Capítulo 1
PDV: Muriel Peterson
Deslizo mi mano lentamente por el pelaje de Castor, mi hermoso perro y único compañero cada vez que mi hermana se va, como ahora por ejemplo.
Aguanto las ganas de llorar, no me quiero despedir. Suelo ser muy sentimental ante estas situaciones. Más aún porque se lo que se viene, no tendré a alguien con quien hablar por las noches o pasar los ratos aburridos que se crean en la casa, vivo con mi mama y mi padrastro, pero es como si viviera sola, cada quien está en sus cosas.
Desvío mi vista hacia la acera que está a unos metros de distancia cuando va pasando mi vecino. Arreglo disimuladamente mi cabello, ni siquiera me he quitado el pijama y es casi mediodía, soy consciente de eso. Tampoco asistí hoy al instituto, me levanté súper tarde por haberme quedado con Jaene hablando hasta la madrugada. Era nuestra última noche junta, no podíamos hacer menos.
El chico me ve y me dedica una sonrisa rápida en forma de saludo, va trotando con su rossguailer hasta su casa.
–Bueno Mu, llegó mi hora –habla mi hermana a mi espalda. Respiro hondo levantándome de los tres escalones de la entrada de mi casa.
–Hablas como si te fueras a morir… –arrugo mis cejas.
Suelta una risa divertida –No Mu, eso no me llega todavía… o eso espero –agrega lo último en un tono esperanzado.
Aprieto mis labios agachando mi cabeza >
Jaene se acerca tomándome de los hombros –Volveré Mu –alzo mi vista de nuevo hacia ella –cuando se me presente la pequeña oportunidad volare hasta acá sin pensarlo. Así que deja esa cara- me envuelve en sus brazos fuertemente.
Me aferro a su abrigo apretándola, mi nariz toca su hombro y abro aún más mis ojos para no botar las lágrimas que se me acumulan. Se me atasca un nudo en la garganta.
Jaene afloja el agarre logrando que la apriete más –No quiero que te vayas… –digo con la voz en un hilo.
–Joder Muriel, estoy tratando ser fuerte… –reprocha con la voz temblorosa. Apoyo mi frente en su hombro dejando salir unas lágrimas.
–Bien –me separo resignada pasando mi mano por mis mejillas.
–Volveré pronto –dice recomponiéndose –te lo prometo… –deja un beso encima de mi flequillo y se dispone a caminar hasta la pequeña reja que yace en la entrada.
–Cuídate –me despido
Se voltea y me regala una sonrisa –Tú igual Mu…
Sube al taxi que la vino a buscar. Me quedo mirando hasta que el auto desaparece de mi campo de visión.
–Vamos Castor –llamo al perro haciendo un ademan con mi mano para que me siga.
Entramos y cierro la puerta. Aprieto mis labios caminando hasta mi habitación, ya se percibe el gran silencio que usualmente se escucha, pero que ahora se intensifica con la ausencia de Jaene.
> me repito mentalmente.
Mi madre está en su trabajo y William debe estar también en el suyo.
Me coloco los audífonos acostándome en la cama, Castor hace lo mismo apoyando su cabeza en mi abdomen. Escucho música por largo rato hasta que me asteo de estar acostada y me doy una ducha, bajo para prepararme algo de comer ya mi pansa reclama por comida.
Se supone que debería estar preparando lo que usare para esta noche, pero no tengo ánimos ni de vivir > estoy siendo exagerada, pero es que siento una corazonada, es como si algo me dijera que salga y por otra parte que no lo haga. Es horrible tener ese tipo de presentimiento, sentir la indecisión me estresa; es algo con lo que tengo que lidiar usualmente.
Termino de hacer mis panquecas dejándolas en un plato, tomo un cuchillo para untarlas de mantequilla y no logro terminar el trabajo cuando llega un mensaje a mi teléfono, la pantalla se ilumina al otro extremo de la isla con la foto de mi amiga.
Me dirijo hacia el rápidamente para contestar pero no lo logro a tiempo. Reviso el mensaje y es de Charlotte.
Muriel, Jack pasará por nosotras a las siete. ¿Ya sabes qué te vas a poner?
Escribo el mensaje rápidamente y lo envío.
