—Siento mucho lo que pasó — De disculpó Duncan. —No tienes que pedir perdón no fue tu culpa.— Intentó tranquilizarlo. —Ella.... Mierda..— Se quejó tocando su vientre. —¿Estás bien?— Pregunto asustado, podía observar el dolor en el rostro de keira. Ella no hablo solo guardo silencio rogando por el dolor que sentía. —Sera mejor que te lleve al hospital.— Intento tomar su mano lo cual no pudo hacer. —¿Señora, se encuentra bien?— Preguntó el guardaespaldas. —El señor quiere que regrese a la casa.— Avisó. Respiró profundamente contando mentalmente gracias a eso el dolor estaba disminuyendo. —Estoy bien.— Les dijo a los dos. —¿Puedes esperar donde esta la entrada del estacionamiento?— Preguntó. —Solo me voy a despedir.— Se incorporó. El guardaespaldas dudo algunos segundos para después a

