CAPÍTULO 23 El peso de la verdad En la mansión Varela todo estaba revuelto. Las luces del living seguían encendidas aunque ya era casi madrugada. Los teléfonos habían sonado sin parar durante horas y nadie lograba ponerse de acuerdo sobre qué hacer. Elena caminaba de un lado a otro del salón. —¿Dónde está mi hija? Alejandro intentaba mantener la calma, aunque el cansancio ya se le notaba en los ojos. —Dylan habló recién. Está con ella. Elena se detuvo. —¿Y? Alejandro respiró hondo. —Dice que está bien… pero que Mayte no quiere volver. Elena cerró los ojos un momento. —¿Cómo que no quiere volver? —Dice que van a pasar la noche en un hotel —explicó Alejandro—. Que necesita tiempo. El silencio que cayó en la sala fue pesado. Porque todos entendían lo mismo. Mayte ya no era la

