La sorpresa en los ojos de la señorita Cecilia se acrecentó cada vez más. Ella movió su cabeza de un lado hacia el otro y decidí llevarla al sofá. “Solo procesé la noticia, ya luego me encargaré de aclarar cualquier duda que pueda tener.” “Necesito agua, mucha agua.” Atendí a la señorita Cecilia, que parecía procesar la noticia. Ella tomó una almohada y un vaso con agua. Comenzó a respirar de manera entrecortada y poco a poco su semblante fue cambiando a uno más tranquilo. “Así que eres millonaria.” “Por así decirlo.” Sonreí un tanto incómoda. “De hecho, vengo siendo billonaria. La fortuna de mi familia se ha ido acumulando a lo largo de las décadas y bueno, pues…” “¿Y por qué trabajas en la tienda? Evidentemente, no tienes la necesidad de hacerlo, tienes tu vida resuelta.” “El trab

