Cuando desperté enredada entre las mantas, cada parte de mi cuerpo me dolía. Me ardían los pies por haber usado tacones la noche anterior. El dolor recorría mis músculos por tanto caminar y moverme. Y los ojos me quemaban de cansancio. Aunque lo que parecía ser el sol de la tarde entraba por la ventana, yo seguía exhausta. Algo cayó sobre la cama junto a mí y me incorporé de golpe. Mi padre estaba en la habitación, completamente vestido para el día, con pantalones de vestir y camisa, los brazos cruzados sobre el pecho. —¿Qué es esto? El trapo de revista que me había lanzado tenía en la portada una foto de Ryde y de mí con una línea irregular atravesándola por la mitad. El titular decía: EL AMOR JOVEN SALE MAL y un subtítulo anunciaba: ¿Cómo afrontará el galán de Hollywood un corazón ro

