COMO LA PRIMERA VEZ Las primeras veces suelen ser aterradoras en casi todos los casos. Si es que te vas a subir a un avión, difícilmente estés tranquilo, porque el miedo de lo desconocido es algo que no se puede evitar. Lo mismo pasa el primer día de escuela, el primer día de tu trabajo, la primera vez en el dentista, tu primer beso, la primera vez que conduces… Siempre, la primera vez en la experiencia que sea, hace que nuestras manos suden, nuestros latidos lleven un ritmo desigual, porque ante esa novedad, eso que no hemos experimentado nunca antes, es algo verdaderamente incierto. Sin embargo, ya cuando nos volvemos expertos, no es tan emocionante como al principio: la escuela ya no es tan interesante, el dentista ya no nos da tanto miedo y conducir no es tan difícil despu

