CONOCERLA

2088 Words
-Creo que todo lo malo y todo el dolor por el que pasamos nos vuelve más fuertes y nos convierte en quienes somos- Dijo Mía un poco avergonzada -Felicidades Mía, como siempre superando mis expectativas, Nietzsche hablaba de muchas cosas, pero la que más llamó mi atención en mis años de estudio fue una frase bastante profunda y verdadera, “Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”- Aquella frase me dejó pensando en todos aquellos documentos de casos sin resolver que mi padre suele estudiar, había leído algunos y eran horribles, -Mía, ¿Tienes alguna idea de que podría significar? Mía miró a un lado, -La del monstruo podría significar que a veces las cosas solo la podríamos cambiar si usando el mismo método que uso aquella persona que daño, pero la del abismo no la comprendo aun. La profesora Luz sonrió de par en par al escucharla, -Deberías estudiar psicología, eres mi mejor estudiante- Después de explicar un par de cosas que honestamente ignore, ella nos dejó una tarea que en tres meses revisaría, -Quiero que expliquen con sus propias palabras, que significa “Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti” no quiero respuesta de internet ni de libros, lo quiero con sus propias palabras, por eso el tiempo que les otorgó es largo- Escuchó la campana anunció el receso y Mía comenzó a juntar sus cosas -¿Por qué las guardas?, Apenas es el receso,- Pregunté curioso -Precaución. -¿Precaución?, No importa ¿Quieres venir conmigo y mis amigos? -No quiero molestar- Se colocó su mochila y se alejó, pero corrí hacia ella -¿Por qué me molestaría? -Ni tú, ni tu grupo me han hablado en tres años. Miré a un lado, -Has hablado con Marcos. -¿Marcos es tú amigo? Entrecerré los ojos, ¿Es tan raro que el popular sea nuestro amigo? Me pregunté a mi mismo, forcé una sonrisa -Si, es parte de nuestro grupo. -¿No le molesta a tu grupo? -No, son buenas personas- Aunque mentí, son un desastre. La llevé con los demás al patio trasero de la escuela, recuerdo sus rostros Dios quería matarlos -No creí que seriamos caritativos hoy- Dijo Julieta mirando de arriba abajo, Mía miró a un lado avergonzada -Cierra la boca- Dijo Alan mirando a Julieta Marcos no le quitaba los ojos de encima a Mía, parecía estar nervioso, colocó ambas manos en los bolsillos de su pantalón y tragó saliva, -Escuché que no tienes compañero en el trabajo de historia, ¿Crees que yo puedo ser tu compañero? -¡Se supone que yo sería tu compañera!- Julieta empujó a Marcos, luego miró a mis, -¡Lo prometiste Marcos! -Yo no prometí na…- Pero Marcos escuchó a Mía -No te preocupes, si se lo prometiste a tu amiga está bien Marcos- Mía simplemente sonrió nerviosa Mire a Alan, -¿Alan tú… -Hare el trabajo con Leila- Alan solo sonrió, -Lo siento amigo. -Hijo de perra- Mire a Mía, -Mía ¿Puedo hacer el trabajo contigo? -Supongo que está bien- Contestó Mía -¿Oíste?, Sacare un diez estúpido- Miré a Alan burlándome -Jódete, por el único que siento pena en este grupo es por Marcos, estás con una idiota- Contestó Alan -Cállate Alan, más te vale que te esfuerces Julieta, quiero aprobar este proyecto- Marcos se levantó y se dirigió a clases al escuchar la campana -Espera, Luis no tiene compañero- Leila miró a Luis al igual que los demás -Se lo pregunte a Julieta y dijo que si, pero supongo que cambio de opinión- Luis solo sonrió, hace un año, el único que insistió en aceptar a Julieta en el grupo fue Luis, sabíamos que estaba enamorado de ella desde el jardín de infantes, aunque ella aún no sepa que él existe -Puedes hacerlo con tus amigos, yo lo are sola- Mía es considerada con los demás, ofreció su lugar para que Luis no estuviera solo, excepto por una cosa, ella no sabe lo orgulloso que es ese nerd -No quiero tu