—¿Desde cuándo deseabas a tu hijo sexualmente y por qué nunca me lo dijiste, Sugey? ¿Es que jamás confiaste en mí? —¿Cómo voy a confiar en alguien que se hace amigo de mi cuñado y de mi marido sólo para meterse a mi casa? —¡Lo hice porque te desapareciste de mi vida! ¡Al principio no querías salir de mi cama, y te gustaba cómo te rebotaba los huevos en las nalgas! ¿Y de pronto, de buenas a primeras, me abandonas? ¿Te vas? ¿Sin ninguna explicación y nada? No me tomes por alguien que pretendía acosarte, ni mucho menos. Jamás pretendí hostigarte ni invadir la intimidad de tu hogar, sólo quería saber un por qué. ¿A caso fue cuando iniciaste tus aventuras sexuales con tu hijo que dejaste de verme? —¡NO VOY A HABLAR DE ESTO CONTIGO MÁS! —Mamá… tranquila, por favor —froto su mano, la miro a l

