Cuando la esposa de Antoin se dirigió hacia Harmon, fue increíble la conexión que idearon de inmediato, pues un imán parecía haberse instalado entre ellos, el alfa no pudo siquiera pensar en otra cosa que no fuera acercarse a ella y saludarla de la manera más cordial que pudo encontrar. La mujer de cabellos rojos le sonrió bastante atenta, como si siempre hubiera sido así, aún después del desprecio con el que terminó tratándolo luego de haberse generado el encuentro en su propia casa que compartía no solo con su esposo sino con sus propios hijos. Fue capaz de cometer una infidelidad en ese espacio tan sagrado, por lo que era capaz de cualquier cosa que se le ocurriera, y mucho más cuando se trataba del alfa, quien según ella, podía hacerle temblar. ─Tiempo sin verte─ fue el comentario d

