Capítulo 2

2227 Words
PDV Muriel Piterson Efectivamente Jack pasa por nosotras junto con su mejor amigo Liam. Llegamos y descubro que es un sitio bastante agradable, la música esta alta pero podemos hablarnos sin tener que alzar tanto la voz. Hay bombillas amarillas colgando como adornos, el lugar se ilumina de una luz tenue que cambia de color cada cierto tiempo. También hay espacios donde yacen asientos con mesas hacia la pared. Nos sentamos en uno de esos espacios y… –Empecemos con una ronda de shot –propone Jack cuando llega un mesero. Todos asentimos y desvío mi vista hacia la chica que camina hacia nosotros. –Ah Krista, únete –Jack le ofrece uno de los asientos. –¿Cómo están chicos? –sonríe ampliamente sentándose. –Bien, ya me estaba preguntando por ti –saluda Charlotte. –Pediré un trago adicional –se levanta Jack mirando hacia la barra. Entrecierro mis ojos al ver a Nora dedicándole una sonrisa a mi amigo. ¿Y esta cuando llego? Me es difícil disimular la mueca de desagrado haciendo que Liam se dé cuenta. Fue el único que lo noto porque Charlotte está muy concentrada hablando con Krista. –¿Por qué te molesta? –pregunta en un tono burlesco. –¿De qué hablas? –frunzo el ceño. Enarca una ceja –Sabes de qué hablo –afirma sin borrar la burla en su voz. –No, no lo sé… –Te molesta que Jack hable con Nora porque –se inclina sobre la mesa para que nadie escuche –te gusta… –¿Qué? No Lían, ¿De dónde mierda sacas eso? –suelto mirando hacia los lados con miedo de que alguien más haya escuchado. Ensancha su sonrisa cuando se percata de mi reacción. Arrugo mis cejas empezando a ponerme nerviosa > El mesero llega con Jack atrás –Bien, empecemos… Todos cogemos uno y… –Esperen –habla Liam relajado –Brindemos… –se levanta con el shot en la mano –Por el destino, que nos tome de sorpresa esta noche… Me dedica una mirada disimulada haciéndome poner más nerviosa >. Alzamos las manos cuando él lo hace y bebemos de un solo trago. Cierro mis ojos por un instante dejando que mi garganta se acostumbre. Bailamos y bebemos por largo rato. Charlotte esta ya pasada de tragos, bebió de más porque está algo despechada. Andrew llego se quedó un rato y de repente desapareció. Ella dice que lo vio irse a no sé dónde con una chica. No me sorprende la verdad, Andrew es el típico playboy. Trato de distraerla para que la pase bien, pero ella decide seguir bebiendo, acto que me complica mantenerla estable. Su hermano vino también, esta con sus amigos a algunos metros de nosotras, si la cosa se sale de control tendré que pedirle que la lleve hasta su casa. Jack en este momento está con su hermano, el dueño del bar hablando con unas personas que no conozco. Liam baila con una chica que estudia en el mismo instituto que nosotras y Krista baila a nuestro lado. Krista es nuestra amiga desde que entramos al instituto, hemos compartido mucho con ella, una vez fuimos a un concierto de Ariana Grande, Charlotte, Jack, ella y yo. Fue muy emocionante esa noche. Efectivamente una hora después, Charlotte ya no se podía sostener ella sola. –Charlotte, creo que deberíamos irnos ya –la tomo de la cintura para sostenerla. –No Muri, la estamos pasando bien –alega arrastrando cada palabra – ¿cierto Kris? –mira a Krista en busca de apoyo. Ella le sonríe sosteniendo su mano. –Creo que Muriel tiene razón, ya es tarde y –trata de argumentar pero Charlotte no la deja terminar. –Aburridas –dice con molestia. –Vamos –la guio hasta donde está su hermano tratando de disimular que la estoy prácticamente arrastrando. Krista nos sigue haciendo lo mismo, sonríe relajada para no llamar la atención. –Krista por que no mejor vas hasta donde está su hermano y lo traes por favor, no creo que sea prudente llegarle de golpe con su hermana en este estado –le pido mientras dejo a Charlotte recostada en una pared. –Tienes razón, hay muchos chicos allá y no es buena idea. Ya