CAPÍTULO 5

2216 Words
Owen Daniels 9 de agosto, 2016 El celular suena una vez más en este día, indicando que ha llegado otro mensaje de Adelaide. Esperaba nunca más saber de ella, me sorprendió que el primer mes no obtuviera noticias, pero ahora no deja de llamarme o mandar mensajes, en cada momento del día recibo una notificación sobre ella, aunque no lo desee. Este proceso donde trato de ayudar a mi corazón y sentimientos los cuales fueron estrujados y arrojados al basurero más cercano, no ayuda que Adelaide aparezca cada poco segundos. Soy un hombre, un ser humano al cual le duele cada una de las cosas que le hacen, y estar enamorado de una persona cuando esta te ha roto el corazón es un momento difícil. Cada parte de mi la cual fue lastimada tiene diferentes ideas, algunas quieren volver con ella, otras quieren hacerle sufrir y el lado más sensato está esperando que el control caótico de las emociones desaparezca, o pueda contralas sin llegar hacer un bastardo. Porque ahora lo único lo que quiere ser es un jodido bastardo. Un gilipolla como muchas veces ella me ha llamado después de colgarle las llamadas. Debo admitir que la tentación de escuchar su voz me ha llevado a tomar decisiones lamentables. Pero ahora estoy colocándole un alto. Agarro el celular desbloqueándolo, leyendo el mensaje desde la bandeja de entrada, siempre son las mismas palabras. "Owen necesitamos hablar" u "Owen no es lo que viste, deja, te explico" no puedo pasar por alto la corona del pastel "Te amo, Owen" leo los mensajes, pero estos no me tientan a querer responderle o saber de ella, el cinismo en ellos me detiene. Bajo observando a cada una de las personas, sus caras y ropas gritan por todas partes fiesta. Callum está al lado de Elena Miller dándose ligeras miradas coquetas que a ninguno le pasa por alto, Allen está metido en su celular contestado algún mensaje de su admiradora misteriosa mientras Evans está con los ojos cerrados esperando para salir de este lugar hacia la fiesta. —Vámonos—demanda Evans abriendo los ojos, todos nos levantamos caminando hacia el único carro que vamos a llegar. Ya habíamos acordado que solo una persona iba a hacer de conductor designado y ese es Evans Miller quien lleva una cara de muerto encima. La música es fuerte escuchándose desde el exterior de la casa penetrando el interior del carro deportivo, haciendo que los vidrios tiemblan con cada onda del sonido. Bajamos del deportivo entre bromas y algunos retos estúpidos, nos adentramos hacia el interior de la casa con la música rompiendo nuestros oídos, gritos de los muchachos para que puedan ser escuchados entre sí. Las personas en este lugar están pegadas una contra otras, tan juntas que es difícil diferencia quien es quien. Los gemelos Miller caminan adelante encabezando la marcha como si fueran los reyes del mundo, algunas personas se nos quedan observando emocionadas y otras que conocemos se acercan a saludarnos. Pero quién atrae más miradas es Elena. Elena no se mezcla demasiado con este mundo, ella prefiere quedarse en el anonimato como la hermana del pianista. Sin embargo, aquello no cambia el hecho que su apariencia y actitud atraiga la atención cada vez que aparece en escena. Como dicen las personas que conocen a ambos Miller, para que escoger uno cuando los dos son un encanto. Los Miller tienen un magnetismo natural, el cual atrae a cualquier persona hacia ellos. No importa si te parecen arrogantes o intocables, siempre caen ante sus pies. —Feliz cumpleaños, Lex—saludamos todos al mismo tiempo abrazándola cada uno. La pelinegra grita de alegría rodeando a los Miller en un abrazo apretado durante un largo tiempo disfrutando de la cercanía de tener a sus dos amores platónicos con ella. Lex o Lexie McGee es una pelinegra escocesa, la cual está adquiriendo fama en el mundo del cine como directora y una amiga íntima de Evans. Pero las miradas que le dirige Lex al pianista dejan saber que lo ve más allá de un amigo. — ¿Qué me van a dar de regalo? —pregunta entre gritos sobre la música mirando fijamente a los gemelos con una sonrisa coqueta, Elena ríe negando hacia la cara de la pelinegra— quiero algo único que venga de los dos. —Capta la señal