La señora Simmons me responde que, si era un sillón de John Bergen, (gracias al buen gusto de mi exesposa, había aprendido muchas cosas del hogar, y fue de las muchas cosas que aprendí de ella, aunque no le confesaría nunca eso a mí exesposa). Ya notaba algo más serena a la señora Simmons, así que le pedí que me dijese que fue lo último que paso el día que su hija desapareció, el 14 junio y si había notado algo extraño días posteriores a esa fecha. La mujer no pudo contener las lágrimas y se levantó se dirigió a la estantería de madera que se hallaba en la sala abrió uno de sus cabeceros y tomo un pañuelo se volvió a sentar en la silla mientras sonaba su nariz. La señora Simmons cuenta que el día que su hija desapareció, solo recuerda que la había llevado al parque en eso voy a romper en llanto no puedo continuar con la historia, le dije que por favor se calmase y le pedí al oficial Ryan que fuese a buscar un vaso de agua para darle a la señora y pudiese proseguir con lo que decía. Después de tomar el vaso de agua se calmó un poco más y verla serena le vuelvo a preguntar para que me diga sobre el día de la desaparición de su hija, la señora Simmons nos dice que cuando la llevo al parque, encontró una amiga que no veía desde ya hacía muchos años y cuenta que sentaron en una banca frente al parque infantil, y mientras la pequeña Kenneth jugaba en la caja de arena con otros niños de su edad, interrumpe la conversación para decir que ella siempre la observaba y no la descuidad por ser una niña de tan solo de 2 años y necesitaba de extrema supervisión, pero habían tantos niños que en cuestión de un instante mientras le prestaba atención a lo que le contaba su amiga Sophia, cuando dio la vuelta a ver como seguía su hija, no la vio, la señora Simmons cuenta que un fuerte escalofrío invadió su ser y en eso volvió a romper en llanto, espere mientras se le pasaba el cuadro de llanto repentino que lo dio, al ver que ya se había serenado otra vez, le pregunte por el nombre e información a detalle de aquella amiga que no veía en años. La señora Simmons me dice que era una amiga de la infancia y que no la veía de hacía por lo menos 14 años, Sophia Loren y que la vez en el parque solo fue una conversación de solo un par de minutos e interrumpida por la desaparición de hija y ella al levantarse a buscar a la pequeña Kenneth, no volvió a ver a Sophia, y tampoco que le importase mucho eso, ya que se hallaba muy desesperada en búsqueda de su pequeña, recuerdo que en palabras textuales esa mujer dijo “el vacío que siento en el alma no lo podre llenar con nada, y me carcome la culpa por no haber hecho nada para poder ayudar a mi hija. ¡qué tan amargo recuerdo con el que debo vivir!, pobre de mi pequeña”.
Llegamos a la calle Licking. A la casa número 14, allí era la dirección de los Simmons, estando al frente de la casa, un perro casi desnutrido estaba encerrado en el frente de la casa, este nos ladraba y llamamos desde la cera a la señora Margot, en eso abrió la puerta y solo nos gritó. -largo, ¡fuera de mi propiedad!, no estoy para nadie- le insistíamos que éramos oficiales y solo queríamos hablar sobre la desaparición de su hija, (el perro con sus ladridos, dificultaba que escuchase lo que decía) pero solos nos gritó nuevamente un largo. Nos miramos uno a otro y el oficial Ryan me pregunta por el que vamos hacer para hablar, le miré directamente a los ojos y le dije: –lo que nadie debe hacer-.
Saque mi arma y le apunte al perro, este aún seguía ladrando así que le dispare y el perro cayó en el piso y podría asegurar que había muerto de inmediato. Abrí la reja y al caminar hacia al porche de la casa, la mujer abrió la puerta para ver que había sido ese disparo, se percató rápido que se trataba de su perro, que ahora yacía en el suelo con sangre manchando su esquelético cuerpo, la mujer grito horrorizada y cerró la puerta, llegue hasta la puerta de la casa y toque de manera fuerte, y diciendo en voz altiva “salga de allí, su hija la encontramos”. La mujer desde adentro grito que no quería saber nada, y que prefería creer que su pequeña Kenneth, aún seguía con vida, y que solo estaba jugando en el parque.
Me molestaba que la señora no quisiera colaborar para resolver el caso de la muerte de su propia hija, así que le grite que, si no nos abría, le derribaría su puerta, a lo que esta mujer escucho estas palabras me decía que por favor no le hiciese a bajo la puerta y esta lo decía con mucho miedo y rogaba que no lo hiciese, en eso le insistí otra vez mas que abriese la puerta y hablase con nosotros con respecto a lo referente a su hija, la mujer llegó a la puerta y la abrió, al vernos se arrodilló a nuestros pies y rogaba que no le hiciésemos daño. Le digo que se levante y nos permita entrar y conversar solo un momento, la mujer nos dio al fin paso a la sala y tomamos asiento, ella se sentó al frente mío y el oficial Ryan estaba a su derecha, recuerdo muy bien que la señora se hallaba sentada en un sillón del diseñador John Bergen, era un lujoso mueble, parece ser una señora de buen gusto, para bajar la tensión que sentía en ese momento la señora, le pregunte si ese era un sillón de John Bergen, aunque ya lo sabía muy bien, solo quería la respuesta de la mujer y que no se sintiese intimida, ahora que tenía su atención, no era necesario hacerle temer, quería su mayor colaboración y compresión para lograr que me dijese lo que sabía.
