— ¿Ya llegamos?... ¿Ya llegamos?... —continúe repitiendo eso durante todo el viaje— alguien responda. —Marina cálmate, ya casi llegamos faltan dos horas y podrás bajar del auto ¿ok?— reclamo Mariana sin titubear. —Si Marina cálmate y deja la intensidad— tapo su rostro con ambas manos y suspiro— paremos en el camino para comer algo, es tan posible que esta inútil no comió nada antes de venir o por lo menos nada más que café. —Si eso es muy pero muy correcto— sonreí mostrando todos mis dientes mientras abría y cerraba mi boca— quiero comida, aunque sea para llevar. —Bueno, pasaremos por unas hamburguesas y nos iremos—rodo los ojos— y quédate quieta Marina que me pones de los nervios. — ¡oh! Perdona, no fue mi intensión de verdad que no. Pero no me dejan ni respirar en casa, es un poco

