Su corazón palpitaba dolorosamente, se la pasó toda la noche en un estado de alerta sentía que en cualquier momento Alexander podría entrar por la puerta para volver a agredirla. El sol ya se podía apreciar desde su ventana no sabía cuánto tiempo llevaba encerrada pero su estómago gruñia por alimentos y su garganta por agua. Se acercó al balcón observando como los trabajadores de la limpieza y cocina salían de la casa, sabía que era fácil poder gritar por ayuda pero también sabía los problemas que iba a provocar haciendo eso, también sabía que de alguna u otra forma era su culpa por a ver ocultado su embarazo por que al final no sirvió de nada guardar el secreto, había perdido a su hijo. Escucho la puerta ser abierta provocando que se tensara. —¿Keira?— Fue nombrada. Su cuerpo se qued

