La habitación era tan clara que me costó acostumbrarme a la luz de esta, cuando ya pude ver mejor, miré a alrededor y no me ubicaba. No estaba en la carpa junto con los demás, estaba en una habitación color blanco con detalles en dorado, sólo había una puerta en esta y al minuto la puerta se abre dejando ver a una mujer de vestido dorado que al caminar parecía que flotaba, era una mujer hermosa, de cabello blanco y ojos de un azul hermoso. Detrás de ella entraban otras dos mujeres más y estas parecían no verme. -Mi señora, sus niños están destruyendo a las otras manadas, por capricho- dijo una de estas en forma de reproche mientras la otra asentía, la mujer de los cabellos blancos las miraba molesta pero no se atrevía a responder a la defensiva- a las Iguales de la manada opuesta las mata

