05: La cacería del destructor de vaginas.1 parte

4492 Words
Otis. Después de comer, los tres nos sentamos en los sillones a ver la bendita película del rey león por décima vez. Es que en serio, no me gusta la nueva versión, me gusta la original de dibujos animados no esto, así no tiene chiste y emoción, ¡las canciones no se ven iguales j***r! La película va por la mitad y yo me estoy quedando dormido, Louis y Rose están muy, muy despiertos. Se escucha el seguro de la puerta y veo a mis padres entrar, dicen unas cosas entre ellos y después nos ven a los tres en la sala. -¿De nuevo el rey León?- pregunta mi padre. -No dejan descansar a esa pobre película- digo yo mirándolo. El me sonríe y se dirige a la cocina. Mi mamá ve unas cosas en su teléfono y después pasa su mirada por la sala. -¿Dónde está Val?- pregunta, y como si fuera un acto de brujería la chica aparece con su mochila en el hombro bajando las escaleras. -Aquí señora Victoria- dice dedicándole una sonrisa a mi mamá, la cual se la responde con un beso. -Aquí tienes querida- dice mi madre dándole un sobre con su pago del día. -Gracias- dice dándole un beso de despedida-. Adiós señor Patrick- dice despidiéndose de mi padre el cual está inspeccionando los panes quemados que deje sobre la cocina, él le hace un leve movimiento con su mano y le da una sonrisa-. Adiós Rose- le dice a mi hermana la cual salta del sillón y le da un abrazo y un beso-. Nos vemos mañana- dice soltándola-. Adiós chicos- nos dice saliendo por la puerta. Eso fue algo muy extraño. ¿Ningún beso ni un apapacho para Otis? ¡Esto se llama traición! Me acomodo de nuevo en el mueble, cierro mis ojos y reposo mi cabeza en la cabecera del mueble haciendo que quede mirando hacia arriba. ¿Por qué Valkiria no bajo hasta que mis padres llegaron? ¿Estará molesta conmigo? ¿Estará incomoda? ¿Me quería evitar? Es lo más probable. Pienso que ya estamos en un punto en nuestras vidas en donde podemos manejar cualquier situación con madures y discutir las cosas como personas adultas, no es necesario que se esconda de mí para evitar hablar de algo. ¡Es una inmadura! Esto se lo voy a restregar en la cara. La película finaliza, mi amigo se va a su casa, pasando de nuevo por los demás jardines de los vecinos, aunque le dije que se fuera por la puerta pero ya había brincado la cerca a pesar de que hay una puerta para evitar eso. Al regresar a la casa ya todo estaba sólo, me imagino que mis padres estarán muy cansados y mi hermana igual, así que imito sus pasos y me dirijo a mi habitación, apago las luces de la casa y me dirijo a mi habitación. En el instante en que mi rostro toca el suave colchón no tardo mucho para quedar completamente dormido. ~°~ Ya vestido, y como siempre guapo y muy seguro de que no falta nada en mi mochila, pero consciente de que cuando este en el salón se me habrá quedado el lápiz, bajo a desayunar con mi familia. Mi hermana está literalmente metida en su tazón de cereales, no sé si está muerta o simplemente está comiendo, le toco el hombro y me da un manotazo sorpresivo. -Déjame comer- dice sin sacar la cara del tazón. -¿Por qué estas comiendo así?- le pregunto aguantando una risa. -Dice que come más rápido- me responde mi madre dándome mi tazón de froot loops. Yo no soy de comer esos cereales aburridos, toda la vida ha sido este cereal, hasta me lo como sin leche. -¿Para qué quiere comer más rápido?- le pregunto. -Dice que para ser más fuerte- responde mi madre sentándose en la mesa. -¿Para qué quieres ser más fuerte?- le pregunto a mi pequeña hermana. -Para Thimotee- dice con su cara en el tazón y yo agradezco que lo haya mencionado porque si no, no me acordaría de hablar con el director. - ¿Quién es Thimotee?- preguntan mis padres al unisonó. -Es un niño que la está molestando- les digo sin entrar en detalles. -¿De qué manera?- pregunta mi padre, mi padre se podrá ver tranquilito y sereno, pero cuando se trata de proteger a alguno de nosotros es peor que un oso de tres cabezas que exhala fuego y tiene rayos láser. -Le lanza papeles al cabello y la vive fastidiando- digo omitiendo la parte de la lonchera. -Entonces es que le gustas hija- dice mi madre. -¡¿Qué?!