lastima, conseguiré un compañero y si no, tampoco necesito uno así que sigue con Erick- Luis volvió al salón -El rey del drama- Alan lo siguió -No te preocupes, él es así de idiota, bienvenida al grupo- Leila solo le sonrió a Mía y fue con Alan -Vamos o el profesor nos matara- Volví con Mía al aula, nos acomodarnos, mientras él profesor de historia explicaba el modo en que debíamos desarrollar la investigación y explicación, logré escuchar un par de risas muy cerca de mi, mire a un lado, era Gustavo no le preste atención, no hasta que comenzó a ser más idiota de lo normal. Mía había sacado de su mochila una bolsa con paños desinfectante y comenzó a limpiar su pupitre, -¿Por qué…- Hasta que lo vi, había escrito cientos de cosas en su mesa, ella solo sonrió y siguió limpiando, mire mi mesa pero estaba limpia, solo la molestaba a ella y al ver esos paños desinfectantes lo hacían a menudo, -¿Quieres que te ayude? -No, no te preocupes o te comenzará a molestar a ti- Contestó Mía alejándose de mi -¿Por qué te molesta? -Por los rumores claro, alguien ha estado esparciendo rumores sobre mi y mi familia y porque son unos idiotas. Solo una persona venía a mi cabeza, -¿No te molesta? -No, estoy acostumbrada. -Puedes decirle a tu madre y… -No hace falta, estoy bien. -Bien- Solo permanecí a su lado sin prestar atención, pero a medida que dejaba que avance las cosas solo empeoraba, algunos alumnos decían cosas o tiraban cosas, pero ella solo sonreía, hasta que por fin termino el día de escuela -Podemos reunirnos después de la escuela para iniciar con el proyecto, ¿Te parece? Mía miró una pequeña agenda que tenía en su mochila, -¿Podríamos hacerlo dentro de dos días a la tres de la tarde?, Aunque aún no se dónde. -¿Dos días?- Arqueé una ceja, -Bueno tenemos tiempo así que creo que si. -Lo lamento, estos días tengo otros asuntos. -¿Entonces podrías darme tu número? Mía solo bajo la cabeza avergonzada, -Yo no tengo celular. -¿Qué? Ella miro a un lado avergonzada y frotó su brazo con fuerza, -No puedo pagarlo. -Yo no…- Pero no sabía que contestar, simplemente suspiré, -Mañana en clases podemos decidir dónde vernos. -Claro- Mía miró a un lado dudando, tomó un trozo de papel de su cuaderno, anoto algo en el y me lo entrego, tomó sus cosas y se fue, tenía curiosidad de ver aquel papel, pero de pronto sentí una palmada en mi hombro -¿Y como te fue con ella?- Preguntó Alan -No puede juntarse hoy, ni mañana y no tiene celular. -Mierda- Alan notó como la miraba Gustavo, -¿Qué sucedió con ese idiota? -Él no deja de molestarla. -¿Quieres golpearlo? -Solo hablaré con él, pero si lo vuelven a molestarla, entonces lo hare. -Carajo ¡Si!, Cuenta conmigo. Le diré a Leila y los demás para sentarnos juntos mañana. -No creo que quieran- Tome mis cosas y salí junto a Alan, -Mejor déjalo, de igual forma lo haré solo. -Tarde, ya se los dije a todos en el grupo de chat. -Eres rápido- Tomé mi celular para ver qué decían los demás Mensajes: Alan: Mañana nos sentaremos con Erick y Mía. Julieta: No. Leila: Bien, he querido ser su amiga desde que la conocí. Marcos: Está bien. Luis: Bien. Alan: Mañana los esperaré entonces. Julieta: Les he dicho que no. Alan: De igual forma a nadie le importa tu opinión. Julieta: Te odio… bien me sentaré con ustedes. Alan: No eres tan difícil. Julieta: Cállate. Erick: Gracias chicos. Erick guardo su celular. -Bien, todos aceptaron- Alan sonrió, -Ahora debemos pensar en la noche de películas. -¿Elegiste alguna? -Si, ten cuidado las turbias son mi especialidad- Alan saco un DVD de su mochila, era una película que en varios países se había prohibido por su nivel de violencia e inmoralidad. -Estoy seguro que es ilegal. -¿Qué?, ¿Acaso me acusaras con tu padre el policía? -Eres un idiota- Solo reí y lo