CAPÍTULO 21 La familia pronto se dio cuenta de que se había ido, muy dentro de sí misma. Sus ojos no enfocaban. No reaccionaba al habla ni al estímulo. Tragaba el agua que le goteaba en la boca, pero no la comida. No tomaba ningún alimento y no daba ningún signo de conciencia. Pasaron tres días y ella permanecía en este estado de suspensión. En la tarde del tercer día, el médico la examinó minuciosamente. —¿Puede hacer algo? —suplicó Christopher. —No. Lo siento. —¿Es esta la fractura? —preguntó Christopher. —No. Está retraída —explicó el médico—. El hecho de que esté despierta significa que la fractura probablemente no la matará. No tantos días después. Eso habría sucedido mucho antes. El hueso roto sanará en las próximas seis a ocho semanas. Sin embargo, si no se despierta y comienz