vengo –se aleja para irlo a buscar. Mi amiga agacha la cabeza respirando hondo- Soy un desastre –balbucea. –No lo eres –le aparto un mechón de cabello de la cara. –Chicas ¿qué pasa? –habla Jack a mi espalda –Em… –volteo para verlo de frente –ya nos vamos –Tan rápido –alza sus cejas –pero si estamos planeando ir al nuevo departamento de Liam, tiene jacuzzi y piscina. –Es que– –Sera divertido –me anima –No es eso, es que Charlotte está un poco… –me hago a un lado para que la pueda ver. La repara detenidamente haciendo una mueca de completo desapruebo. –Charlotte ¿Por qué bebiste tanto? –la regaña sosteniéndola cuando va perdiendo el equilibrio. –Ya viene –anuncia Krista –¿Quién?– –¿Todo bien? –llega Jacob –¡Jacob! Em… De hecho no –señalo a su hermana quien me mira irritada –necesito que nos lleves a casa. La mira de arriba abajo extrañado. –Dejen de mirarme así todos –rueda sus ojos –y tu suéltame… –trata de zafarse del agarre de Jack. –No –dictamina afirmando más su agarre. –Bien vamos –hace un movimiento con su cabeza para que lo sigamos. Salimos los cinco uno detrás del otro gracias a la acumulación de personas que hay en la entrada. El frio de la noche me pega de golpe haciéndome apretar los dientes. No traje abrigo así que me toca aguantar hasta que llegue a casa. Jacob abre la puerta trasera y Jack se encarga de meter a Charlotte en la camioneta. Yo me dispongo a abrir la puerta del copiloto para meterme de una vez, trato de hacerlo rápidamente pero… –¿A dónde vas? –me apartan de la puerta con un agarre algo demandante. Miro a Jack con el ceño fruncido – ¿Cómo que adónde voy? A casa. Suelta una risa divertida –Es temprano aun Muri, luego te llevo… –Pero debo ayudar a Charlotte –señalo tratando de excusarme. –A Char la llevara su hermano, créeme que llegara sana y salva –me toma de los hombros con su brazo. Definitivamente no tengo ganas de seguir en este lugar, en realidad sí planeaba quedarme más tiempo, pero con Charlotte. Ahora que se va se me fueron las ganas de seguir aquí. Eso y que Liam me daño la noche diciendo que me gusta Jack. No creo poder tolerarlo si se le ocurre seguir con las sandeces en su departamento. Si Jack llega a escuchar esa estupidez no dudara a la hora de encararme y preguntarme, él no es de las personas que se queda con la duda. –Si pero no tengo ganas de seguir- –Vamos Muri, hazlo por mí –hace puchero –hace tiempo que no compartimos juntos –deja relucir su hermosa sonrisa. Me quedo mirándolo como una estúpida indecisa. Tal vez a Liam no se le ocurra seguir con el tema y se distraiga en otra cosa. –Está bien –digo en rendición. –Perfecto –me besa el cabello apretándome más hacia él. Cierro mis ojos suspirando. Me molesta no poder decir no cuando debo hacerlo. Simplemente no quiero ir, pero heme aquí, caminando en medio de Krista y Jack hacia el departamento de Liam que queda bastante cerca al parecer, el auto de Jack se averió y nos vemos obligados a caminar hasta nuestro destino. Liam no deja de bromear ni de molestar a Krista por rechazar a todos los chicos que se le acercaron en el bar. Yo me rio de vez en cuando mientras que Jack le sigue la corriente a su amigo. –Creo que esta noche habrán fuertes confesiones –Liam sutilmente me dedica una mirada de picardía –nos relajaremos en mi departamento y abriremos nuestros corazones –agrega lo último dramáticamente. > cada vez más me reitero que no debí venir, Liam con el alcohol en su sistema se vuelve más insoportable de lo que ya es. De repente oímos el motor de un carro que se detiene a un lado nuestro. –¡Andrew! –vocifera Liam sorprendido. –¿Adónde van? –pregunta interesado – A mi departamento, ¿quieres ir? – ¿Por qué no mejor vamos al mío? Ira todo el grupo –propone alzando las cejas –y créanme que no se arrepentirán –agrega lo último haciendo tentar a todos menos a mí. Liam mira a Jack y este encoje sus