Valeria miró fijamente a Alana. El silencio en la habitación era demasiado pesado y aquella mujer, a pesar de tener demasiado nerviosismo, se mostraba totalmente tranquila. “Alana, habla de una vez si no quieres que te saque la verdad a punta de sacudidas.” “Valeria, creo que ya he sido lo suficientemente clara al decir que diré las cosas en su momento. Pero tú te pones a insistir y me dejas en una situación demasiado incómoda.” “Espero que ese desenlace sea dentro de poco, porque no pienso seguir esperando más tiempo y bien sabes que cuando me pongo a investigar, ni siquiera el FBI me llega.” “Ten calma, verás que pronto va a llegar al final todo este arroz con mango. Ahora quiero que me digas qué es lo que sientes con la llegada de tu madre.” “Ya sabes que mi relación con mi mamá no

