—¡Disculpá! ¡Ey! ¡Espera!— Escuchó que gritaron pero no volteó pensó que tal vez le estaban gritando a otra persona. Iba caminando por el estacionamiento para ir por su coche ese día Alexander no había podido ir por ella por su entrenamiento. —¡Ey! ¡Tu!.... ¿Keira?— Volvió a gritar la voz femenina. —¡Si ese es! ¡Keira! ¡keira.!— Escucho su nombre. Volteó confundida, una chica corría hacia su dirección. —¿Me hablas?— Preguntó cuando la chica llegó a su lado. Tomo sus rodillas jadean por aire. —¡Caminas muy rápido.!— Se quejó. —Siento que me falta el aire— Dijo mostrando cansancio. —Bueno ya a lo que venía.— Se puso derecha para sacar unos papeles. —Toma— Se las quiso entrar. —¿Que es?— Preguntó con precaución. —Oh, cierto, cierto. somos de la misma clase de criminología, me llamo Ste