hombros aceptando la propuesta, Krista y la otra chica se muestran emocionadas y en definitiva yo soy la única que desencaja en el grupo. –Perfecto, vamos –Liam da un salto hacia el convertible quedando de copiloto. Krista es la segunda en entrar después le siguen Jack y la otra chica que no recuerdo su nombre. Todos se me quedan mirando al ver que no entro al auto. –Muri, ¿qué pasa? –Krista se muestra preocupada. –Yo… em… vayan ustedes –balbuceo nerviosa ante lo que voy hacer. –Muriel entra –escupe Jack demandante. –No, yo mejor me voy a casa. Pero ustedes vayan tranquilos. –No Muriel– –Y ¿con quién te iras? –lo interrumpe Liam –Sola, saben que queda cerca… no me perderé se los prometo –trato de bromear pero la mirada asesina que me da Jack me hace desistir de seguir haciéndolo. –Por última vez Muriel, sube –ordena severamente –no me hagas bajar y meterte a la fuerza. Odio cuando se pone en modo tacaño y patán, ¿por qué mierdas no entiende que no quiero ir y ya? –No quiero –reitero dando un paso hacia atrás provocando así que Jack se mueva para bajarse furioso. > aprieto los dientes a la espera de lo que va hacer. –Déjala –se mete Andrew agarrando del brazo a Jack impidiendo que salga del auto –Sino quiere ir, no la obligues… Mi amigo tensa la mandíbula sin quitarme los ojos de encima. –Entonces no te dejare ir sola –se zafa del agarre de Andrew para bajarse. Nuevamente interrumpo su acción alzando las manos –No es necesario Jack, estaré bien… –aseguro –Quédate quieto, déjala hombre –vuelve a detenerlo Andrew. –Jack, ve tranquilo… mañana hablamos ¿sí? –me alejo dando otro paso hacia atrás. Finalmente se vuelve acomodar en el asiento sin mirarme y con la misma expresión de molestia. –Bien, vámonos –todos se quedan mirándome hasta que el auto arranca dejándome sola. Es mejor así, no voy a dejar que por mi culpa mi amigo deje de ir adonde quiere y divertirse. Es mi decisión, no quiero ir ya está. Tampoco es que sea una gran idea el devolverme sola caminando hasta mi casa, eso me pasa por no saber decir no a tiempo. Ruedo mis ojos ante mis pensamientos. Le doy un recorrido al panorama que tengo ante mis ojos y, definitivamente no es muy alentador que digamos. Hay muy pocas personas a la vista, personas que yacen cerrando algunos locales y otras esperando algún taxi. Decido caminar sin pensar tanto, no tengo dinero para pagar un taxi, tampoco tengo mi teléfono y para rematar no traje abrigo. El estómago se me revuelve gracias al miedo que trato de no demostrar por fuera. Muerdo mi labio inferior tratando de pensar en algo que me distraiga, intento que falla por la incomodidad que se incrementa en mi cuerpo. Reduzco la velocidad de mis pasos para girar mi rostro hacia atrás. > > Sigo mi camino sintiendo aun la presencia de alguien más a mi espalda. Mi respiración se torna pesada ante la idea de que alguien me esté siguiendo. Aprieto mis manos obligándome a mantener la calma, mis nervios de seguro me están haciendo una mala jugada, trato de convencerme. No aguanto más y freno en seco sin pensarlo. Me doy la vuelta y no veo a nadie, todo está relativamente normal. Aun así la sensación extraña no se disipa. Me giro sobre mis talones para seguir con mi camino. Para cuando noto el cartel de comida, me lo llevo por delante yéndome de bruces contra el suelo. > –Me lleva el demonio –maldigo por lo bajo. Volteo una de mis manos para chequearla, descubriendo que obviamente me hice un raspón –lo que me faltaba, esto es una mie–cierro mi boca cuando veo una sombra acercarse apresuradamente hacia mí. Ahogo un grito de pánico a la vez que las alarmas se encienden en mi cabeza > Giro mi cabeza rápidamente para ver al sujeto. Lo veo volviéndose a enderezar al instante. –Eh, disculpa. Me llamo Adriel… Te puedo ayudar –extiende su mano ofreciéndomela con aire dudoso
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD