Capítulo 10

1500 Words
Noah hizo un movimiento involuntario causado por el susto que le provocó ese roce, estaba muy retraído observando a Sophia que ni siquiera había pensado que en ese hospital era donde trabajaba su amante. —Con que tu instinto de hombre engreído murió y entonces viniste a buscarme ¿Ahora si vas a darme una explicación? — dijo Kate tras tocarle la espalda y rodearlo. Noah sintió como los vellos de la piel se le erizaban y la garganta se le secaba. No quería que su presencia ahí perjudicara la atención que necesitaba la mamá de Sophia, ni que ella los viera juntos — No — respondió a secas, ni siquiera sabía qué responderle o cómo justificar su presencia ahí — Entonces, qué haces aquí, viniste a buscar otra mujer con quien revolcarte — Insinuó Kate demostrando la rabia en la pronunciación de cada palabra — Doctora, lamento interrumpirla, pero ya tiene varios pacientes esperándola y hay uno en especial que necesita una cirugía, ya hemos realizado los exámenes correspondientes, en un momento estarán los resultados, para que usted valore qué proceso seguir — interrumpió el doctor, entregándole los archivos, fue la excusa perfecta para que Noah pudiera dar marcha, y retirarse de ahí sigilosamente. Kate tomó los archivos con mucho cuidado, mientras observaba como Noah salía del hospital, pero no podía detenerlo, no quería que sus compañeros de trabajo, la vieran humillarse ante él, ya suficiente tenía con la humillación pública que estaba recibiendo a través de las r************* . — Sí, gracias, ya lo veo, había mucho tráfico y me tardé — se justificó, llevando los papeles a su pecho para acomodarlos mejor y caminando de prisa directo al consultorio. Mientras tanto, Noah, se metió en el auto rápidamente, cerró los vidrios al observar los reflectores de la prensa, que seguramente habían llegado ahí, para interrogar a Kate y si lo veían a él, también lo apresarían. Le dolía demasiado dejar a Sophia sola, porque sabía que era Kate quien tendría que atenderle a su madre, y esta no iba a desaprovechar la oportunidad para vengarse, así que en medio de todo, tomó la valentía de quedarse cerca del hospital, para esperar que Sophia lo buscara y poder ayudarle, así que a lo inmediato también encendió el teléfono por si esta lo llamaba. Tras que la pantalla encendió, empezaron a entrarle llamadas de su padre, de sus amigos, de sus colegas, del padre de Kate y sobre todo de quienes regulaban la estabilidad de las clínicas, que claramente podían sancionarlo por involucrarse con sus empleadas. Estaba acorralado, pero no se dejaría amedrentar por eso, después sabría como solucionarlo, ahora solo importaba acompañar a Sophia y demostrarle que no era tan canalla como parecía, aunque eso significara quedar peor ante Kate. Sophia estaba con la cabeza puesta en sus piernas, doblada, suplicando clemencia a Dios por la recuperación de su madre, abatida por la angustia, y pensando también en lo sucedido con Noah, por más que intentaba no lograba olvidarlo, el sonido de los tacones de Kate llegando hasta su consultorio, y rezongando por todo lo que le estaba pasando, la alertaron, se incorporó rápidamente, e interceptó a Kate, ella sí sabía quién era por las fotos expuestas, pero Sophia, solo sabía su nombre por la conversación que había escuchado en la oficina de Noah la tarde anterior, así que ni siquiera se imaginaba que estaba frente a la mujer que la odiaba. — Tú aquí, sinvergüenza, golfa, arrastrada, que te metiste con mi novio — fue el saludo de Kate, tras mirarla, alegando lo que ni siquiera era verdad, y es que lo único real es que la doctorcita a pesar de su gran desarrollo profesional, era una maleducada de primera. Sophia se quedó perpleja tras recibir el saludo, y haciendo una mueca de confusión en su cara habló — Disculpe, por qué me llama de esa manera — dijo la pobrecita, totalmente aturdida, aunque ingenuamente creyó que quizá se lo decía por todas las cosas horribles que habían publicado de ella. — Todavía tienes el descaro de preguntarme — farfulló Kate, metiendo la llave en la cerradura, con cólera, abrió la puerta y tiró los documentos en la mesa, Sophia se sintió cohibida, llena de impotencia por ese trato tan horrible que le