+ALEXEI+ Salgo de mi habitación con paso rápido, bajando las escaleras con esa prisa silenciosa que solo uso cuando algo me incomoda. En la planta baja me cruzo con mi ama de llaves. —La señorita Ivanna… —me dice, casi como quien suelta una bomba sin previo aviso—, se ha ido desde las seis y algo de la mañana. Me detengo en seco en el último escalón, girando el rostro hacia ella. —¿El chofer la llevó? —pregunto, intentando mantener la voz neutral, aunque ya siento un cosquilleo de incomodidad en la nuca. —No, señor… —responde con calma, como si me estuviera diciendo que el día está soleado—. Se fue caminando. Mis ojos se abren por reflejo. Camino hasta quedar frente a ella. —¿Caminando? —repito, como si no hubiera escuchado bien—. ¿Usted sabe que para encontrar un taxi desde aquí ha