- decimos los tres al unisonó, sí mi padre también. -¡Ay por Dios!, en obvio- dice ella mirando su teléfono y tomando café. -No me parece nada obvio- dice mi hermana sacando su cara del tazón mostrando que tiene toda la boca llena de leche y de su barbilla caen unas gotas de la leche del tazón. -Lo hace para llamar tu atención corazón- dice mi madre mirándola con tranquilidad. -Lo que va a llamar es a uno de mis puños- yo sonrió ampliamente, ojala y le dé un buen puñetazo. -Rose está mal golpear a los demás- dice mi padre-. Pero si ese niño intenta hacer algo como darte un beso no dudes en darle con el puño cerrado, así duele más- le dice mi padre. -¡Patrick!- lo regaña mamá y yo me rio. -Tranquila mamá, es solo si intenta algo- dice mi hermana llevando su plato al lavavajillas. -Ves lo que provocas- le dice mi madre a mi papá, el sólo se encoje de brazos y sonríe. -Es sólo por si intenta algo Victoria- dice mirándola con picardía-. Espero que lo intente- mi padre toma el periódico y se escucha una risa baja y profunda, la suya. No he terminado de desayunar, pero sinceramente puedo comprar algo en el instituto, no quiero ver como mi madre discute, y mi padre le responde con un gran sarcasmo, es divertido, pero te mira de una manera asesina. Velozmente tomo la mochila de mi hermana junto con la mía y me dirijo a la puerta. -Vamos Rose- le digo estando ya con un pie afuera. -Voy- dice tras de mí. Abro el auto y mi hermana se sube sin mirar atrás, sabe que seguirán su discusión en el auto de camino al trabajo. Yo enciendo el auto y al estar seguro de que mi hermana se coloco el cinturón de seguridad salgo del frente de la casa. No pusimos ninguna canción en el camino, solo escuchábamos el sonido que hacia la brisa al entrar al auto. A veces el camino es así, no es necesario que este con una tonada que a ninguno le guste y nos aturdirá el resto del camino. Al llegar al kínder, me estaciono, bajo con mi hermana y esta me toma de la mano, seguimos el camino hasta su salón y al estar en la puerta me arrodillo como de costumbre. -Sólo lo golpearas si intenta algo, yo voy a ir a hablar con el director ¿de acuerdo? -Tranquilo Otis, no soy estúpida- dice tomando su mochila y dándome un beso en la mejilla. -Sé que no lo eres, por eso sé que no te atraparan si le das un golpe, recuerda amenazarlo Rose- le digo. -Claro, claro- dice sonriéndome y entrando al salón. Yo me dirijo con velocidad a la que se supone es la oficina del director, le pregunto a la secretaria si está y ella me dice que sí, toco y me adentro mirando a una señora de unos cuarenta, tal vez cincuenta años sentada en la silla con unos papel y observo la placa que dice directora. No me tarde en mucho en explicarle la situación, ella por supuesto no sabía de la falta que había hecho la profesora, dijo que tomaría cartas en el asunto y me pidió disculpas por no estar al tanto de la situación. Tan rápido como llegue me fui, acelere lo más que pude y me estacione velozmente en el instituto. Con mochila en hombro y un cabello desordenado por la brisa entro al instituto, aun hay estudiantes afuera lo que me hace agradecer a Dios por no llegar tarde y ganarme una mala mirada de la profesora Jean. Camino a mi casillero, dejo algunos libros para tomar otros, cierro el casillero y siento un fuerte golpe en mi rostro. Mi vista se enfoca en Elizabeth, sus ojos están un poco rojos y noto unas ligeras ojeras marcando su lindo rostro. -Hola Elizabeth- le digo sin expresión alguna. -¿Cómo fuiste capaz de dejarme por Alice?- dice en un pequeño sollozo. -¿Quién es Alice?- le pregunto con mi cara de confusión. -Ahora harás que no la conoces- dice con sarcasmo y alzando la voz. -No me hago de nada, ni siquiera sé quien es ella- le digo muy consciente de mis palabras. -Mis amigas te vieron hablando con ella ayer en el salón de la profesora Rogers, me dijeron que coqueteabas con ella y le pediste el número- ¿Qué demonios? -¿Acaso tus amigas están drogadas?