empujé, Alan fue a su casa a buscar un par de cosas mientras yo volvía a mi casa, abrí la puerta y vi a mi padre sentado con el cuadro de mi madre, -Hola papá- Reacciono rápidamente y me miró dejando el cuadro sobre la mesa -Hola hijo, ¿Cómo te fue hoy? -Tal vez mañana golpeé a un imbécil. -No lo has hecho por un tiempo, ¿Qué hizo? -Molesta a una chica. -Bien, recuerda las reglas básicas. -Hacerlo donde nadie me vea, amenazarlos y si sale mal, te llamare. -Excelente- Suspiró y tomó su tasa café, -Está noche tengo el turno nocturno, así que vendré al amanecer, diviértete en tu noche de películas. -Si papá, no te aburras en tu emocionante trabajo de policía pueblerino. -No lo are- Salió de la casa y luego volvió a entrar, -Que Alan no toque mis cosas, sabes que me daré cuenta- Está vez se marchó -Sera difícil- Miré la mesa, dónde mi padre había dejado el cuadro de mi madre, suspiré, estaba cansado, ¿Pero de que?, no lo sabía, tal vez estaba cansado de extrañarla tanto o de pretender que todo está bien cuando no es así, desde que no está las risas en casa faltan, el brillo, los colores, todo, somos inútiles sin ella, dejé el cuadro en el mueble y me dirigí a mi habitación, me cambio la remera y escucho que alguien entra a la casa, bajo y veo a Alan -¡Traje pizza y la hice yo!- Grita mirando a ambos lados -Mi padre no está idiota. -Mierda bien, hoy se fue más temprano- Sacó de su mochila varias cervezas, -Hoy ahogaremos nuestras penas y comeremos la delicia que he creado en la cocina de mis padres- Sonrió de costado, tiene un don, solo el sabe cuando estoy deprimido. Miramos la película y era asquerosa, pero Alan la disfruto tanto como yo disfrute aquellas cervezas, -Mañana será un gran día. -¿Por qué lo dices? -No te he visto golpear a un imbécil, desde…- Alan miró a un lado, -Ni importa, quiero ver lo que harás mañana. -Pensé en amenazarlo. -Que aburrido eres. -Pero si no resulta, le romperé la cara. -Mira nada más, el defensor de los débiles, tú padre estará orgulloso. -Cállate- La película había terminado, Alan recorrió la casa, como de costumbre -Veo que tú padre está obsesionado con los homicidios- Alas miraba los documentos y las anotaciones, -A los asesinos les gusta guardar trofeos de sus víctimas, ¿Y qué demonios son esos trofeos exactamente? - Preguntó Alan leyendo las anotaciones -Alan mi padre dijo que no tocaras nada. -Sabes que no me importa. -Lo se, creo que son casos de otros pueblos. -¿No están resueltos? -No lo sé, pregúntale- Esa noche estaba muy cansado y solo quería dormir, -Escucha, adoro tus visitas, pero tengo mucho sueño y si mi padre descubre que estuve tomando- Mire el cuadro de mi madre, -La verdad no sé que hará, así que lo que intento decir es, largo. -Que sutil, nos vemos mañana y no olvides preguntarle a tu padre sobre esos homicidios, quiero saber. -Claro- Me dirigí a mi habitación, me recosté en la cama y a un lado estaba la ventana, no quería ver el cielo, no desde que ella ya no está, mi madre solía decirme que las estrellas parecían cercanas, pero en realidad están muy lejos una de la otra, que ella seria una estrella y debía mirar el cielo para encontrarla, en ese momento siento un bulto en mi bolsillo, meto la mano y saco un trozo de papel, -Mía- Murmuré al abrirlo noté que era un número, -Eso de un teléfono, no un celular- Dejé el papel debajo de mi almohada y me duermo, al día siguiente escucho la alarma, cuando miró mi celular, me doy cuenta que llegaré tarde a la secundaria, -¡Mierda!- Fui lo más rápido que pude, al llegar, la preceptora me hizo firmar un cuaderno disciplinario por haber llegado tarde la segunda semana de clases, me dirigí al salón, -Buenas días profesor- Dije bajando la cabeza
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