04: Hakuna Matata.

2474 Words
Otis. Ella es muy hermosa, con su largo cabello rojizo, su piel nívea, sus hermosos ojos cafés, sus labios, que ahora que los provee deseo saborear mucho más su dulce néctar, su delgada figura y noto que ya casi no se le nota la cicatriz que le ocasione en la costilla izquierda ese invierno. Flashback de hace cuatro años. Mi hermana tenía un año ya había pasado un mes desde su cumpleaños, estábamos en el vecindario, había nevado toda la noche y el día siguiente todo estaba cubierto por la mágica nieve. Mis padres no habían ido a trabajar por las mismas circunstancias, pero de igual manera seguían pegados a sus teléfonos como garrapatas a un perro. Los cuatro nos encontrábamos afuera jugando con la nieve, claro mis padres estaban sentados observándonos y después se acercaban a jugar con Rose. Ellos tenían a Rose mientras Valkiria y yo subíamos con nuestros trineos hasta la siguiente manzana, cuando vamos en auto aun sentimos como si estuviéramos en una montaña rusa por lo inclinada que esta. Yo como siempre, quería lanzarme primero, ella había sugerido uno carrera, pero de todas maneras me negué y quise lanzarme primero, y ella por hacerme enojar también quería lanzarse primero. Bueno. Yo ya estaba muy molesto, ella seguía hablando, y hablando, y eso me molestaba más así qué, la empuje. Ella empezó a deslizarse y a gritar mientras bajaba y yo solo me reía viéndola como se asustaba, su camisa se había subido un poco, y antes de que llegara al final yo, ate su trineo al mío y después me deslice. Ya abajo, Valkiria me miraba mal y note por un costado su camisa estaba rota y había un rastro que le manchaba la camiseta, y unas cuantas gotas cayeron en la nieve, al parecer había un vidrio o una piedra, hasta hoy en día no sé como paso eso y ella se corto por la costilla. Mis padres como solo se fijaron en Rose, no notaron lo que hice. Yo tenía mucho miedo, lo recuerdo claramente. —Valkiria... ¿te lastime?- le pregunte con voz temblorosa, ya sea por el frio o porque tenía miedo de lo que le podría pasar. —¿Por qué lo dices?- ella parecía muy normal. Yo le señalo el rastro de sangre y su rostro se pone sumamente pálido-. ¿Qué me paso?- dice ella en un susurro mirando la herida que tiene. —¿No lo habías sentido?- ella me mira y niega-. Lo siento Valkiria- me acerco a ella para tratar de ayudarla, pero ella toma un poco de nieve y se la pone en el lugar de la herida, la tapa con su chaqueta y luego se va a su casa que queda en la calle de atrás. Mis padres no notaron nada, y yo no les iba a decir que la empuje y después salió herida. Fin del flashback. Ellas siguen jugando en la piscina mientras yo las observo desde la sombra que me otorga la sombrilla de jardín que está aquí. Me acuesto en la silla y cierro mis ojos unos segunditos, pero eso se acaba velozmente. —¡Hola familia Skirth!- exclama Louis entrando por la puerta del jardín. —¿Sabes que puedes tocar cada vez que vienes, no?- le pregunta Valkiria. —Sí, pero es más divertido pasar por los jardines de todos- le guiña un ojo a Valkiria y esta se ríe al igual que Rose. No sé porque pero no me gusto para nada eso. Louis, vive en la esquina derecha y yo en la esquina izquierda, y tiene la mala costumbre de pasar por todos los jardines de los vecinos en lugar de ir por la acerca como las personas normales. —Hola Louis- le saluda mi hermana. —Hola, Rosa- él se acerca y le da un beso en la frente, pero esta pone mala cara al oír como la llama-. Veo que no soy el único que piensa que hoy esto parece un horno- dice quitándose la camisa. —¿Viniste para acá a bañarte en la piscina?- le pregunto yo. —Ha... sí, ¿que no es obvio?- dice entre risas. —¿Tú no tienes una?- le pregunta Val. —Corrección, yo tengo es un jacuzzi, no una de estas que vierten agua fría, si me meto ahí adentro lo más probable es que después empiece a llegar olor a sancocho de Louis- dice bajándose los pantalones y quedando en una bermuda de baño de color amarillo. Observo a Valkiria y esta ve a mi amigo unos segundos y después se muerde el labio, lo que tampoco me gusto. —¿Sabes? creo que la señora Freeckman hace brujería en su jardín- me susurra mi amigo sentándose a mi lado. —¿Por qué dices eso?