- le pregunto con toda sinceridad-. Ayer una chica se me acerco, me dio su número y eso fue todo lo que paso, ni siquiera la llame, no estoy tan desesperado- le digo. -No te creo- de acuerdo, me estrese. -No me importa si no me crees, yo sé como pasaron las cosas, y a final de cuentas, yo no tengo que explicarte nada, después de todo ya no somos nada, pero tengo esta duda ¿alguna vez fuimos algo? Yo creo que no- ella se va llorando y me deja sólo en el pasillo, bueno, sólo no ya que hay muchas personas que observaban lo que pasaba. Sé que fui muy cruel con ella, pero no me gusta cuando las personas siguen los rumores de las locas de este lugar, es algo que me desquicia completamente, si sabes cómo soy ¿por qué te dejas guiar por unos estúpidos rumores? Entonces no me conoces, no sabes nada de mí. En esos momentos es cuando sabes quiénes son tus amigos en realidad, muchas veces dijeron que yo hablaba cosas de Louis, pero él nunca me reclamo nada, nunca dudo de mí, siempre nos riamos de las grandes estupideces que inventaban, eso es lo que yo digo amistad, sin importar lo que todos digan tu amigo siempre va a creer en ti antes que en los demás. No es como en esas amistades falsas que todo se desmorona en tres segundos por rumores igual de estúpidos, y las dos personas son tan orgullosas que ninguna se habla para desmentir la habladuría, y en esos momentos de orgullo no se dan cuenta que se está perdiendo una amistad increíble de años, los cuales fueron los mejores con esa persona. Ahora dirán que hablo como con mucha experiencia, y la verdad es que me paso una vez con un amigo, nosotros éramos tres, Louis, Víctor y Otis. Éramos muy inseparables, íbamos a todos lados juntos, y cuando digo todos lados es todos lados, nada de exagerar. Cuando estábamos en tercero las malas lenguas aparecieron, el tenia una novia muy linda, en realidad era hermosa, o es, no sé con sinceridad como está ahora. Bueno, volviendo al tema, ella un día me había pedido una llamada para llamar a su hermana, o su tía, no preste atención, yo le prestó mi teléfono, ella llama y la llamada no dura mucho, decir cinco minutos es demasiado, ella me dio un beso en la mejilla de despedida y agradecimiento, ¡eso fue todo lo que paso! claro pero después distorsionaron todo de una manera tan absurda. Empezaron diciendo que yo, yo Otis Skirth le pidió el número de teléfono. Numero uno; Nunca he pedido un número de teléfono en mi vida, jamás, en ese momento todos debieron saber que era una jodida mentira. Después, que la chica me coqueteo descaradamente. Numero dos; ni siquiera me miro, estaba concentrada en su llamada por el amor de Dios. Bueno, después resulta que me dio su número y después que la bese en los labios. Numero tres; nunca le puse una mano encima, ella me dio un beso en la mejilla, nadie podía malinterpretar eso como un beso de labios, y de paso me estaba entregando mi condenado teléfono por la llamada a su familiar o no sé a quién demonios estaba llamando. Después de que eso corrió por el suelo y el subsuelo del instituto Víctor vino hecho una furia, me dio uno que otro golpe, los cuales yo les regrese, trate de decirle que fue lo que en realidad había pasado, incluso la chica cuando se entero del escándalo fue a explicarle, pero él se negaba a escucharnos a los tres, ya que Louis sabía que yo nunca sería capaz de meterme con la novia de un amigo, es un código, amigos antes que zorras, código de honor entre hombres. Tratamos de hablar con él, pero él se negaba, yo deje de intentar y comprendí que si creía algo tan bajo de mí en realidad no era mi amigo, cada vez que nos veíamos de el volaban chispas de ira, y yo simplemente lo ignoraba, ya no lo consideraba mi amigo, después se cambio de instituto y no lo he visto desde entonces, que son ya tres años. Sin darme cuenta ya estaba en mi puesto con el cuaderno afuera y la profesora Jean estaba sacando sus cosas para iniciar la clase. Siento que la silla de mi lado se mueve y veo a Louis tomar asiento, la profesora empieza a dar unas instrucciones para el taller que haremos en parejas, nos entrega varias hojas y después se sienta en su escritorio. -Te tengo un chisme- me dice Louis mientras guardo el cuaderno y busco el lápiz para empezar a responder. -A veces pareces la propia chica chismosa- digo viendo efectivamente que mi lápiz se me olvido de nuevo-. ¿Tienes un lápiz?