Prólogo.
Otis.
- ¡Déjame en paz Val!- grito de nuevo subiendo las escaleras para dirigirme a mi habitación. ¿Acaso esta chica no entiende esas palabras?
- ¡No te voy a dejar en paz hasta que me digas que te paso en el ojo!- grita ella. ¡Qué chismosa! ¿Qué le importa a ella lo que paso hoy en el colegio? No es necesario que sepa que mis amigos y yo estábamos defendiendo a un chico de los más grandes, un golpe en el ojo fue lo mínimo que yo recibí.
- Metete en tus estúpidos problemas- llego a mi habitación y cierro la puerta con seguro, ella golpea la puerta repetidas veces causando que el sonido me moleste mas, pero no le abriré la puerta.
- Vamos Otis, solo quiero ayudarte- dice de una manera más calmada.
- Déjame solo- pienso que se va a ir, pero escucho unas llaves sonar y maldigo a mis padres por tener tanta confianza con esa chica.
- Solo quiero que me digas que paso- dice ella mirándome de una manera comprensiva.
- Te voy a dejar algo en claro, cuando te digo que me dejes en paz, te lo digo en serio, no es porque simplemente quiera llamar la atención, o hacerme el difícil, y te lo estoy diciendo por las buenas Valkiria. Déjame. En. Paz- creo que mi voz nunca había sonado tan enserio como en ese momento, ella pareció captar y vi como salió de mi cuarto cerrando la puerta a sus espaldas, haciendo que me sienta mal por hablarle de esa manera, a fin de cuentas, solo se preocupa.