No podía creer lo que había hecho mi hermano. Se ganó enemigos por todas partes, pensé que todos eran problemas de falda, pero ni fue así. Su comportamiento también le trajo problemas. Quien sabe que otras cosas había hecho. Era leve lo que le harían, pero por lo menos era un escarmiento que le dolería en el alma. Cuando cayó la noche todos salimos de la bodega y tomamos diferente rumbo. Para mí era extraño todos ocultaban su rostro, me daba algo de miedo, pero asumí que era lo mejor. Yo estaría en problemas si uno de ellos descargaba su rabia contra mi. Yo había alquilado un carro rojo y entre en el vehículo. El resto de personas se fue como si nada, todos tenían esa seriedad que me aterraba. Alguno de ellos tal vez planeaba hacerle algo más. Ningún hombre se quedaría tranquilo con la

