Mis queridas lectoras a continuación la historia de Ginger A la mayoría de las personas no les gustaba volver a la escuela después de las vacaciones. A mí sí. Estaba lista para alejarme de las atentas miradas de mis padres, tener algo de espacio de mis tres hermanas menores y volver a ver a mis amigos. Mientras ellas habían estado ocupadas en vacaciones glamurosas o pasando el rato con sus novios, yo había estado atrapada en la casa de mis padres, siguiendo el horario estricto de mamá o cubriendo turnos en la tienda de alimentos saludables de la familia, Ripe. En cuanto sonó mi alarma aquella mañana del primer día de regreso a clases, salté de la cama y fui a la sala, donde hacía mis tratamientos de respiración todas las mañanas. Vivir con asma no era divertido, pero ya era tan parte de

