Le digo que se levante y nos permita entrar y conversar solo un momento, la mujer nos dio al fin paso a la sala y tomamos asiento, ella se sentó al frente mío y el oficial Ryan estaba a su derecha, recuerdo muy bien que la señora se hallaba sentada en un sillón del diseñador John Bergen, era un lujoso mueble, parece ser una señora de buen gusto, para bajar la tensión que sentía en ese momento la señora, le pregunte si ese era un sillón de John Bergen, aunque ya lo sabía muy bien, solo quería la respuesta de la mujer y que no se sintiese intimida, ahora que tenía su atención, no era necesario hacerle temer, quería su mayor colaboración y compresión para lograr que me dijese lo que sabía.
La señora Simmons me responde que, si era un sillón de John Bergen, (gracias al buen gusto de mi exesposa, había aprendido muchas cosas del hogar, y fue de las muchas cosas que aprendí de ella, aunque no le confesaría nunca eso a mí exesposa). Ya notaba algo más serena a la señora Simmons, así que le pedí que me dijese que fue lo último que paso el día que su hija desapareció, el 14 junio y si había notado algo extraño días posteriores a esa fecha. La mujer no pudo contener las lágrimas y se levantó se dirigió a la estantería de madera que se hallaba en la sala abrió uno de sus cabeceros y tomo un pañuelo se volvió a sentar en la silla mientras sonaba su nariz. La señora Simmons cuenta que el día que su hija desapareció, solo recuerda que la había llevado al parque en eso voy a romper en llanto no puedo continuar con la historia, le dije que por favor se calmase y le pedí al oficial Ryan que fuese a buscar un vaso de agua para darle a la señora y pudiese proseguir con lo que decía. Después de tomar el vaso de agua se calmó un poco más y verla serena le vuelvo a preguntar para que me diga sobre el día de la desaparición de su hija, la señora Simmons nos dice que cuando la llevo al parque, encontró una amiga que no veía desde ya hacía muchos años y cuenta que sentaron en una banca frente al parque infantil, y mientras la pequeña Kenneth jugaba en la caja de arena con otros niños de su edad, interrumpe la conversación para decir que ella siempre la observaba y no la descuidad por ser una niña de tan solo de 2 años y necesitaba de extrema supervisión, pero habían tantos niños que en cuestión de un instante mientras le prestaba atención a lo que le contaba su amiga Sophia, cuando dio la vuelta a ver como seguía su hija, no la vio, la señora Simmons cuenta que un fuerte escalofrío invadió su ser y en eso volvió a romper en llanto, espere mientras se le pasaba el cuadro de llanto repentino que lo dio, al ver que ya se había serenado otra vez, le pregunte por el nombre e información a detalle de aquella amiga que no veía en años. La señora Simmons me dice que era una amiga de la infancia y que no la veía de hacía por lo menos 14 años, Sophia Loren y que la vez en el parque solo fue una conversación de solo un par de minutos e interrumpida por la desaparición de hija y ella al levantarse a buscar a la pequeña Kenneth, no volvió a ver a Sophia, y tampoco que le importase mucho eso, ya que se hallaba muy desesperada en búsqueda de su pequeña, recuerdo que en palabras textuales esa mujer dijo “el vacío que siento en el alma no lo podre llenar con nada, y me carcome la culpa por no haber hecho nada para poder ayudar a mi hija. ¡qué tan amargo recuerdo con el que debo vivir!, pobre de mi pequeña”.
pequeña”.
Al mismo tiempo le consulto a la señora Simmons si quisiese saber la manera en la que hallamos a su hija, la mujer empezó a llorar y nos dice que lo mejor es que nos retiremos, si ya teníamos y sabíamos lo que queríamos, le dije que en cierta forma sí, pero también quería saber si quería saber la verdad sobre su hija y no ser engañada por la prensa o cualquier medio de comunicación que difundiese la noticia, y lléguese distorsionada o cambiada cierta información. Así que de todas formas le dije que su hija la habíamos hallado boca abajo sin nada de ropa, esta se hallaba con marcas de indicaban estrangulación, con moretones en todo su cuerpo, el informe forense detalló que el hueso pélvico, en la región del isquion se hallase fracturado, esto provocado por una violación, el tamaño de la niña hizo que el sujeto fracturase el hueso, aunque no se dejaba rastro de líquido seminal, podría deducirse que el sujeto utilizo preservativos para no dejar su semen en ella, después procedió a desmembrar el cuerpo en seis secciones, y dejando solo el tórax y cabeza, fue macabro haber hallado a un infante esa condiciones, lamentaba el hecho y aun hoy en día, pienso que no fue muy conveniente haberle contado a la madre sobre tan horrorífica escena, pero al mismo tiempo creo en que fue lo mejor para aquella perturbada mujer, en mis años de servicio me dedique a decirle con toda franqueza la verdad a los familiares de las víctimas. Al terminar eso la mujer solo se desplomo en el piso en un largo llanto que nos incomodó a mí y a mi compañero, que nos marchamos.
