UNA SEMANA DESPUÉS. Keira daba caricias a su estómago sintiendo a su hija moverse, sentada en la habitación de hospital donde se hayaba Nicolás quien dormía profundamente. Su cuerpo le dolía por a ver estado en la misma posición por bastante tiempo, algunas veces caminaba por la habitación pero no salía, ese día daban de alta a su hijo lo cual agradecía. La puerta se abrió, el doctor junto con Alexander entraron. —Buenas tardes, su esposo a llenado todos los papeles correspondientes puede vestir a su hijo e ir a casa eso si dentro de dos semanas tiene que volver para checar que ninguno de sus órganos este fallando por las pastillas que ingirió.— Dijo, anotando algunas cosas en unas hojas que tenía en la mano. —Sin más que decir los dejo para poder ir a revisar a los demás pacientes.— S

