1- Jodido Damien Black
POV ANA.
En el mundo de los negocios una mujer debe trabajar el doble que el hombre; eso lo aprendí desde muy pequeña cuando mis propios padres me trataban como una princesa en una burbuja de cristal y a Max le daban todo el trabajo. Por eso decidí tomar mi propia espada con armadura y forjar mi camino así fuera en las sombras; la meta más grande era entrar a "Black Industries", la más grande transnacional de diseño de calzados de todo el mundo. Qué mejor que unos buenos zapatos para recorrer el mundo. Mi pasión me trajo hasta aquí, desde ese lapsus que tuve en mi adolescencia al enamorarme del mejor amigo de mi hermano, hasta que me rompió el corazón para darme cuenta que los hombres solo servían para una sola cosa y para eso estaba mi vibrador.
Nada más liberador que llegar a casa y entre cuatro paredes conocer mi cuerpo y poder satisfacerlo sin complicaciones que impliquen luego lágrimas.
Pero en fin no soy una mujer sentimental, soy una roca fuerte y eso es lo que me repito cuando llegó al gran edificio de doce pisos con toda la cristalería.
Mi corazón se me quiere salir del pecho al igual que los nervios, los cuales hacen que me suden las manos; las cuales limpio en mi saya de la suerte color n***o una vez estoy fuera del auto.
Tuve que mentirle a mi hermano para estar aquí hoy; ya que si se lo decía apostaba mis dos riñones a qué en cinco segundos lo sabría Manckley su mejor amigo y actual esposo de mi mejor amiga y en lo que resta en dos segundos más lo sabría Damien Black el famoso CEO de Black Industries él cuál circulaba en el círculo de mi hermano, a penas lo conocía, sólo lo he admirado por las revistas. No es como si mi hermano fuera su mejor amigo o algo pero definitivamente Manckley si lo conocía bien.
El tipo según las revistas a parte de ser uno de los solteros más codiciados en Londres y en todo el mundo! Y contar con una belleza exótica de esas que estoy segura que mojarian mucho mis bragas tenía un talento nato para los negocios.
Por no decir que desde que lo ví por primera vez en una portada sentí mariposas ruidosas en mi abdomen que me daban ganas de estrangularlas.
Pague al taxista y me dirigí a la gran puerta con un suspiro viendo el taxi marchar y las numerosas personas vestidos de ejecutivos que entraban y salían sin parar.
Miré mi reloj y maldije cuando comprobé que solo tenía cinco minutos para encontrar recursos humanos por lo que entre como una cabra descarriada en busca de la recepción o un jodido mapa que me dijera dónde ir.
Los guardias en la puerta no eran una opción ya que sus caras largas de "yo ni hablo, y de hacerlo sólo lo necesario", me dieron algo de miedo.
Y para mí mala suerte la recepción era todo un caos con novatos como yo buscando orientación dónde ir. Por lo que opté por adelantarme a ciegas y buscar el ascensor o las escaleras. Después de todo dudaba que recursos humanos estuviera en planta baja. O bueno eso esperaba.
A menos de diez pasos divise las puertas metálicas a punto de cerrarse. Por lo que aceleré el paso interponiendo mi bolso para que se volvieran abrir. Seguro alguno de los que iba dentro me podría orientar
Haciendo que cinco pares de ojos se fijarán directo en mi cara.
Dos mujeres que parecían barbies versión plásticas todas serías, un anciano y dos ejecutivos. Uno de ellos lo bastante jóven para trabajar en la empresa. Precisamente este último me sonrió divertido mientras yo me sonrojaba.
- Perdón- baje la cabeza.
- Tranquila se ve que eres nueva. Soy Adam- me extendió la mano y se la estreche contenta de encontrar a alguien amable en mi primer día.
- Ana ¿Se me nota mucho lo de nueva?- bromeó.
- Todos pasamos por eso.
Hacemos silencio cuando el otro chico a su lado se aclara la garganta al abrirse las puertas en el segundo piso. El rostro de Adam cambia completamente y baja la cabeza. Miro a todos los demás y están igual como si hubieran visto a un fantasma o a la Reina Isabel. Por lo que me quedo algo aturdida y con las palabras en la punta de la lengua, pero cuando mis ojos se posan en lo que todos miran con tanta atención casi me voy de bruces o sufro un colapso ahí mismo.
Alerta crush
El jodido Damien Black en persona. Joder. Por todas las santas vírgenes de los dioses griegos, de dónde salió este hombre. La reacción de mi cuerpo es inexplicable, mi boca de repente se siente seca y mis piernas de gelatina luchan contra los tacones que me empeñe en llevar está mañana para no caer hacia atrás.
Los ojos del hombre son los más duros que jamás había visto nunca. Indecifrables y fríos. Su olor se filtra por cada parte del ascensor hasta mi cerebro. Una mezcla entre la testosterona, el cuero y el deseo. Las fotos no le hacen justicia alguna, ni siquiera a sus enormes brazos escondidos en ese traje que apuesto lo que sea que vale más que mi coche y cabe decir que no soy pobre.
No me doy cuenta que me quedé mirando tan fijamente hasta que Adam me da un codazo e imitó a todos los demás bajando la cabeza. Mientras su majestad se adentra en el ascensor con una chica rubia a su lado.
El silencio es demasiado incómodo a penas se respira a excepción de la voz chillona de la chica la cual apuesto lo que sea que se trata de Antonella Laurenti la hermanastra de Damien.
Según las r************* no tenían muy buena relación aunque ahora viéndolo de cerca no sabría decirlo ya que ella se le pega como una lapa y no le hace caso pero tampoco la aparta.
Mi cerebro se alumbra cuando se abre el ascensor en la cuarta planta anunciado en grande Recursos Humanos, por lo que trato de rodear a Antonella pidiendo permiso.
Ni siquiera sé cómo pasó, pero su pie enrredo a los míos y pude ver mi vida pasar en un segundo. Siendo recordada como la tonta novata que se dió de bruces. Incluso hasta cerré los ojos pero unos brazos terminaron atrapandome antes del duro impacto.