Massimo.- Nos encontrabamos de vuelta a la mansión D'Angelo, en el auto solo podía pensar en la gran carga que hay sobre mis hombros ahora, el ultimo D'Angelo, dueño de todo un imperio, por un momento una pequeña sonrisa se escapo de mis labios — Finalmente seré dueño de todo... todo me pertenece — susurre con suspicacia. Me permiti sentirme enteramente en libertad, que aquel euforico pensamiento me abarcara por completo, olvidando enteramente lo que solía sentir, seré responsable de mí mismo, podre hacer lo que desee sin sentirme limitado, no más represalias, no más reglas, no más ordenes, todo me pertenece. — Hemos llegado señor D'Angelo. Asenti de forma autoritaria, miré mi reloj este marcaba las 9:00 am, baje del auto y me acerque a la entrada de la mansión, tomé mi telefono y m

