Contemplaba cómo la lluvia caía por la ventana que daba contra el jardín de la casa donde había estado desde que había salido del hospital, ya sin ganas. Estaba cansado de estar encerrado en aquel lugar como si de una cárcel se tratara y encima tener a alguien siempre detrás de él por si se le ocurría acabar con su vida otra vez. -¿No tienes nada que hacer?- le preguntó a Mary que se había quedado contemplándolo y él lo había visto de reojo, ya que veía claramente la cocina desde donde se encontraba. -Ya he terminado- le contestó con una le sonrisa y fue a tomar su cartera. -Si quieres puedes irte. -No puedo. Tengo que esperar a Harr… -Hace tres días que no viene a la casa. No creo que hoy vuelva y si lo hace lo hará tarde. -Entonces esperaré a Teo, como estos últimos tres días.

