Empecé a caminar por el pasillo y encontré a mis amigas juntas, caminando hacia la fila del almuerzo. Me puse a su lado. Callie me sonrió. —¿Celebraste lo de UCLA anoche? Me palmeé el estómago redondo. —Me puse a devorar helado y acaparé el control remoto. —Besé mis dedos—. Magnífico. Audrey se rió. —Suena mucho mejor que mi cita. Kaitlyn le dio un codazo. —¿Tu tigresa le mordió los pantalones, Jasmine? —Ojalá lo hubiera pensado —dijo ella, lanzándole a Kaitlyn una sonrisa burlona—. No, fue perfectamente soso y aburrido, salvo que tiene treinta años y es director de cine. Pensé que tendríamos más de qué hablar. —¿Treinta? —dije—. Qué asco. Leah se encogió de hombros. —Ryde Sinclair tiene veinticuatro, y está bastante bueno. La boca de Callie se abrió de par en par y miró a su

