Cuando la ambulancia finalmente se detuvo en el hospital gubernamental, Noah vio a Sophia bajarse después que sacaron la camilla en la que llevaban a una señora conectada a un respirador. El asunto parecía grave, y era claro que se trataba de la salud de la madre de Sophia, quien recientemente había estado enferma
Se bajó de prisa antes que Sophia pudiera entrar al hospital, ella se sorprendió tras mirarlo acercándose a ella, e impidiéndole el paso para entrar al hospital
— Espera, por favor — pidió Noah tomándola del brazo y situándose frente a ella
— ¿Noah? ¿Qué haces aquí? — le preguntó arqueando las cejas y cruzándose de brazos, quería ocultar lo que sentía, estaba fingiendo indiferencia, pero también se sentía molesta por lo que había salido en la red social, pensaba que era culpa de él y eso la tenía llena de ira y preocupación, además le había creado un problema familiar que por el momento había sido omitido de cierta manera, por la complicación de su madre.
— Escúchame, no te vayas — le dijo
— Si no llegué a la clínica es por esto y…
— No, no vine a reclamarte eso — la interrumpió Noah
— Entonces a qué viniste, qué quieres, hundirme más, acaso no te das cuenta del problema en el que me metiste, que mi reputación y dignidad se fue a a basura con esa maldita publicación — le gritó soltando su brazo y apartándose de él — Anda, sé valiente y dime, cómo carajos me encontraste aquí, qué pretendes — agregó ante la mirada nerviosa de Noah, nadie antes lo había tratado así, era él quien gritaba y quién ponía el orden en cualquier situación, pero Sophia le había vuelto todo de cabezas
— Sophia, yo, fui, yo fui a buscarte porque es importante que hablemos, pues lo que pasó hace un día sucedió tan rápido que ni siquiera pudimos hablar, y hoy que te busqué en la clínica no estabas, ni siquiera estaba enterado de lo de la publicación, por eso decidí buscarte, pero al llegar a tu casa vi el problema decidí venir hasta aquí, siguiendo a la ambulancia, me preocupé pensé que te había pasado algo a ti — titubeó Noah ante sus gestos molestos
Cuando lo escuchó se sintió acorralada, en verdad Noah se había tomado la tarea de ir a buscarla hasta su casa, y eso le pareció un gesto agradable de su parte, era como si él siempre tuviera todo planeado para salirse con la suya, y para aparecer cuando más necesitaba compañía, pero en este caso su orgullo podía más que cualquier ilusión.
— Hablar de qué, Noah, nada se soluciona con hablar, todo lo que podíamos decir y aclarar ya se hizo en ese mismo momento, solo hay que entender que fue un desliz, un impulso, para ti no significó nada, eso es lo que importa, y ya fui clara, me iré, y tú dijiste que si eso quería, podías despedirme
— Perdón, de verdad no quiero eso — la interrumpió — ni pienses que lo que pasó no me importa, si me importa, si significó algo para mí, o acaso crees que de lo contrario estaría aquí, sé que no es el momento para hablarlo ahora, pero si me das la oportunidad podríamos encontrarnos después en otro lugar, cuando tu madre esté bien y tengas tiempo — suplicó volviendo acercarse a ella, pero Sophia se sentía traicionada y herida, además estaba confundida y arrepentida por todo, era una mujer muy decente, y recordar esas fotos en la red social la hacían sentirse miserable, y avergonzada
— Noah, acaso no te enteras de lo que me has hecho, no te das cuenta del problema en el que estamos metidos, o mejor dicho, estoy metida yo, tú tienes dinero para solucionar cualquier cosa, yo, en cambio, tengo qué ver como salgo de ese embrollo, lárgate, que tengo cosas mas importantes que hacer, como para perder más mi tiempo contigo — le gritó
— No, no estás sola, entre los dos podemos solucionar ese problema — Contestó Noah, pero la mirada de Sophia era terrible, lo miraba con odio y desprecio
— Entiendo que no, que no pienso seguir cerca de ti, porque no voy a continuar trabajando más contigo, y además después de lo que publicaste difícilmente encuentre trabajo en otro lugar y ahora mi madre está enferma, déjame en paz, no quiero más problemas, no me presenté a la clínica hoy, por esta situación, pero en la tarde tendrás mi carta de renuncia en tu escritorio, ahora lárgate que no quiero que nos vean aquí y tomen más fotos — le dijo con rabia, revelando que pensaba que él era el creador del problema, se volteó rápidamente y empezó a caminar directo a la puerta de entrada del hospital, dejando a Noah totalmente ignorado