estaba dando alguien a quien ella conocía. — No sé de qué hablar, doctora, estoy aquí por mi madre, que está demasiado mal de salud, y necesito su atención urgente — respondió Sophia, pues ya había perdido demasiado tiempo, se colocó frente a la mesa en donde se sentó Kate. — Cuál es su nombre — preguntó como si ignorara todo lo que acababa de decir — Amelia — respondió con la voz seca de vergüenza Entonces Kate empezó a rebatir todos los expedientes con rabia, se detuvo cuando encontró el nombre, y se lo tiró a Sophia en las manos — Pues qué te parece que no voy a atender a tu madre — le gritó con ira, mientras se ponía la bata y la miraba con desprecio, como si no le importara perder su trabajo, como si no le importara cualquier acusación que pudiera hacer Sophia en carácter de paciente — Pero qué le pasa, iré a quejarme de usted, no es justo que me esté dando este trato sin hacerle… — gritó Sophia y se detuvo nerviosa, cuando leyó en la bata “Doctora Kate Morris” — Golfa de mierda, lárgate de mi vista — le gritó — me da igual si te quejas de mí, tu impertinez no va a hacerme daño, nadie va a creerle a una zorra como tú, que se mete con su jefe, dime quién quedaría más mal, tú o yo, a quién van a creerle — le repitió mientras se acercaba a ella para intimidarla. — Pues que le quede claro, Doctora, que este no es lugar para hablar de esas cosas, y considero que como profesional usted debería ser más ética y atender a mi madre como cualquier otro paciente sin involucrar problemas amorosos, y además no debería gritarme a mí de esa manera, sino a Noah quien es el causante de todo esto, él fue quien no la respetó, pues yo a usted no le he hecho promesa alguna de respeto, en cambio, si usted asegura que él es su novio, es de suponerse que tenían promesas de fidelidad, las cuales rompió él, yo no porque yo a usted ni siquiera la conocía, ahora en cuanto a la publicación eso no es asunto mío, desconozco quién lo haya hecho, en ningún momento quise desprestigiarla ni causarle daño. Por lo demás, me retiro, no voy a suplicarle que atienda a mi madre, si no quiere, si se va a dejar llevar por sus instintos más que por su profesionalismo. — respondió acomodando los papeles en el expediente de su madre y en seguida salió de ahí. Kate la miró con rabia, sintiéndose acorralada y sin palabras, Sophia tenía mucha razón en lo que había dicho, pero a ella nadie la humillaba, y Noah no sería el primero en burlarse de su amor y dignidad. Cuando Sophia llegó hasta Emergencia, el doctor que la atendió primero se asombró al verla con el expediente en la mano — ¿Ocurre algo? Usted no puede tener estos documentos, yo se los entregué a la doctora Morris — dijo el hombre preocupado acercándose a ella para arrebatarle los papeles — Necesito, por favor, que me entregue a mi madre, me iré de aquí — contestó Sophia, nerviosa, deseaba llorar por la desesperación que le causaba ver las consecuencias de sus acciones, que también habían alcanzado a su madre — Pero, cómo va a llevársela si necesita atención de emergencia, yo le he pasado su caso a la doctora Morris que recién llegó, no entiendo. Puede calmarse y explicarme — pidió el hombre un tanto confuso — Es, es un, un problema personal con ella, lo mejor es que me vaya y me lleve a mi madre, por favor no perdamos más tiempo — titubeó mientras ya las lágrimas le rodaban por la cara El doctor la observó asustado, qué le ocurría a esa pobre infeliz, pensó, hasta que se detuvo a mirarla con sigilo, y pudo identificar su rostro, entonces entendió que se trataba de lo que decía la publicación, era ella la amante de Noah, el doctor con el que Kate estaba saliendo, todo en el hospital sabían eso, pues la doctora que había encargado de hacerlo público. El doctor conocía bien a su compañera, así que no se detuvo a preguntar más, sino en buscar una solución para Sophia, la reputación del hospital podría estar en riesgo si alguien no hacía algo por ella — Bien, entonces voy a remitirla con otro doctor, lo llamaré en seguida, solo que tendrá que esperar, pues está atendiendo otros casos — respondió él — No, no, déjelo así, no pretendo seguir más tiempo en este lugar — Contestó
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