutos en eso suena "Idcf de Blackbear" ese sujeto saca unas excelentes canciones y esta es una de ellas.
La melodía va empezando y yo justo comienzo a salir del estacionamiento del instituto.
I'm only a fool for you
And maybe you're too
Good for me
I'm only a fool for you
But I don't f*****g care
At all
Oooh
Ooh yeah
(Soy un tonto por ti
Y quizas eres muy
Buena para mi
Soy un tonto por ti
Pero me importa una mierda
En absoluto
Oooh
Ooh Yeah)
Voy tarareando la tonada de la canción y sin darme cuenta ya llegue al kínder y la canción ya término, pero inicia "Princess complex".
Estas canciones me parecen ciertas indirectas, pero mejor las ignoro.
Reviso la hora de mi teléfono y aun faltan diez minutos, busco con la vista a un señor que tiene una maquina de helados pero hoy no está, ¡me conformo con una condenada paleta por Dios! Pero nada, ni una señal de eso.
La canción va por la mitad cuando recuerdo que en este lugar hay un comedor y de seguro deben vender helados, por lo menos de vasitos, apago la radio dejando de escuchar la excelente canción de Blackbear, salgo del auto y lo cierro.
Me adentro en el kínder y veo que no hay ningún niño afuera, pero se escucha un alboroto en cada salón que paso, trato de recordar el camino al comedor hasta que por fin veo una señora que parece ser la cocinera , y no, no soy un adivino ni nada parecido sino que llevaba un delantal.
Le pregunte donde estaba el comedor y me dijo que la acompañara que iba para allá.
Sigo a la señora y caminamos un poco, no decimos nada, sólo me pregunto si venía a buscar a alguien y yo le dije que a mi hermana y ahí murió la conversación.
Al estar ya en el comedor le pregunte si tenían helado y otra señora me dijo que sí, le pregunte de que sabor tenía y me dijo que de pasas y yo automáticamente hice una mueca de asco como un niño pequeño, la señora sonrió por mi gesto.
Vamos a aclarar algo, odio las pasas, las aborrezco, su sabor es vomito, además una vez las probé porque mi madre insistió y mi rostro se hincho tanto que casi me asfixio, sí, soy alérgico, pero creo que es un favor ya que las aborrezco.
-¿No tiene otro sabor?- le pregunto amablemente, me dice de vainilla y yo le pido de ese y uno de chicle a mi hermana, para que no diga que no pienso en ella.
Le pago a la señora y me voy velozmente cuando escucho que tocan el timbre que indica la salida.
Cuando salgo disparado de la cafetería tropiezo con algunos niños, me disculpo y vuelvo a correr al salón de mi hermana. Este tiene la puerta abierta y ya no se visualiza ningún niño, voy a la salida y veo que mi hermana no está.
¡Ay señor ampárame!
Intento buscar su cabellera castaña por todos lados, pero no veo rastro de ella y ahora todos los niños se mezclan con todos y no logro diferenciar nada.
Salgo un poco más y veo si se fue por la calle y la muy condenada está sentada en el capo del auto muriéndose de la risa, debo de tener una cara de cagado total, tal vez esta me puse blanco del susto.
Voy a grandes zancadas hasta mi auto y la muy condenada se sigue riendo como si fuera el mejor chiste del mundo.
-No vuelvas a asustarme así ¿Entiendes?- le digo muy molesto, tanto que siento que la vena de mi cuello está muy tensa.
-Eso te enseñara a no hacerme esperar- me dice bajándose del capo.
-Sólo por eso, no te voy a dar el helado que te compre- le digo quitándole el seguro a las puertas y sentándome en el asiento del piloto. Mi hermana cambia por completo su expresión y me mira como enojada.
-¡Pero Otis!- dice entrando al auto-. ¡Solo fue una broma!
-Una que casi hace que se me salga el corazón del pecho- le digo encendiendo el auto y le subo a la radio sin importar la canción que estén tocando simplemente no quiero escuchar como se queja y hasta se pone a llorar. Por suerte está sonando otra canción de Blackbear que se llama "4u".
Mi hermana hace un enorme berrinche en el camino hasta que me canso de sus gritos y lágrimas falsas y le doy el helado, después todo el camino es silencio, entre una que otra canción desconocida, mientras comemos nuestros helados.
Al llegar a la casa ya la pelirroja estaba ahí, y fue muy extraño que su amiga petra también estuviera ahí.
Mi hermana salta a los brazos de Valkiria casi de inmediato y le cuenta que le compre un helado, Valkiria me mira con mala cara cuando escucha que la hice sufrir por el helado y yo sólo le guiño el ojo y lanzo un disimulado beso, ella regresa su mirada a mi hermana y veo como sus mejillas se ponen un poco coloradas.
-Escuchen niñas, voy a dormir, cero gritos, cero lloriqueos- pongo la vista en mi hermana-. Y si alguien se ahoga en la piscina- pongo la vista en Valkiria-. Llamen a uno de los vecinos- me dispongo a subir las escaleras cuanto Petra o Vera habla.
