Las chicas me ayudaron a prepararme para la «fiesta» del martes por la noche. Mis padres pensaban que me quedaba en casa de Audrey por un proyecto escolar, y así era, pero no hasta después de encontrarme con Ryder. Sería solo él y yo, pero las chicas y yo recolectamos madera a la deriva para una fogata que ardería durante horas si fuera necesario. Colocamos una nevera con bebidas cerca y hasta sacamos un par de sillas de lona y mantas para que Ryder y yo no tuviéramos que acostarnos en la arena o sentarnos en troncos duros y deformados. Nerviosa ni siquiera se acercaba a describir los temblores que se extendían por cada parte de mi cuerpo. Pronto seríamos solo Ryder y yo, y no tendría a nadie diciéndome cuál sería el próximo movimiento. Esto sería diferente a nuestros encuentros en la pa

