Los ojos me saltan y miro hacia el piloto, que sonríe malicioso, mientras Lucy me abraza y se comporta cariñosamente conmigo, aparentando que realmente ella y yo somos novios. —¿Qué crees que haces? —le susurro en el oído. —Reforzando tu mentira de que somos novios. —Mejor calladita, Lucy, o lo vas arruinar todo. Lucy saca la lengua, a modo de molestia, pero la veo sonreír mientras posa su mano en mi pierna, debajo de su mochila. —Shhh… no me manosees —le advierto. Miro al chofer y éste sigue sonriendo. Vuelvo mis ojos acusadores a Lucy pero ésta también se está riendo. Me excita demasiado la inocencia y perversidad de mi hermana. No entiendo cómo puede ser tan dulce y tan depravada a la vez. No cabe dudas de que esta noche será muy larga. *** El famoso motel viejo no está tan vi

