PALABRASAntes de irme, enseño a mi madre en el pequeño monitor de mi Reflex las fotografías que acabo de hacer. Las mira lentamente y al acabar me pide que también le haga unas fotos, con el fondo del rosal del final de la pequeña calle arbolada. Mientras me lo pide está seria y veo un velo de tristeza sus ojos, pero no tengo el valor de preguntarle nada para no estropear ese momento mágico en el lugar que siempre me ha dado seguridad. Así que nos colocamos en el lugar con la mejor luz y empiezo a sacar varias fotos, en un silencio total. Siempre la encuentro guapísima, consigue conquistar la cámara de fotos aunque tenga más arrugas. Después de las primeras fotos, se aleja del fondo del rosal y me toma del brazo para irnos, sin añadir ninguna palabra. Vamos con retraso. Por la carretera v