La verdad es que creo que no iré, tampoco tengo nada listo…
Dejo el celular a un lado para seguir con lo que estaba, me siento en uno de los taburetes para empezar a comer. Y me inclino ligeramente para ver lo que respondió Charlotte, deslizo mi meñique para abrirlo.
¿Cómo que no iras? Claro que lo harás, necesito que vayas conmigo Muri:-D ¿Por qué no mejor vienes hasta mi casa y elegimos juntas lo que te pondrás?
Ruedo mis ojos. Esta noche no tendré nada que hacer, el sábado y el domingo lo dudo, y en toda la semana lo único que hare será asistir al instituto y al trabajo. Qué más da, cojo una servilleta para limpiarme los dedos antes de responder.
Okey, voy para allá.
Responde al instante.
Está bien, ya estoy llegando del instituto.
Sabe que no asistí hoy por lo de mi hermana. Después de terminar mi desayuno-almuerzo, me bebo un vaso de leche. Miro el tazón de Castor y compruebo que también se comió todo, me mira atento sentado en dos patas. Acaricio con ternura su pelaje.
-¿Quién es mi mejor amigo? –Agudizo mi voz juguetonamente –¿Quién?
Me ladra sacando la lengua y dejo que apoye sus dos patas en mi abdomen. Sonrío ampliamente cuando sigue ladrando y aullando como si tratara de hablarme.
–Sí, tú lo eres –paso mis manos por su orejas deslizándolas –Saldré a casa de Charlotte y tú te quedaras cuidando la casa hasta que regrese. ¿Estamos?
Me mira como si entendiera y ladra. Sonrío satisfecha y lo bajo para subir a ponerme las zapatillas deportivas. La casa está en buen estado, no veo ningún desorden ni algo que requiera limpiarse.
Salgo y me dirijo a la casa de mi amiga, queda solo a tres casas de la mía. Cada vez que podemos nos las pasamos juntas ya sea en su casa o en la mía. Es mi amiga desde que se mudó acá con sus padres hace diez años, estudiamos juntas en la escuela y actualmente en el instituto.
Me alegra tenerla en mi vida, es mi confidente y me trae mucha tranquilidad, la quiero como si fuera mi hermana la verdad no sabría que hacer sin ella en mi vida.
Toco el timbre de su casa dándole un recorrido con mi vista, es de tres pisos con forma de chale sus grandes ventanas victorianas son lo que llama más la atención.
Abren la puerta principal dejando ver a una chica castaña con toques rubios en las puntas.
–Muriel pasa, está abierto –dice Charlotte con emoción.
Abro la reja y me dirijo hacia ella –Buenas –entrecierro mis ojos al no recordar que hora es.
–Buenas tardes despistada –se ríe dándome un abrazo.
Me jala hasta su cuarto encontrándome en el camino con su hermano mayor, lo saludo como puedo ya que mi amiga camina demasiado rápido. Cierra la puerta y me mira como si me tuviese que contar algo.
–Escuche que Andrew ira al bar esta noche. No sé quién lo invito, pero quiero verme lo más genial posible –informa volteándose con emoción hacia su closet.
–¿Andrew ira? ¿Quién te di –no termino la pregunta cuando se voltea mostrándome un vestido rojo corto.
–Jack lo menciono mientras hablaba por teléfono esta mañana –responde a mi pregunta encogiéndose de hombros.
–¿Jack vino?
–Sí, pero no por mí, sino por mi hermano. No sé qué le iba a entregar –dice acercándose para que lo vea mejor –antes de irse me dijo que pasarían por nosotras a las siete.
–Yo aún no sé qué me pondré –hablo reparando el vestido que tengo en mis manos –es muy bonito y demasiado provocativo –le doy mi aprobación regresándoselo.
–Si –sonríe ampliamente –tengo algo para ti… –deja el vestido en la cama, para sacar lo que tiene en el closet.
Saca una falda negra con una blusa de tirantes holgada pero corta de colores oscuros. Me gusta así que asiento aceptando lo que me da. Pasamos el resto de la tarde hablando, Charlotte contándome el acontecimiento de hoy en el instituto, al parecer el chico que nunca habla habló y mi amiga aun no lo supera. Vemos series por netflix hasta que llega la hora de arreglarnos.