Evans, ella te lo está diciendo entre líneas—murmura Callum burlándose de Evans. Evans niega hacia los dos locos que están sonriendo y esperando por la petición de Lex, ambos están deseosos de saber si aceptaran la misteriosa propuesta o se negaran. Nos toma por sorpresa cuando ambos gemelos aceptan al mismo tiempo, tirándose sin paracaídas a una situación sin retorno. —Quiero un beso con los dos y un poco más, si es posible—suelta con una sonrisa ladeada. Escucho como un jadeo sonoro se le escapa a alguien seguida de una maldición y alguien más ríe a carcajada divertida con la situación. —Joder—suelta Elena con una expresión sorprendida, sus mejillas adquieren un ligero tono rosa—necesito un trago para hacer esto—Evans asiente estando de acuerdo con ella, un camarero pasa por el lado de Allen quien le roba dos copas pasándoselas a los gemelos. Elena y Evans aceptan las copas llevándoselas a la boca, tomando el líquido amarillento como si fuera agua. Suspiran dejando salir todo el aire por la sorpresa y el ardor del licor en la garganta, dejan las copas vacías en las manos de unos desconocidos los cuales estaban caminando a su lado. Allen grita de emoción comenzada a grabar todo lo que está por suceder soltando gritos de felicidad y burla. Él se la está pasando a lo grande y lo deja saber cada vez que suelta un comentario subido de tono cuando la acción comienza. Lex sonríe hacia los gemelos acortando el espacio que los separa, acaricia la mejilla de la morena mirándola con intensidad, Elena le sonríe lamiendo el labio inferior cuando la mirada caliente de Lex se posa sobre su boca. Ella la está provocando, haciéndola caer en su juego; porque algo que odie Elena es no tener el control de la situación. —Lista para la mejor experiencia de tu vida—afirma Elena dándole unos segundos para huir. La pelinegra asiente esperando ansiosamente lo que pasara—bienvenida al pecado, Lex. Elena arrastra las palabras dejando que su voz envuelva a la pelinegra en una lenta y sensual caricia, Lex traga saliva mirando con expectativa a ambos gemelos quienes se dedican una mirada para decidir quién da el primer movimiento. Elena sonríe sujetando el mentón de Lex, acercándose hacia sus labios con lentitud. Puedo escuchar como un suspiro, se escapa de los labios de la pelinegra, quien tiembla ligeramente cuando Elena desliza la lengua sobre sus labios antes de unir los suyos sin ningún tapujo. — ¡Joder! —grita Allen incrédulo mirando fijamente lo que está pasando, Callum asiente hacia el rubio estando de acuerdo con la emoción que manifestó. No sé ni qué pensar de todo esto. Lex está dejándose guiar por Elena, siguiendo el movimiento lento y tortuoso del beso, el cual va aumentando y bajando de ritmo cada vez que pequeños jadeos se escapan de la boca de la pelinegra. Elena se aleja dándole paso a su hermano, quien agarra la cintura de Lex atrayéndola hacia él, Lex no sabe que está pasando en ese momento solo observa con atención como Elena se aleja lamiendo sus labios con una sonrisa coqueta. Evans reclama la atención de Lex, atrayéndola a un beso salvaje y descoordinado donde la está sometiendo y jugando con ella. Le están dando cada cosa que ella deseaba, Lex suelta un gemido agarrándose del cuello de Evans, cuando este intensifica el beso llevándola a la locura. Puedo asegurar que Lex cae en la completa locura cuando Elena se une. Esto parece una película para mayores. Elena Miller se posa detrás de Lex, dejando besos cortos y húmedos sobre el cuello de la pelinegra, sus manos suben por los muslos descubiertos de Lex dejando caricias en cada zona que toca. Los dedos traviesos de Elena suben deteniéndose sobre los pechos de la escocesa, masajeándolos sobre la ropa; provocando que ella eche hacia atrás la cabeza gimiendo sin vergüenza mientras los dos hermanos la manosean a su antojo. — ¡Oh mierda! —murmura alguien desde algún lado de la fiesta mirando con atención la demostración caliente que está dando este trío. Allen suelta un grito cuando los gemelos cambian de lugar, siendo Elena quien roba y controla la boca de la pelinegra, la cual recibe deseosa cada caricia y besos de los Miller. Evans sustituye las manos de su hermana