Capítulo 31 - Favor de hermanas - Parte 3 El beso, al principio torpe por la inexperiencia de Karol, fue encontrando su ritmo, volviéndose cada vez más apasionado mientras transcurría. Lourdes, con paciencia y una ternura inesperada para su hambre y desenfreno habitual, la fue guiando paso a paso en medio de ello. Moviendo sus labios contra los de ella, le enseñó como besar con ternura y luego le enseñó a cómo jugar con la lengua del otro hasta volverlo loco de pasión, mostrándole sin palabras cómo explorar, cómo entregarse, cómo perder el control mientras sus bocas se buscan. Cada caricia que se daban con la lengua, era una lección de deseo, una invitación a dejarse llevar. Cuando finalmente se separaron, ambas respiraban agitadas, y solo sus jadeos llenaban la habitación, retumbando