La señora Simmons me responde que, si era un sillón de John Bergen, (gracias al buen gusto de mi exesposa, había aprendido muchas cosas del hogar, y fue de las muchas cosas que aprendí de ella, aunque no le confesaría nunca eso a mí exesposa). Ya notaba algo más serena a la señora Simmons, así que le pedí que me dijese que fue lo último que paso el día que su hija desapareció, el 14 junio y si había notado algo extraño días posteriores a esa fecha. La mujer no pudo contener las lágrimas y se levantó se dirigió a la estantería de madera que se hallaba en la sala abrió uno de sus cabeceros y tomo un pañuelo se volvió a sentar en la silla mientras sonaba su nariz. La señora Simmons cuenta que el día que su hija desapareció, solo recuerda que la había llevado al parque en eso voy a romper en llanto no puedo continuar con la historia, le dije que por favor se calmase y le pedí al oficial Ryan que fuese a buscar un vaso de agua para darle a la señora y pudiese proseguir con lo que decía. Después de tomar el vaso de agua se calmó un poco más y verla serena le vuelvo a preguntar para que me diga sobre el día de la desaparición de su hija, la señora Simmons nos dice que cuando la llevo al parque, encontró una amiga que no veía desde ya hacía muchos años y cuenta que sentaron en una banca frente al parque infantil, y mientras la pequeña Kenneth jugaba en la caja de arena con otros niños de su edad, interrumpe la conversación para decir que ella siempre la observaba y no la descuidad por ser una niña de tan solo de 2 años y necesitaba de extrema supervisión, pero habían tantos niños que en cuestión de un instante mientras le prestaba atención a lo que le contaba su amiga Sophia, cuando dio la vuelta a ver como seguía su hija, no la vio, la señora Simmons cuenta que un fuerte escalofrío invadió su ser y en eso volvió a romper en llanto, espere mientras se le pasaba el cuadro de llanto repentino que lo dio, al ver que ya se había serenado otra vez, le pregunte por el nombre e información a detalle de aquella amiga que no veía en años. La señora Simmons me dice que era una amiga de la infancia y que no la veía de hacía por lo menos 14 años, Sophia Loren y que la vez en el parque solo fue una conversación de solo un par de minutos e interrumpida por la desaparición de hija y ella al levantarse a buscar a la pequeña Kenneth, no volvió a ver a Sophia, y tampoco que le importase mucho eso, ya que se hallaba muy desesperada en búsqueda de su pequeña, recuerdo que en palabras textuales esa mujer dijo “el vacío que siento en el alma no lo podre llenar con nada, y me carcome la culpa por no haber hecho nada para poder ayudar a mi hija. ¡qué tan amargo recuerdo con el que debo vivir!, pobre de mi pequeña”.
Le pido al oficial Ryan que anotase el nombre de aquella mujer para poder investigarla a fondo, a lo que digo esto, la señora Simmons me pregunta él porque que quiero investigar sobre su amiga, le digo que en años de servicio había aprendido que nadie queda exonerado de ser sospechoso y de todas formas no es que le incumbiese la manera en la que yo trabajase o como actuara, a lo que decía esto la mujer me reprocha mi manera y me dice en son de enojo por el haberle asesinado el perro. Le digo que ella misma me obligo a haberle disparado.
Al mismo tiempo le consulto a la señora Simmons si quisiese saber la manera en la que hallamos a su hija, la mujer empezó a llorar y nos dice que lo mejor es que nos retiremos, si ya teníamos y sabíamos lo que queríamos, le dije que en cierta forma sí, pero también quería saber si quería saber la verdad sobre su hija y no ser engañada por la prensa o cualquier medio de comunicación que difundiese la noticia, y lléguese distorsionada o cambiada cierta información. Así que de todas formas le dije que su hija la habíamos hallado boca abajo sin nada de ropa, esta se hallaba con marcas de indicaban estrangulación, con moretones en todo su cuerpo, el informe forense detalló que el hueso pélvico, en la región del isquion se hallase fracturado, esto provocado por una violación, el tamaño de la niña hizo que el sujeto fracturase el hueso, aunque no se dejaba rastro de líquido seminal, podría deducirse que el sujeto utilizo preservativos para no dejar su semen en ella, después procedió a desmembrar el cuerpo en seis secciones, y dejando solo el tórax y cabeza, fue macabro haber hallado a un infante esa condiciones, lamentaba el hecho y aun hoy en día, pienso que no fue muy conveniente haberle contado a la madre sobre tan horrorífica escena, pero al mismo tiempo creo en que fue lo mejor para aquella perturbada mujer, en mis años de servicio me dedique a decirle con toda franqueza la verdad a los familiares de las víctimas. Al terminar eso la mujer solo se desplomo en el piso en un largo llanto que nos incomodó a mí y a mi compañero, que nos marchamos.