Después de todo lo sucedió con la señora Simmons, Ryan y yo nos dirigimos a dar con el único nombre que teníamos hasta la fecha, y según los registros el sujeto Marlon Miller vivía en Portland leed y era un estudiante de 21 años, nos dirigimos a su residencia a hablar con él y saber qué hacía en el parque Lifford. De camino la patrulla presento una falla y debíamos devolvernos a la comisaría a cambiar de patrulla, ya con un vehículo completamente funcional, nos pusimos de vuelta a la investigación. Al llegar al portón de la residencia, el guardia nos pidió que nos retiráramos de aquella exclusivo recinto residencial y que sin una orden de cateo no podíamos entrar, le preguntamos por el nombre de un tal Marlon Miller y nos respondió que él no se hallaba y que si lo estuviese tampoco nos dejaría entrar, en eso con una sonrisa picaresca le dije a Ryan que esta vez corrimos con suerte, el oficial extrañado me pregunta el porqué de mi expresión de satisfacción, le digo que según los registros el muchacho estudiaba en Ballons college, y que era allí donde daríamos con él, así que nos dirigimos a ese susodicho lugar en búsqueda de Marlon, llegamos al campus y vimos como un par de muchachos acosaban a una chica, así que fuimos y le advertimos a ambos jóvenes que si no dejaban a la chica en paz, se meterían en serios problemas, hicieron caso omiso a esto y así que saque mi arma y disparé al aire en dos ocasiones, ambos se echaron al suelo y pidieron que no les disparará, les dije que se largasen antes que los arrestara, se levantaron y huyeron despavoridos, en eso la chica se levantó y lo más común era que esperásemos un simple y satisfactorio "gracias", pero solo nos miró con repudio y nos dijo que ella solo estaba siendo coqueteada por ese par de muchachos, eso nos dejó consternados al oficial Ryan y a mí, nos vimos a la cara uno al otro y solo expresábamos desconcierto, le dije a la chica que se largase al igual que aquel par de muchachos, antes de que la llevase esposada a la comisaría, la chica en son de desagrado, pasó entre nosotros y con sus hombros nos intentó empujar, al oficial Ryan eso le era prácticamente imposible, ya que este medía unos 1,90 y tanto centímetros y era bastante macizo, por mi parte aunque no era tan alto y robusto como mi compañero de investigación, también solía ser un hombre que vivía ejercitado y en buena forma, cosa que con los años fue mermando, hasta ser lo que soy hoy, un pobre anciano que cuenta como fue todo el caso que dejó un meollo profundo en la historia policial de nuestro país. Al llegar a la dirección preguntamos por el estudiante Marlon Miller y se nos dije que este se hallaba en clase de literatura en el salón que estaba de camino a la salida. Al llegar al salón, le pedimos al profesor que parase un momento su explicación y nos indicara quien era el estudiante Miller, el profesor un hombre casi calvo nos dice que es el muchacho que estaba en la fila de hasta atrás, le dije al oficial que trajese a ese muchacho de color esposado hasta la patrulla, el chico se alteró mucho, y preguntaba el porqué de su arresto, le dije que era arrestado por ser sospechoso de un múltiple asesinato. Al llevarlo a la comisaria de camino en la patrulla le pregunté, el que hacía en el parque Lifford el día anterior, el muchacho responde que él no iba desde ya hacía unos diez días, le dije que le convenía decir la verdad. En eso él dice algo que cambió drásticamente el rumbo de la investigación, el joven Miller nos dice que pueden constatarlo con el hombre que siempre va todas las tardes al parque, el sujeto se llama Jonhs…