- le pregunto sin poder contener una sonrisa. —Sabes que ella siempre es media rarita, y cuando estaba pasando por su jardín tenia la puerta corrediza abierta, ella siempre la tiene cerrada y como le puso papel ahumado no se ve nada hacia adentro. Bueno me detuve y su tiene una mesa al lado de la ventana y tiene una botella con una serpiente adentro, otro con unas arañas y uno con ojos de vidrio- mi amigo empieza a poner una cara de espanto y yo no puedo evitar reír-. ¡¿Por qué te ríes?!- dice sin entender nada. —No creo que sea nuestro asunto y hace brujería, Louis- digo después de carcajearme. —¿Y si es para lanzarnos unos maleficios?- dice el asustado. —Estoy seguro que no es para eso. —Bueno- se quita los zapatos y se levanta-. Cuando te sientas mal y te des cuenta que te convertiste en una rana- me mira-. No vengas llorando conmigo- dice lazándose al lado hondo de la piscina. Los tres empiezan a lanzarse agua en la piscina y yo sigo observándolos, no quiero entrar y que todo se vuelva incomodo por así decirlo. Rose juega con Louis y Valkiria se sienta dándome la espalda, se que quiere ignorarme, pero no la a lograr, yo no se lo voy a permitir. Ella es mía, aunque no lo sepa. Me pongo a mirarla con un poco de disimulo, y noto todos los lunares que tiene en la espalda, pareciera que las estrellas se reflejaran ahí. Ella gira su vista hacia mí, tal vez no la estaba mirando tan disimuladamente, pero yo no aparto la mirada, quiero que sepa que no me arrepiento de lo que hice y nunca lo hare. Decido levantarme y ella pone su vista en otro lugar, me acerco lentamente a su espalda y ruedo un mechón de su cabello de fuego y me acerco a su oído. —No me arrepiento de lo que hice- le susurro suavemente-. Y quiero que sepas que se va a volver a repetir, hasta que seas completamente mía- su piel erizo, lo note. Me alejo de ella y me lanzo a la piscina haciendo que el agua le salpique, ella se muestra un poco enojada, pero no dice nada, solo me sonríe se levanta y se lanza al agua nuevamente haciendo que el agua me salpicara. Ella me sonríe y se va hacia mi hermana. No sé qué paso que tengo este irracional valor acerca de ella, pero tengo que aprovecharlo. ~°~ Louis se está bañando en mi cuarto, y yo ya me bañe y tengo un gran antojo de un sándwich y como no me cuesta nada, le hare uno a mi hermana, pero tengo que preguntarle a veces tiene antojos extraños. Me acerco a su puerta y abro sin tocar. —¿Rose quieres un...?- me quedo a media oración-. sándwich-. cuando la describo como una diosa, no me equivoco, se que acabo de verla en traje de baño, pero verla en unas bragas y un sostén de encaje de color rojo me puso a delirar de sobremanera. Valkiria se da cuenta de mi presencia y noto como se sonroja al ver como la miro, no de una mala manera, sino que siento que mis ojos solo pueden aclarar el puro deseo que tengo de besarla. —¡Sí!- grita mi hermana desde el baño. —¡¿De qué lo quieres?!- le grito sin dejar de ver a Valkiria como se apresura para ponerse su ropa normal-. ¡Que no sea de mermelada con atún!- le advierto. Si a ella le encanta, pero es asqueroso. —¡Queso fundido está bien!- me responde. Pienso siete veces si en salir de esa habitación sin robarle otro beso, o sin siquiera sentir una caricia de su parte, pero me voy a resignar por el simple hecho de que mi hermana esta en el baño y puede salir en cualquier minuto. —¿Quieres uno?- mi voz cambia, tal vez por la excitación de verla en ropa interior. —Si quieres te ayudo- me dice ella, ya vestida. —Claro, ¿Por qué no?- digo dirigiéndome escaleras abajo. Siento como camina detrás de mí y no puedo evitar sonreír como el gato de Alicia. Ya en la cocina, ella toma la bolsa de pan y el queso, yo busco una sartén y la coloco en la hornilla que ya está encendida. Valkiria dos sándwiches rápido y yo echo mantequilla en la sartén para empezar a calentar los sándwich. Nos quedamos unos minutos en silencio, haciendo la comida. ¿Por qué tanto silencio? Ella siempre busca un tema de conversación para hacernos reír, o platicar a gusto... tal vez.... Esta incomoda. Demonios. Solo relájate Otis... podemos progresar con esto, solo piensa algo para romper el hielo. —¿Sabes?...