colocando su boca sobre los pezones erectos de Lex, los cuales reciben ansiosamente la caricia húmeda de Evans. No sé cuál de los dos hermanos es más domínate y caliente. Mientras Evans se muestra educado y calmado hasta que llega a la acción. Y manda toda su fachada de rigidez a la basura. Elena, por otro lado, demuestra lo que es desde el primer momento, tomando la delantera y control de cada situación, demostrando quien es la que tiene el dominio. Los dos son unos demonios con hermosas apariencias, menos mal que solo son tres Miller. —Feliz cumpleaños, muñeca—dicen los dos hermanos al mismo tiempo alejándose del cuerpo de Lex, el cual está temblando. — ¿Cuál Miller te gusta más, Lex? —pregunta Elena con una sonrisa. Lex jadea mirando a ambos hermanos con atención, su mirada dilatada y saciada se dirige de un hermano al otro. La mirada que le dirige a cada uno es igual de intensa y caliente. — ¡Dios! Es imposible decidir—exclamó tapándose la boca—Tú eres como una bomba que en cualquier momento estallara llevándote al infierno, eres caliente y enloquecedora. Sabemos cómo moverte—señala a la morena—y Evans, es calmado casi como si no fuera hacer nada, pero cuando colocando su boca sobre mí es como sentir mil cosas en un momento. Los dos son increíbles y jodidamente dominante, es como estar ante dos amos—exclama con fuerza provocando que ambos gemelos sonrían con satisfacción—pero Elena es aún más intensa que Evans. —Te gané una vez más hermanito, si te descuidas te robo a tu novia—se burla la morena mirando a su hermano— ¿quieres un último beso de cumpleaños, porque no obtendrás más? —le pregunta dándole la opción de aceptar o negarse, pero esa forma en que entonó la pregunta deja muy en claro que no se puede negar, es como si te envolviera en una mentira dulce. Lex asiente emocionada acercándose a Elena quien le da un último beso, el cual es interrumpido por Callum quien la jala de la cintura llevándola lejos de la pelinegra y el grupo. —Te dejo a Evans, es tu regalo—grita Callum desapareciendo en la multitud. Me alejo de los muchachos buscando algo para tomar y olvidarme de la presencia de Adelaide, aunque no esté presente. Olvido cada uno de sus mensajes y llamadas insistentes. Tomó la bebida que me sirvió el barman sin mirar cuánto líquido hay, solo lo llevo a mi boca pasándolo todo de un trago. Tomó otra copa pidiendo al barman que la vuelva a rellenar. Una castaña, se sienta a mi lado pidiendo lo mismo que estoy tomando, su mirada oscura se posa en mí durante unos largos segundos esperando que diga algo o la vea. Inclinó la cabeza hacía ella mirándola con mi habitual expresión sería, la mujer sonríe dejando en claro su interés en mí. — ¿Me vas a invitar a un baile o solo seguirás ahí tomando? —pregunta mirándome expectante. — ¿Quieres bailar? —Claro que si—coloca su mano sobre la mía siguiéndome a la improvisada pista de baile. Sujeto su cadera moviéndonos al compás de la música, el cuerpo de la castaña se menea contra el mío ondulándose contra la entrepierna en giros seductores donde siento cada curva de ella. Sus ojos se enfocan en los míos mientras se desliza por mi pecho hasta el suelo, dándome una mirada seductora llena de lujuria y deseo. Los ojos aclaman que haga algo más, me pide que siga su juego. Giro su cuerpo sujetándola por la cintura reteniéndola contra mi pecho, ella sonríe inclinándose hacia adelante cuando ve lo que quiero hacer. Deslizó una mano por su costado, rozando con suavidad el contorno del pecho hasta detenerme en la mejilla sujetando su mentón. Rozo sus labios contra los míos, alargando la espera de un beso. Aspiro su aroma frutal antes de unir nuestros labios en un beso que promete ser lento y seductor, pero nunca llegó a besarla. —Lo siento—murmuró alejándome de ella cuando el olor de su loción me revuelve el estómago con fuerza haciéndome correr hacia el baño. Corro aguantando las arcadas que me invaden con cada paso que doy, estaba bien hace unos momentos y no he tomado lo suficiente para querer vomitar. Esto es una mierda, entro al baño apoyándome al sanitario donde devuelvo todo. Jodida mierda, jodida Adelaide y jodida vida.
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