-Nadie te pregunto lo que ibas a hacer, idiota.
-Petra, si no escuchaste dije niñas, y tu pareces una vieja, o sea, no hablaba contigo, entrometida- le dije a la mitad de las escaleras.
-Me llamo Becca- dice con furia.
-Me da igual- le grito llegando a la puerta de mi habitación y cerrándola con seguro.
~°~
La siesta me vino increíble, nadie me molesto a pesar de escuchar varias voces a través de mi puerta, sólo coloque me almohada sobre mi cabeza.
Son las ocho, lo que significa que Louis debe de venir en una hora, ya estoy duchado pero aún no me visto ya que tengo hambre y me iré a preparar algo.
Estoy en bóxers y me pongo una toalla en la cintura para no ser tan exhibicionista, aunque es mi casa y pudiera andar desnudo si se me place, pero por desgracia hay una entrometida abajo.
Empiezo a bajar las escaleras y llego a la sala, en donde las luces están apagadas y la televisión está proyectando una película de la que parece ser de terror, las tres están sentadas en el sillón más largo y mientras Valkiria y Petra están mordiéndose las uñas mi hermana está muy tranquila, hasta esta emocionada.
Ella es así, le gustan mucho las películas de terror, cuando tenía tres años nos pusimos a ver Coraline y la puerta secreta, que no es una película recomendada para niños, pero yo no lo sabía, igual mi hermana veía la película muy tranquila mientras yo estaba pensando que la condenada bruja podría encontrarme.
Excelente película debo de decir.
Paso por detrás del mueble para no interrumpir su momento de gritar, llego a la cocina y abro el refrigerador, busco la mayonesa, la salsa de tomate, la lechuga, el queso, el jamón y los pepillos, y como soy una persona que prefiere que se le caiga todo a hacer dos viajes, tengo en ambas manso las dos salas, las bandejas con el jamón y el queso en la boca, y por último la lechuga y los pepinillos debajo de mis brazos. Me acerco a la isla de la cocina y coloco las cosas sin provocar ningún desastre.
Me acerco a la estantería para buscar la bolsa de pan, pero la muy estúpida esta hasta atrás y yo no alcanzo, me pongo de puntas y me poyo en el lavamanos, la toalla se desamarra dejándome en bóxers en plena cocina, pero por lo menos ya tengo la bolsa de pan en mis manos. Me giro para ir a la isla y noto que alguien me está mirando y es nada más y nada menos que Valkiria.
Ella me observa sin ningún disimulo, yo no tengo intención de ponerme de nuevo la toalla. No puedo evitar sonreír mientras la miro observarme, pero no le digo nada, no quiero que sea incomodo.
-¿Quieres un sándwich?- le pregunto colocando la bolsa en la isla y me empezando a preparar mi comida.
-N-no- tartamudea, y yo sonrió un poco-. Sólo vine por un vaso de jugo- dice confiada acercándose a la nevera dándome la espalda- dura unos minutos buscando la jarra del jugo y yo me muero por reírme a carcajadas pero no lo hago, se sentirá estúpida y no quiero eso.
-Aquí esta lo que buscas Val- le digo, ella gira su cara y me ve, sus labios están mojados y están entre abiertos.
-¿Cómo?- me pregunta después de un rato.
-Que aquí esta lo que buscas- me acerco a la contenedor y tomo la jarra del jugo que estaba al fondo y se la entrego.
-Gracias- me dice sin mirarme.
-Sé que tus pies son muy lindos, pero creo que yo tengo mejor aspecto ¿No te parece?- le digo haciendo que me mire a los ojos.
-Lo siento.
-No importa- le respondo, me acerco ligeramente a ella, haciendo que mi abdomen desnudo roce su blusa ligeramente, de nuevo su vista cae en sus pies-. ¿Te incomoda que este en ropa interior Valkiria?- no puedo evitar sonreír maliciosamente mientras se lo pregunto.
-No, ¿Por qué lo dices?- responde aún sin mirarme.
-Te creeré si me miras a los ojos mientras me lo dices- ella toma la jarra de jugo con fuerza y luego levanta ese angelical rostro que tiene, muerde su labio ligeramente y después lo suelta.
-Es tu casa Otis, puedes andar desnudo si quisieras y a mí no me incomodaría- dice caminando hacia donde están los vasos.
Mientras ella me está dando la espalda buscando el bendito vaso, deslizo la tela de los bóxers hasta que esta cae al piso de la cocina.
Ella se gira a guardar la jarra del juego y su cara se torna completamente toja, parece una cereza, una adorable cereza.
Yo regreso al mesón a terminar de preparar el sándwich y siento que ella no se mueve de donde estaba.
Yo termino de preparar el sándwich y abro el refrigerador para guardar de nuevo las cosas, mientras ella me sigue observando desde su misma posición.
Tomo mi sándwich y le doy un gran mordisco haciendo que los dedos se me embarren de mayonesa y salsa de tomate, mastico y me y después de tragar la miro.
