MI VIEJO De su voz ya no me acuerdo y su rostro se lo llevan los días, cada día cada hora, me quita fuerzas y resta vida, así mismo mis recuerdos se llevan la imagen de mi viejo. Tan alegre y tan feliz, con un rostro brillante cada vez que llegaba a casa y me veía. Con tanto gozo me obsequiaba cualquier cosa, en busca de agradarme. Acostumbrado a que le hicieran todo, cuando estábamos solos, quería ayudar aunque no sabía y si algo yo quería, enseguida lo tenía. De los muertos no se acuerda nadie, a menos que le ame, yo amé con tanta intensidad, que aún mis lágrimas no caigan, mi corazón no deja de sentir su partida. Busqué un hombre que me amara tanto con mi viejo, quien si no recibía regalito del Día del padre, se ofendía con gran furia y reclamaba sus derechos de pater

