¿Quién Es Él?
Capítulo 1
En la soledad de mi habitación me encuentro contemplando el paisaje que está justo frente a mis ojos, y aunque mi padre se ha olvidado de mi cumpleaños por lo menos puedo ver ese hermoso cielo el cual me hace pensar que mi madre me ve desde ese hermoso lugar, nada ha sido igual desde que ella no está, todo cambio empezando por el ballet el cual ella amaba al igual que yo, lástima que mi padre no piense lo mismo, por eso es que me la paso escondiéndome cada que me dispongo a tomar clases para no perder el entusiasmo por esa hermosa pasión, la misma que mi padre odia y me prohibió seguir.
Estoy pensando en cómo hacer para ganar una beca e irme a parís, solo así podre seguir mi sueño y no ese que mi padre me ha impuesto el cual es ser la cabeza de su empresa de vinos. De pronto el celular suena un par de veces por lo que lo tomo enseguida dándome cuenta de que la que llama es Mila mi mejor amiga.
— ¿Si dime? —camino nuevamente hacia el balcón.
—Clara ¿Dónde estás? En primer lugar, tenemos que festejar tu cumpleaños y en segunda hoy es la competencia de ballet de los niños a los que apoyas, así que debes apurarte—Mila comenta de manera apresurada—Te espero en la competencia de ahí nos vamos alguna discoteca y no me digas que no quieres festejar, esta vez no te dejare ir—cuelga esa llamada.
Es verdad hoy es la competencia de Ballet y no lo recordaba, no puedo faltar se los prometí a mis niños a esos que les enseño en secreto pensando en ello enseguida me apresuro para arreglarme.
Una hora más tarde…
Bajo de mi habitación y justo pisando el último escalón hay esta Elara esa mujer la que supuestamente es mi madrastra, desde que llego a ocupar el lugar de mi madre no la he podido aceptar, y creo que jamás lo hare.
Quiero salir de casa sin que se dé cuenta sin embargo al dar otro paso, ella estando a mis espaldas me habla haciéndome voltear hacia sí misma mostrándome un pastel en sus manos al mismo tiempo que me dice “Feliz cumpleaños”
—Deja de fingir, si a mi padre no le importa ¿Por qué habría de importarte a ti? —le tuerzo los ojos.
—Clara por favor, solo quiero llevar la fiesta en paz, deberías de darme la oportunidad —me sonríe.
—Nunca serás mi madre, ahórrate tu pastel y guárdalo para tu excelente hijo ese del que hablas maravillas con mi padre, por cierto, iba llegar en esta semana ¿No? Mejor dedícate a él y déjame en paz—replico para luego salir rápidamente.
En la competencia…
Mis niños realmente se han lucido, me encanta ser su maestra sustituta, aunque sea por lo menos dos a tres veces por semana, juro que durante esos días soy la más feliz, pero eso mi padre no lo debe de saber.
Recién y van a decir el resultado de la competencia cuando Mila aparece dándome un abrazo por mi cumpleaños. Ella no lo sabe, pero ha sido mi mejor compañía desde que mi madre ha muerto de eso ya hace unos años atrás.
De mi parte le sonrío para después seguir viendo hacia enfrente en donde aparece un tipo muy guapo, elegante de ojos verdes. Él muestra seriedad sin embargo cuando habla sobre el ballet le brillan los ojos ¿Por qué no lo había visto antes? Frunzo el ceño clavando mi mirada en ese hombre el cual se ve de algunos treinta y cinco años, pero su apariencia no es lo único que me deslumbra, sino que también es el patrocinador mayor de becas hacía varias partes del mundo.
Escuchar eso hace que mis ojos brillen de manera peculiar, eso es exactamente lo que había estado esperando durante todo este año, así que ese hombre es de quien se rumoraba en todos los pasillos de las instalaciones del lugar en donde doy clases.
De pronto Mila me da un codazo haciendo que lo deje de ver. Debido a su mirada ella ya ha notado mi interés en ese hombre misterioso, necesito saber más de él y sobre todo de su estancia en este lugar.
Le sonrío haciéndole saber lo tan entusiasmada que me ha dejado ese tipo, tanto que cuando acaba con su discurso suelta el micrófono para luego perderse de mi vista, por lógica no pretendo perderlo, por lo que casi enseguida avanzo eventualmente detrás de él.
¡Genial! Me digo a mí misma cuando veo como está hablando con dos hombres mayores, y mientras eso sucede yo planeo mi siguiente paso, ese es hacerme la torpe, viendo como esta por irse avanzo hasta ese hombre guapo y misterioso con el cual deliberadamente choco provocando que la copa de champagne se derrame en su saco.
—Ay no sabes cuánto lo lamento, discúlpame—le sonrío de manera coqueta sacando una servilleta misma que paso por encima de sus músculos los cuales relucen incluso fuera de su ropa.
—No se preocupe señorita estoy bien—aparta mi mano de su pecho.
Trato de coquetearle con la mirada sin embargo es muy frio a mi parecer, aunque eso nunca ha sido un obstáculo para mí, por eso es que opto por poner mi mano en su brazo a la vez que le sonrío.
—Como no me voy a preocupar si he manchado tu saco—le sonrío intentando cautivarlo con mi sonrisa. A punto de suceder ese suceso él frunce el ceño pestañeando un par de veces.
—Discúlpeme tengo prisa—vuelve a quitar mi mano para irse rápidamente.
¿De verdad se ha atrevido a dejarme como una idiota? Me digo a mí misma enfocándolo con la mirada. Llena de decisión voy tras sus pasos, pero en el trayecto mis alumnos me interceptan en medio del pasillo, por lo que ese tipo guapo se va dejándome llena de dudas.
En el antro…
—Ay por fin se terminó esa competencia que bueno que tus alumnos ganaron el segundo lugar—Mila menciona mientras pide algunas bebidas.
—El mérito es más de la maestra Clarisa ella les da más clases que yo, ya ves que con lo de la universidad casi no tengo tiempo—exhalo con disgusto.
— ¿Qué dices tonta? Para esos niños, eres tan importante como la maestra Clarisa, además te adoran—ella pone una bebida en mis manos—Brindemos por tu cumpleaños y porque tus sueños se cumplan amiga—choca el vaso de cristal con el mío.
— ¿Sueños? Tengo muchos, pero hay uno en peculiar que deseo alcanzar, ese es ser una bailarina reconocida y tengo que encontrar esa oportunidad para ganar esa beca completa, así sin la ayuda de mi padre podré estudiar en parís—termino de decir para luego darle un sorbo a ese vaso.
Hablando de oportunidades, hay una exclusivamente para mí, esa es precisamente ese hombre con el que instantáneamente mis ojos se iluminan al verlo sentado bebiendo una copa de vino.
Esta vez juro que no dejare que me deje como una tonta, debo ser más coqueta y cautelosa, ya que tengo que hacer que me dé una beca sin tanto trámite, solo así podre liberarme de la sombra de mi padre. Inesperadamente sin decir nada camino hacia ese tipo el cual ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia, pero basta con que yo sepa de la suya para ganar esta vez.