- le pregunto. -No sé porque siempre se te olvida traerlo- dice sacando uno de los primeros bolsillos de su mochila. -Yo tampoco lo sé- digo empezando a escribir nuestros nombres en el taller. -¿Entonces?- dice mirándome-. ¿No quieres saber el chisme? -Claro que quiero, no seas idiota- le digo mientras medio leo las preguntas del taller que la mayoría son de análisis. -Bueno- dice colocándose en su pose de vieja chismosa, se arrima un poco a mí como para hacerlo más secreto y coloca una de sus piernas sobre la otra-. Resulta que esparcieron un rumor sobre ti- lo miro mal-. Y no, no es el que ahora sales con Alice- dice y me olvido completamente del taller-. Resulta que esparcieron el rumor que te estás follando a tres chicas, entre ellas entra Alice, y sus dos amigas de ayer. -Vaya, que divertida idea- digo sonriendo. -No me interrumpas- me regaña-. Entonces, ahora las chicas están peleando para ver quién se queda con tu... pene, es lo mejor que lo puedo decir. -Podrías decirle el destructor- digo aguantando una carcajada. -Si el destructor de v*****s le diré, suena más atractivo- dice tragándose la risa. -Continua, continua- le digo volviendo a tomar la hoja. -Resulta que hoy fuimos invitados a la fiesta de Josie MacArthur, ¿La recuerdas?- sé que es una pregunta retorica, ¿Cómo olvidar a la chica con la que jugué dos horas en el paraíso? Lo sé, se supone que el nombre es siete minutos en el paraíso, pero las cosas se descontrolaron un poco. Yo sólo sonrió al recordar a la chica y mi amigo me acompaña-. Resulta pasa y acontece que las tres chicas irán a la fiesta, y le pidieron a Josie que obviamente tú no podrías faltar- mi amigo alza sus espesas cejas juguetonamente. -¿Se supone que será una cacería y yo seré el premio?- digo sonriendo. -Piénsalo, una cacería en busca del destructor de v*****s, suena divertido, y más para ti- mi amigo se ríe sonoramente haciendo que nos miren. -¿De qué hablan los jovencitos que es tan divertido?- nos pregunta la profesora Jean desde su asiento con una mirada filosa. -De cacería, señorita Jean- dice Louis mirándola coquetamente. -Disculpe profesora- digo dándole un codazo a mi amigo. La castaña nos mira filosamente pero después regresa su mirada al libro que estaba leyendo. -En fin- dice acercándose de nuevo a mí-. ¿Vas a ir para que te cacen?- las cejas de mi amigo suben y bajan y no puede faltar su clásica sonrisa contagiosa. -¿Crees que deba ponerme un disfraz de venado?- le digo y ambos nos tapamos la boca para evitar que nos salga la más sonora carcajada en media clase. Después de hacer varias bromas acerca de la cacería, nos dedicamos al taller, eran quince preguntas y en la última jugamos piedra, papel o tijeras para decidir quién hacia la última, y yo gane, no sé porque siempre elije piedra de primero. Después de salir de la clase de la profesora Jean entramos a arte, en la cual el profesor no vino, así que nos dirigimos a la cafetería, tenia antojo de un helado. Pagamos el postre y empezamos a vagar por los pasillos, no teníamos más que hacer, el helado se acabo y nos dirigimos al gimnasio para ver si nos poníamos a jugar para matar el tiempo, y nos encontramos con dos chicos jugando baloncesto. -¡Chicos!- los llama Louis. -Hola muchachos- se acercan a saludarnos, Jackson y Gregorie, hemos hecho uno que otro trabajo juntos y según sé son integrantes del equipo de baloncesto. -¿Quieren un dos pa' dos?- les pregunto. -Claro, nos servirá de práctica barrer el piso con ustedes- dice Gregorie. -Ya lo veremos amigo- dice Louis. -¿Quieren unos Shorts?- pregunta Jackson. Nosotros accedemos, nos cambiamos rápidamente y nos quedamos sin camisa, ya que ellos llevan y es para diferenciar. Empezamos sacando nosotros, empezamos a correr con el balón a la red de ellos, se la paso a Louis y este la encesta haciendo tres puntos. -¡Y estamos empezando damas y caballeros!- grita Louis. Los chicos se ríen y les toca sacar a ellos. -Sólo estamos calentando Louis, no cantes victoria- le dice Jackson. Yo me resigno a sonreír. Ellos tienen el balón, empiezan a correr hacia la red, bloqueo a Jackson que es el que tiene el balón, pero este se lo pasa a Gregorie, Louis le arrebata el balón en el aire y empieza a rebotarlo, busca un tiro pero Gregorie es más alto que él, literalmente parece una hormiguita contra un rinoceronte. Mi amigo corre con el balón y yo logro librarme de Jackson, me lo pasa y encesto el balón en la red. -¡Vamos chicos están perdiendo contra unos novatos!- les dice Louis. -Eres una persona realmente fastidiosa ¿Te lo han dicho?- le dice Jackson sonriendo. -Muchas veces, ya no me afecta- dice tomando el balón y entregándoselo. -Ahora sí, empezaremos a jugar en serio- nos dice Gregorie. -¿Estábamos jugando de broma?- les pregunto con una sonrisa que contiene evidente sarcasmo. -Ya verán- dice Gregorie. Empezamos a caminar al centro tras ellos, visualizo el lugar y hay varias chicas sentadas en las gradas, las cuales tienen los ojos puestos en mi amigo y en mí que somos los que no usamos camisa. Los chicos sacan de nuevo el balón y se hacen varios pases, voy por Gregorie que lleva el balón pero este me da un gran empujón haciendo que ruede por el piso de madera, Gregorie aprovecha y encesta dándoles tres puntos. -Eso estuvo rudo- me dice Louis acercándose a mí, para ayudar a levantarme. -Ni me lo digas- digo levantándome y un quejido se me escapa-. ¿Estás hecho de piedra viejo?- le pregunto a Gregorie. Él solo se ríe-. No estamos jugando futbol americano amigos. -Tienes razón- dice Jackson-. Cero golpes Gregorie. -Fue sin querer- dice riéndose. Después de eso el juego siguió sin más empujones súper humanos. Mientras seguíamos jugando más chicas empezaban a llegar al gimnasio, eran muchos más ojos mirándome. Después de quedar empatados, los chicos ganaron, era obvio viven jugando esto y como dijo Louis, somos unos novatos. Tomamos una rápida ducha y nos cambiamos ya que teníamos idiomas. De mi cabello aun caían unas cuantas gotas de agua, Louis se había separado de mi unos minutos, dije que guidaría los puestos, entro al salón y ya había varias personas, no está lleno pero por lo menos nadie toco mi lugar en la primera fila. Me siento y coloco mi mochila en la otra silla para dar a entender que el puesto está ocupado. Busco mi teléfono para matar el tiempo un rato, tengo varios mensajes sin importancia, reviso unas cuantas imágenes etiquetadas que me matan de risa, pero claro me resigno a tragarme la risa. Después de un rato dejo el teléfono el salón está más lleno, aún no se ven señales de Louis ni del profesor Marcus, aunque él siempre llega tarde a todo. Reviso la pantalla de este y sin meditarlo observo la puerta y mis ojos captan una melena rojiza pasar con velocidad al salón, mis ojos siguen la silueta delgada y hermosa la cual lleva unos jeans oscuros rotos y una camisa simple de color granate, sé que siente mi mirada, pero ni siquiera piensa en mirarme, alguien se sienta a su lado y reconozco a su amiga Rebeca, o Petra, el nombre va por ahí, pero en realidad ella no me cae muy bien y son pocas las personas que llegan a ese punto de no caerme bien. La chica de piel morena se interpone en mi camino para seguir mirando a Valkiria así a lo descarado, la morena se gira un momento y sus ojos caen en mí, ella me sonríe maliciosamente y me muestra el dedo de corazón. Ahora me cae peor que antes. Ella se gira dejando que vean su enorme culo en lugar de ver el hermoso rostro de mi diosa pelirroja. Esa chica es demasiado chocante, yo ni siquiera sé el por qué. Desde que se empezó a juntar con Valkiria me trata muy sarcásticamente, me responde mal, y siempre me insulta, no sé qué demonios le pico o le sigue picando a esa chica. Mueven la silla que está a mi lado y por reflejo me giro para ver a mi amigo tomar asiento y este pareciera que acababa de correr un maratón. -¿Qué sucede te iban a asaltar?