Capítulo 25 - Acompañándola a su casa —Ah… Ah… Alex —jadeó Karol tratando de contenerse, aunque era bastante difícil para ella, ya que todo lo que estaba experimentando era demasiado. Cada roce de su lengua, cada succión y cada ligera mordedura de sus dientes en la piel de su cuello era en extremo demasiado para ella. Nunca imagino que un beso se podía sentir tan bien, tan correcto. Había fantaseado con él en algunas ocasiones, pero jamás creyó que se sentiría así. Sin embargo, no era solo el roce de los labios, ni la calidez del contacto de su lengua contra su piel, era la forma en que todo encajaba en su lugar mientras lo hacían, su respiración, su cuerpo y su presencia. Como si, en ese instante, no existiera ni una sola duda en su mente, solo la certeza silenciosa de que estaba exacta

