Agnes se alejó del grupo de sirvientes que comentaban entre risas y regresó a su tarea de descolgar la ropa. Por alguna razón, había un regusto amargo en su estómago respecto a todo lo que ocurría, aunque no quería darle mucha importancia. Quizás lo mejor sería que el joven Ryan se comprometiera y se casara, así tal vez maduraría y dejaría de importunarla. Intentó evitar cruzarse con ellos y no aparecer frente a Dafne para que no pudiese reconocerla; en el fondo, albergaba un poco de resentimiento hacia ella por haberse ido sin avisarle durante tanto tiempo. Sin embargo, tuvo mala suerte, ya que justo cuando estaba por terminar y finalmente irse a casa, fue interceptada en la cocina por la jefa de las sirvientas. —Lleva estos aperitivos al salón, Agnes —le ordenó—. Son los preferidos de