- le digo en broma. -Gracias a Dios que no tiene nada que ver con eso- dice quitándose la mochila y dejándola caer en el piso-. Te tengo otro chisme. -Suelta, suelta vieja chismosa- le digo girándome completamente para mirarlo. -Bueno, al parecer Elizabeth se entero de "La casería de las chicas" entonces como ella "Según te sigue queriendo"- hace unas comillas en el aire con sus dedos-. Quiere recuperarte, y está dispuesta a partirle la cara a las zorras- mi cara debe ser una gran combinación de "No me digas amiga con wtf" -Esto no tiene mucho sentido- le digo sonriendo. -No lo tiene para nada y eso es lo más divertido de todo- dice emocionado-. Si las chicas consiguen al destructor de v*****s, ganan pero también se ganaran una paliza de Elizabeth, ¡Esta será la mejor fiesta a la vayamos!- dice emocionado, en eso se levanta y se sube en la silla y yo no sé qué demonios va a hacer -. ¡¿Quién está listo para la fiesta de Josie MacArthur esta noche?!- todos empiezan a gritar en porra estimulando el grito de mi amigo-. ¡Y si no fueron invitados le dicen que van de parte mía!- todos vuelven a gritar. -Chicos el profesor Marcus está enfermo- dice el profesor Julian entrando al salón, todos se callaron esperando que dijera algo más-. Se pueden ir. Los gritos regresaron, hasta yo empecé a gritar, todos los que había en el salón tomaron sus cosas y salieron del salón como vacas saliendo de un corral, entre empujones y golpes el salón quedo vacio, excepto por mi amigo y por mi y una que otra persona civilizada. -¿Qué demonios acaba de pasar?- le digo tomando mi mochila. -El poder de la fiesta les llama- dice cerrando los ojos como si estuviera haciendo un conjuro o algo y sí, aún está arriba de la silla. -Si Darth Vader, ellos siguen tus pasos- digo sin poder aguantar la risa. -¿Por qué siempre tienes que arruinar las cosas con tus malditas burlas?- dice sonriendo. -Es mi instinto natural- digo. Louis da un salto y cae de pie, no es que la silla sea muy alta tampoco, así que no fue muy impresionante. Nos dispusimos a salir del salón, Louis iba más adelante que yo ya que intentaba ponerme el bolso por el hombro pero la cinta no colaboraba conmigo, en un instante escucho un pequeño golpe y una maldición y después un insulto. -Fíjate por donde caminas descerebrado escandaloso- reconozco la voz de la amiga de Val que aún no recuerdo su nombre. -Y tú deberías de poner la vista en el camino en lugar de tu falsas uñas de silicona, es solo un consejo te podría evitar más problemas en el futuro- le responde Louis. -Nadie te pidió un consejo, idiota- le responde con rabia. -Y a ti nadie te pidió que chocaras conmigo, pero tranquila, sé que te mueres por estar cerca de mí, aunque creo que fue una táctica algo desesperada- le dice mi amigo con malicia, lo sé, la veo en sus ojos. -Yo creo que el desesperado es otro cariño- dice la chica sonriéndole a Louis. -¿Quién?- le responde la sonrisa. -Pues tú. -Te pregunto- le dice al instante en que la chica de piel morena le responde. La chica alza su mano para abofetear a mi amigo y yo intervengo convenientemente. -Bueno, creo que fue suficiente- le digo tomando su mano con suavidad para no lastimarla y a mi amigo lo empujo hacia la salida-. Disculpa Rebeca- le digo saliendo. -Es Becca, animal- me grita, ¿esta chica al parecer no sabe otro lenguaje que no sea insultar? -Disculpa, es que me pareces alguien tan irrelevante que ni siquiera me interesa como es tu nombre, Petra- le digo mientras nos alejamos del salón. -¡Es Becca!- grita. -Me da igual- le respondo a un volumen que se que me escucho. ~°~ LA SEGUNDA PARTE MAÑANA :3
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