— No las publiqué yo, Por favor, déjame hablar, por mi parte tengo muchas cosas que aclarar, quiero que te sientas a gusto conmigo, que no te vayas de la clínica, y también me gustaría ayudarte, lleva a tu madre a mi clínica, le daremos la atención que necesite — Contestó Noah mientras la seguía, defendiéndose, cuando la alcanzó le tocó el brazo en un intento por evitar que entrara al hospital
— Suéltame, y no, no necesito tu ayuda — le gritó mirándolo con desprecio, pero en el fondo su corazón se hacía pequeñito, era increíble pensar que ahora estaba discutiendo con el hombre que antes admiraba y respetaba como su jefe, el que le había brindado la oportunidad de trabajar a pesar de su poca experiencia
— De verdad no quise entretenerte, solo deseaba pedirte perdón y explicarte lo que está pasando, no es mi culpa — le gritó y entonces Sophia se detuvo y regresó hacia él
— Pues me estás atrasando demasiado, y no me pidas perdón si no lo sientes — afirmó y decidida a no escucharlo más, caminó de prisa y entró al hospital para declarar ante el doctor de emergencia lo que sucedía con su madre, que necesitaba una cirugía de emergencia, demasiado costosa, como para ser pagada en una clínica privada, por eso había recurrido ahí.
Noah que estaba dispuesto a quedarse cerca de ella, y a encontrar una solución al problema ocasionado, pensó que lo mejor era no marcharse, así que entró al hospital también, pero no la miraba por ningún lado, buscó y buscó hasta que finalmente dio con ella, se ocultó tras la gente, y observó cada movimiento de Sophia, vio en ella la preocupación y desesperación que le provocaba la situación y se sintió culpable, es más estaba asombrado de sí mismo, porque jamás antes alguien le había conmovido tanto el corazón como lo estaba haciendo ella.
Noah escuchó cuando el médico de emergencia le contestó, el tipo tenía una voz muy fuerte que resonaba a la distancia — su madre quedará internada hasta que le hagamos todos los estudios correspondientes, podremos decidir si se opera o no
A lo inmediato supo, que si era un asunto de cirugía era algo que él podía solucionar en la clínica, pero esperaría a que Sophia aceptara por su propia cuenta, pues a pesar del problema público que tenía encima, en ese momento era más importante la salud de su madre, así que tenía la esperanza de que ella recapacitara y omitiera por un momento ese asunto.
Sophia agradeció — Bien, usted me continuará atendiendo? — preguntó
— No, la doctora de turno y especialista en la enfermedad de su madre, llegará en un momento, por ahora vaya a la sala tres, en cuanto ella venga recibirá su caso, mientras tanto su madre será atendida por enfermería para controlar sus signos vitales — respondió el doctor con amabilidad
A lo inmediato se dirigió junto a una enfermera al sitio que el doctor le indicó, se sentía mal, observaba a todos con temor, estaba ansiosa, pensando en su madre y en la publicación que habían hecho, aunque la foto íntima estaba cubierta, su cara se veía perfectamente, eso la hacía pensar en que quizá todos a su alrededor la estaban juzgando. Se arrepentía tanto por haberse dejado llevar y haber caído en la tentación de su atractivo jefe, ahora por esa razón estaba siendo denigrada públicamente y además perdería su trabajo, justo cuando más necesitaba dinero, porque sabía que la salud de su madre le costaría mucho.
Se sentó a esperar, mientras pensaba en todo lo que le sucedía, y en la soledad que la rodeaba, estaba ahí, sentada en medio de tanta gente, pero no tenía ningún refugio seguro y eso era muy desgastante, pues siempre había querido tener a alguien que la acompañara, pues aunque era una mujer decidida, valiente y fuerte, en ocasiones solía necesitar de un hombro para recostarse y dejar caer sus lágrimas. Noah la observó con tristeza, se odiaba por haberle causado daño, pero su preocupación aumentó, cuando alguien tocó la espalda.