El incesante toque en la puerta me estaba haciendo molestar, estaba saliendo del baño y los toques eran fastidiosos, ¿quién puede ser tan molesto? Caminé hasta la puerta y al abrir, la mirada de Eros por todo mi cuerpo en bata de baño no pasó desapercibida, alce una ceja esperando que me dijera que quería pero no lo hacía sus ojos estaban clavados en mi pecho, miré hacia allí, y la bata no estaba del todo cerrada así que el inicio de mis senos estaban al descubierto, me tape de inmediato, y Eros salió de sus trance. -Eh… vine para saber si querías desayunar con nosotros antes de las reuniones que tenemos pautadas para hoy- sus ojos color miel estaban tan brillantes el día de hoy, por alguna razón me sentía rara. Asentí a su oferta y lo hice pasar, este miro la habitación, y con cautela, p