-¿Me podrías servir un vaso de jugo?- digo pasándome la lengua por los labios para quitar el rastro de los condimentos de mi boca. Ella sólo asiente y me da la espalda para servirme el juego. No puedo evitar reír silenciosamente, esta chica nunca se queda callada es de esas que te dice tus cuatro verdades a la cara y que la deje muda es un logro para la humanidad. Valkiria se gira y me entrega el vaso de jugo, después guarda la jarra del juego y parece que está decidida a marcharse-. ¿Me podrías hacer un favorcito Val?- le pregunto antes de que salga.
-Depende- dice mirándome.
-Nada de depende, me lo debes por traerte ayer- le digo.
-De acuerdo, dime- dice dejando el vaso de jugo sobre la isla.
-Me ayudarías a ponerme la toalla- sus ojos se abren en sorpresa-. Es que tengo las manos muy sucias y no quiero mancharla- le explico.
-¿Es en serio Otis?- me dice con los ojos entre cerrados.
-Muy en serio- la miro sin dejar de sonreír.
Valkiria camina hasta donde se encuentra la toalla en el piso, la toma y después la extiende alrededor de mi cintura y siento un fuerte apretón en mi abdomen.
-Listo, así no se volverá a caer y nadie tendrá que ver esa abominación de nuevo- dice muy seria.
-Si es una abominación como tú dices ¿por qué no dejabas de mirarme?- me mira y se queda callada, quiero besarla, pero lo siento incorrecto. Pero es que sus labios son una gran tentación. Yo me acerco un poco y ella se queda en el mismo lugar, sus labios a pocos centímetros de los míos.
-¡Otis papucho Skirth!- escucho el grito de Louis desde el patio y no puedo evitar botar una gran bocanada de aire por la exasperación de que de nuevo me interrumpieran cuando iba a besarla.
Valkiria aprovecha la distracción y se marcha de nuevo al sillón.
-¡En la cocina!- le grito. Tomo mis bóxers y me los coloco antes de que entre a la cocina, me siento en a terminar de comer.
-¡Dejen de gritar!- grita Petra.
-¡Es mi jodida casa y yo grito si me da la jodida gana!- le respondo.
-¿Cuál es el escándalo?- pregunta Louis entrando.
-Petra- le digo.
-¿Quién es Petra?- pregunta acercándose y tomando un poco del juego de mi vaso.
-¡Me llamo Becca!- reclama.
-Me da igual- le respondo.
Mi amigo se ríe bajamente para no provocar una pelea de insultos como la de esta mañana. Termino de comer mientras discutimos que auto llevar si el suyo o el mío y al final decidimos llevarnos el de él. Coloque el plato en el lavavajillas y me dispuse a subir las escaleras y sentía los pasos de mi amigo detrás de mí.
-Hola Louis- le saluda mi hermana aun mirando la película.
-Hola mi Rosa de las mañanas- le dice dándole un beso en la frente pero mi hermana hace un gesto de asco al escuchar cómo le dijo, a ella no le gusta que le diga Rosa, lo odia-. Es una buena película, apuesto que la eligió Rosa- dice mi amigo mirando unos segundos la pantalla.
-Es buena, pero estoy que ya no tengo uñas- bromea Valkiria.
-Y espera el final- dice mi amigo acompañándome en las escaleras.
Ya en mi cuarto me visto lo más rápido que puedo, aunque no sé cuál es la prisa de mi amigo por irnos. Al final me coloco unos jeans oscuros con una camiseta roja, una chaqueta negra que es la que uso todos los benditos días, y mis converse que también uso casi todos los días.
Me echo colonia y bajamos las escaleras, las tres chicas en el sofá se giran al escuchar nuestros pasos y mi hermana se levanta un poco poniéndome toda su atención.
-¿A dónde van?- pregunta con una mirada filosa.
-De casería- le responde Louis con una sonrisa y yo le doy un codazo.
-¿Y qué van a cazar?- le pregunta.
-A tu her- no termina porque le doy otro codazo en el estomago y lo dejo sin aire.
-No le hagas caso a Louis, sabes que está loco- le digo acercándome para despedirme de ella, al verme cerca se levanta para cargarla y eso hago seguido coloca sus manos alrededor de mi cuello.
-Estas muy guapo para una cacería- me dice afilando mucho más su mirada.
-Ignorare lo que dijiste excepto que me veo guapo- le doy un beso en la nariz y ella me da uno en la mejilla.
-Cuidado con las zorras- me dice y no sé si corregirle la palabra ya que puede estar haciendo referencia a lo de la casería.
-¿A qué zorras te refieres?- le pregunto bajo.
-A los dos tipos de zorras que hay- me guiña el ojo y después se ríe.
-Tendremos una conversación sobre el uso de esas palabras- le digo bajándola de nuevo en el mueble.
-Cuídense- nos dice a ambos al salir por la puerta.
-Ahora sí podemos decir que la cacería acaba de comenzar- empezamos a reír.
Esta noche será divertida.