- ella me mira, sin mucha curiosidad-. Hace rato, en la piscina, estaba recordando la vez que te hice la cicatriz de la costilla. —¿Por qué recordarías eso?- me pregunta con un tono divertido. Ella sigue haciendo sándwiches, mientras yo los tostó. —No lo sé, simplemente te estaba mirando...- a mi mente llegan las imagines de su hermoso cuerpo, mientras jugaba con mi hermana-. Y vi como apenas se nota la cortada- coloco varios sándwiches en un plato y se los dejo a mi amigo para que se los coma al bajar. —Sí, es un lindo recuerdo el que me dejaste- dice escapándosele una pequeña risa. —Oye, te juro que esa no era mi intención- ella me ve de mala gana-. Solo quería asustarte, ya sabes, molestarte un poco. —¿Entonces, nunca es tu intención molestarme?- su tono se enseria un poco. —No, la verdad me encanta molestarte, creo que es lo poco que nos une, que yo, sea un fastidio para ti- saco dos sándwiches de la sartén y los coloco en otro plato para dárselos a Rose. —No es necesario que me molestes- dice guardando la bolsa de los panes y el queso amarillo-. Siempre tendremos algo que nos unirá- ella toma mi mano y se ve nerviosa, yo solo tengo ganas de besarla. Me giro para mirarla completamente y sus ojos cafés me hipnotizan-. Siempre seremos amigos. ¿Me acaba de friendzonar? ¿Esto es enserio? Yo no voy a permitir esto, ¡por mis cojones que no! Ella aún sujeta mi mano, yo la quito con delicadeza y tomo su rostro entre mis mano, ella se sonroja antes de que yo haga cualquier cosa y eso me encanta, se ve sumamente tierna. Acerco sus labios a los míos, y los devoro con una delicadeza necesaria, para que ella comprenda que no la quiero como un pasatiempo, que la quiero para siempre. Valkiria me corresponde el beso, y me acerca más colocando sus suaves manos en mi cuello y haciendo que me acerque mucho más a ella. Sentirla tan cerca de mí es lo más placentero que puedo experimentar en mi corta vida. Un ligero olor a quemado me llama la atención y recuerdo los sándwiches que están en la sartén. —Mierda- digo contra sus labios. Me separo de ella con brusquedad, y reviso los dos trozos de pan que ya están en estado carbón. —Voy a hacer otros dos- dice ella en un ligero tono voz. —Espera- la tomo de la mano-. No quiero que hagas como si este día no paso- ella parece atónita por mis palabras así que elijo bromear un poco-. Y también quiero que sepas, que no estoy dispuesto a ser tú amigo- ella sonríe un poco, pero desaparece. —Dices todas esas cosas, Otis... pero al final la que saldrá perdiendo seré yo.- dice con dura. —¿A qué te refieres?- se a lo que se refiere, pero no quiero que lo diga. —Sé cómo eres con las chicas, he estado aquí cuando llegan besándose que suben a tu habitación, tienen sexo, y después les dices que no buscas nada serio- ella hace una pausa-. Las he visto salir llorando, Otis, y no quiero ser la próxima en tú lista por tachar- cierto, sabe de la lista, esto no me está dejando en una buena posición. Por un segundo pensé en decirle: "Sabes sinceramente me encantas desde hace dos años, quisiera que me dieras la oportunidad de demostraré que puedo cambiar, que puedo ser ese chico que deseas, que mereces, ese por el que te desvelarías todas las noches." Pero como mi lado poético es penoso y el idiota no se calla dije lo siguiente. —Lo sé, soy un mujeriego- hay que ser honesto en la vida-. Pero creo que ambos podemos divertirnos, niñera. No dice nada, solo hace los dos sándwiches que carbonice, guarda las cosas y me deja solo en la cocina. Aunque mi soledad no dura ni medio minuto cuando Louis baja acompañado de mi hermana y los dos están cantando Hakuna Matata del rey león. —Sin preocuparse, es como hay que vivir- canta Louis. —A vivir así, yo aquí aprendí, Hakuna Matata- le sigue Rose. — Hakuna Matata. —Oh, Hakuna Matata. —No me vengan a decir que quieren ver esa película de nuevo- les grito, terminando con los sándwiches. —¡Claro que sí!-responde mi hermana. —Ya estoy cansado de verla- le digo, haciendo un puchero. —Te la aguantas- me dice ella. —Estas como que muy contestona. —Tú siempre lo estas. Giro mis ojos y ellos se sientan a comer, espero ver a la pelirroja bajar las escaleras pero no lo hace. —Hakuna Matata. —¡Hakuna Matata!- corean ambos y empezamos a reír.
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