Capítulo 9 - La culpa y la verdad de sus sentimientos A la mañana siguiente el primero en despertarse no fue Alex, sino Lourdes, quien al verlo a él completamente desnudo, dormido a su lado, se alegró mucho, pues esta era la prueba de que la increíble noche que había pasado juntos no había sido solo un producto de su imaginación. Se había imaginado incontables veces desde que lo conoció, el tener sexo con él, el entregarse de la forma más apasionada posible y, sin embargo, no había pensado que algo así pudiera pasar en verdad. Pensó que eso solo se quedaría en su imaginación, pero este increíblemente sí había pasado. La situación en la que se encontraba ahora, lejos de espantarle, le alegraba de formas inimaginables, por lo que se quedó embobada mirándolo durante unos minutos. Cautivada

