TRES MESES DESPUÉS. —¿Que te parecen estas telas?— Preguntó su secretaria entregándole algunas muestras. Keira las tomo, analizandolas con determinación. —Quiero que sean de algodón, este material que me has traído no lo es, se siente en la textura de la tela.— Explicó regresándoselas. —Una disculpa enseguida voy por las otras.— Dijo su secretaria al darse cuenta que había cometido una equivocación. —No te disculpes este tipo de cosas suele pasar.— Comentó con amabilidad. —Hoy puedes ir a casa temprano, mañana me traes las muestras.— Dijo. Apagó su laptop para después cerrarla. —Gracias, nos vemos mañana.— Se despidió. Tomo las llaves de su auto, acercándose al sofá. —Hola mi amor.— Saludó con una gran sonrisa a la bebé de tres meses quién se encontraba acostada. Aquel sillón te

