Capítulo III
Estando en la estación de policía, pedí que se investigará sobre el apellido del sujeto al cual se refería el estudiante Marlon, pero la terrible ineficiente o por la incapacidad de los aparatos investigación para la época; ya que era la década de los 50’. Como para esos momentos era muy complicado rastrear a una persona por medios tecnológicos. Así que optamos por la confiabilidad de encontrarnos con la persona y de allí interrogarlo. Pedí a mis dos mejores oficiales, para que hicieran cacería o bueno de esa forma por decirlo, para dar con el sujeto.
Pasaron los primeros días, y nada aún, nadie llegaba a esa localidad, como después de aproximadamente 5 días y ninguna señal del sujeto que se sentado en la banca durante por lo menos 3 horas a solo observar como pasaban los transeúntes de un lugar a otro, también sabíamos que lleva consigo una bolsa de cotufa que comprado al entrar al parque, con la cual alimentaba a las palomas. Por la cofesión del joven estudiante.
Al ver que nadie seguía esa rutina, durante esos cinco días nos dimos a la tarea de interrogar a cada persona que recorriera el parque; para ver sí sabía algo sobre las muertes que se hicieron ese día de septiembre, como también preguntábamos por el nombre de Jonhs, pero nada de esto daba resultado, estábamos en la misma encrucijada que desde al principio.