"¿Una Competencia?"

1332 Words
Capítulo 12 De pronto y sin previo aviso Bastián toma a ese hombre del cuello para verlo con rivalidad preguntándole ¿Qué le hiciste? Mientras que ese hombre de tez blanca le responde que ni siquiera le dio tiempo de acercarse a mí a lo que le responde ¡Y nunca lo harás! ¿Qué? ¿Qué ha pasado? Ni siquiera me ha dado tiempo de reaccionar ante esa absurda conversación, simplemente veo como Bastián camina con rapidez tomado de mi mano mientras que ambos seguimos por un camino el cual conecta con el jardín trasero de esta enorme academia. A mi parecer estamos en el lugar más hermoso de este lugar ese en el que me encanta estar. En fin, cuando detengo mis pasos con brusquedad me suelto de la mano de Bastián quien me ve un tanto desconcertado. — ¿Qué rayos te pasa? —sobo mi muñeca. — ¿Qué hacías hablando con ese tipo? —suena tan molesto que ahora la desconcertado soy yo. Por un pequeño instante lo veo tratando de descifrar ¿Qué está pasando? De mi parte solo niego con la cabeza para luego darme la vuelta y caminar tan solo unos cuantos pasos antes de que él me tomara del brazo y me regresara hacia su cuerpo, lo cual provoca que choque contra su pecho del cual me aparto casi enseguida. De pronto veo como mi hermanastro ve mis pechos mojados los cuales cubro enseguida con mis brazos. — ¿Qué quieres? —tuerzo los ojos tratando de disimular lo que acabo de ver. —Te hice una pregunta—suelta un suspiro el cual parece demasiado pesado. — ¿Cuál es tu problema? No dijiste que te dejara tranquilo eso es lo que trato de hacer, y sabes que, a ti no te importa lo que hago o no con cualquier tipo, por lo tanto, déjame en paz—lo veo molesta para finalmente irme. Al día siguiente… Hoy nuevamente luego de ir a la universidad me ha tocado venir a la academia a suplir a la maestra Clarisa, algo que me encanta hacer, tan me encanta bailar que para mí cualquier trabajo dentro de la academia sería perfecto. Han pasado varias horas después de que di la clase de ballet, sin embargo, este jardín trasero dentro de la academia es mi lugar seguro en ese que puedo pensar y más cuando todas las clases han terminado. Por lo que ya debí salir desde cuando de aquí, por eso es que voy de camino a tirar ese vaso vacío que llevo en las manos para luego caminar hacia la salida de este lugar en donde me encuentro a ese hombre de tez blanca pegando un anuncio para un trabajo. No me lo puedo creer, me digo a mí misma, viendo con gran devoción ese anuncio. — ¿Hola? —pregunta ese hombre el cual me mira con una gran sonrisa. —Ah hola—sueno apenada. — ¿Te interesa el trabajo de asistente? —me sigue sonriendo. —Si claro—contesto con voz de entusiasmo. —Pues es tuyo—menciona en tanto quita ese cartel de la pared. —Pero… Ni siquiera me has entrevistado. Tampoco tengo idea de quién eres. —Me llamo Omar, soy maestro en esta institución. Ah y te debo una disculpa por lo que sucedió ayer, no fue mi intención mojarte con mi café y menos haberte causado un problema con tu novio, es decir mi primo. ¿Dijo primo? Frunzo el ceño analizando sus palabras. Pensé todo menos que sería su primo, aunque debo aceptar que soy demasiado olvidadiza, cuando claramente escuche como en el comedor Bastián menciono algo como “Familia” Vaya sí que esto es una sorpresa, aunque lo que me sigue intrigando es porque ellos se odian tanto, realmente no sé si deba tomar esta oportunidad ¿Y si a Bastián no le parece? Vamos Clara, ¿Cómo puedes pensar en él? cuando fue quien precisamente te orillo a estar sin trabajo y sin beca, sí que soy una ilusa. —Encantada de ser tu asistente—le sonrío extendiendo mi mano la cual Omar toma enseguida. Por la noche… —Muchas gracias por traerme a casa Omar, no era necesario—le sonrío de manera sutil. —Eres mi asistente, mi deber es cuidarte —me abre la puerta. Cuando estoy a punto de contestar escucho como la voz de Bastián aparece en el aire por lo que de inmediato volteo hacia mi lado derecho en donde me encuentro como viene directo a Omar a quien recibe con un puño cerrado directo a la cara. —A ella no la vas a arrastrar junto contigo, eres un maldito infeliz—resopla a la vez que tensa la mirada. Sin decir más voy con Omar a quien tomó del brazo para preguntarle si está bien, a penas y voy a recibir respuesta de su parte cuando siento como mi hermanastro me lleva junto con él hacia la casa en donde se adentra junto conmigo hacia el salón trasero de la casa. — ¡Otra vez con ese tipo! Aléjate de él —me mira con una mirada llena de súplica. —Alejarme de la persona que me dio un trabajo cuando tú me lo quitaste—sonrío indignada— ¡Estas demente! No me interesan tus problemas con Omar yo soy aparte. —Ese es el problema que él no sabe separar nuestros problemas y te va a arrastrar. Clara si quieres un trabajo ¡Perfecto! Vuelve a trabajar conmigo, mañana mismo te espero en el consultorio. Sí que es un demente ¿Cómo es que puede cambiar parecer de un momento a otro? No puedo con esto por lo tanto lo dejo parado en medio de la sala para nuevamente huir de su presencia, esa misma que me persigue y justo en los escalones nuevamente vuelve a tomarme del brazo, pero esta vez ambos quedamos tan cerca que nuestros labios chocan. Estando en esa posición siento mi corazón algo acelerado, ni hablar de su respiración la cual choca contra mi rostro ¡Dios! Su fragancia es tan adictiva que me hace cerrar mis ojos en un dos por tres. Permanezco de esa manera hasta que la voz de Elara me saca de mi gran momento. —Bastián ¿Qué pasa aquí? —Elara pregunta detrás de ambos. Mi hermanastro se aparta para verla por un momento, claro él no se atreverá a decir que estaba a punto de besar a su hermanastra, y evidentemente tampoco yo lo hare, por lo que aclaro mi garganta quitando su mano de mi entre brazo. —No te preocupes Elara tu hijito modelo solo me estaba molestando con que volviera a trabajar con él, sin embargo, no lo hare, tengo trabajo nuevo así que no me interesa volver con alguien a quien solo le importa mantenerme ocupada sin siquiera dejarme respirar un poco ¡Con permiso! —me doy la vuelta siguiendo con mi camino hacia mi recamara. Ahí mismo se encuentra mi padre sentado en mi cama. Genial ahora a todos les ha dado por venir a irrumpir mi dormitorio. Como era de esperarse mi papa no me recibe con un cálido abrazo ni nada por el estilo, él solamente extiende su brazo dándome un papel el cual tomo y leo en silencio. Haciendo eso me doy cuenta de que me ha inscrito en una competencia de Marketing y ventas algo de lo cual no estoy especializada. Luego de ver tal cosa muerdo mis labios viendo a mi padre ponerse de pie viéndome fijamente. — ¿Así que le renunciaste a Bastián? ¿De verdad quieres demostrarme que eres madura? ¡Bien! Pasa esta prueba y te dejare hacer lo que sea, pero si repruebas te mandare hasta el extranjero y te olvidas del estúpido de ballet, tienes dos meses para prepararte ¿Entiendes? —le da pequeños golpecitos entre mi entrecejo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD